El diario como estrategia didáctica

El diario es un escrito personal en el que puede haber narrativa, descripción, relato de hechos, incidentes, emociones, sentimientos, conflictos, observaciones, reacciones, interpretaciones, reflexiones, pensamientos, hipótesis y explicaciones, entre otros. Puede estar lleno de apuntes rápidos, espontáneos, autocríticos y con cierto matiz autobiográfico, donde se da constancia de los acontecimientos propios y del entorno. Su uso implica pasión, disciplina, observación, memoria de los eventos, interés, entre otros. En síntesis constituye un lugar desde donde se puede usar la escritura, fotos, mapas, dibujos, esquemas, etc. para:

El diario ha sido analizado por varios autores como un instrumento de formación, que facilita la implicación y desarrolla la introspección; y de investigación, que desarrolla la observación y la autoobservación recogiendo observaciones de diferente índole (Latorre, 1996).

Dos de los autores que más han analizado el diario como estrategia didáctica son Porlán y Martín, para ellos constituye una herramienta para la reflexión y análisis del pensamiento reflexivo, por tal motivo tiene un gran potencial en la investigación. En el diario puede recogerse lo que sucede en el espacio de labores, desde el punto de vista de quien escribe, anotando en él una descripción de lo que ocurre, así como sus interpretaciones e impresiones, lo cual posibilitará sacar más adelante conclusiones acerca de las razones del comportamiento. Esto posibilita el abandono de conductas robotizadas y rutinarias, permitiendo la reflexión y potenciando la capacidad de generar un conocimiento profesional crítico. Además, constituye una guía para la reflexión sobre la práctica, favoreciendo la toma de conciencia sobre el propio proceso de evolución y sobre los propios modelos de referencia. Algunos de sus objetivos pueden ser:

Un profesor investigador no deberá moverse bajo unas pautas consideradas como convenientes y fijadas por otros, asumiéndolas sin cuestionar nada, sino que conocerá como debe actuar a raíz de contrastar su práctica cotidiana con otras prácticas y teorías educativas, sociológicas y psicológicas. Además, deberá cuestionarse no sólo cómo deben hacerse las cosas sino que también se preguntará los porqués y estará obligado a la reflexión constante, sometiendo a contrastación crítica cualquier comportamiento, creencia o teoría (Torres, 1986).

Tipos de diario

Existen muchos tipos de diario según los objetivos que se planteen con los mismos. Algunos tipos de diario son:

Importancia del diario en el proceso formativo

La utilización de los diarios en la formación profesional ha sido justificada por varios autores como Zabala, Yinger, Porlán y Martín, entre otros. Algunos de los principales valores que encuentran en la utilización del diario como estrategia de formación están:


¿Cómo se escribe un diario?

El uso del diario como estrategia didáctica depende en buena medida de las posibilidades que cada docente encuentre en él y de la creatividad con la cual proponga la actividad. Es claro que es útil en procesos formativos que tengan que ver con prácticas profesionales y en general con el desarrollo de competencias como: observación, descripción, análisis, síntesis, valoración, sentido crítico, reflexión y autorreflexión, entre otros. Se va a retomar la propuesta de Martín y Porlán para plantear una metodología de escritura del diario del profesor. Sin embargo, esta no tiene que circunscribirse sólo a este tipo de diario sino que puede llevarse a otros ámbitos del proceso de aprendizaje. Esto autores hablan de dos fases para la escritura del diario:

  1. Fase de descripción: en la cual se registran las "impresiones que, como en una película, se nos quedan después de terminar o en el intervalo de una jornada" (Martín, 1994). Luego se puede ir sistematizando el registro, siguiendo un guión que se haya fijado con anterioridad. Estos autores proponen utilizar el siguiente:

    • Descripción general de la clase: organización y distribución de la jornada.

    • Descripción pormenorizada de una o varias actividades.

    • ¿Qué hace el profesor durante su desarrollo?

    • ¿Qué hacen los estudiantes?

    • Acontecimientos más significativos durante su desarrollo: tipos de conductas, frases textuales (de profesores y estudiantes).

    • Descripción de conflictos (si los hubo) entre los estudiantes y, entre los estudiantes y el profesor.

    • Dudas y contradicciones personales, reflexiones que surgen durante o después del desarrollo de las actividades.

  2. Fase de descripción + análisis: aunque durante la fase anterior se van añadiendo interpretaciones, impresiones, reflexiones y valoraciones espontáneas, en esta nueva fase, plantean Porlán y Martín, debe irse incorporando un cierto grado de diferenciación entre lo que se describe y el análisis más sosegado, sistemático y racional posterior o paralelo a la descripción. Este análisis, proponen los autores, puede referirse a problemas relacionados con la dinámica de clase, la metodología, la secuenciación y adecuación de objetivos y contenidos, la evaluación, etc.

El diario debe ir pasando progresivamente de la primera a la segunda fase de tal modo que, al poco tiempo de elaboración del mismo, se pueda configurar el diario con dos partes: la descripción y el análisis, el cual proponen Martín y Porlán debe realizarse sobre los problemas o aspectos que retomamos y ajustamos al ámbito académico universitario en los siguientes puntos:

Martín y Porlán advierten que es posible que al empezar el diario pueda darse una visión simplificada y poco diferenciada de la realidad, lo cual conduce a que se centre inicialmente en aspectos anecdóticos, olvidando las variables del contexto. Pero el diario debe propiciar el desarrollo de un nivel más profundo de descripción hasta llegar al relato sistemático. Pero con el paso del tiempo debe irse clasificando, por ejemplo, si lo que se observa son los procesos de docencia y aprendizaje pueden categorizarse en el siguiente tipo de observaciones:

  1. Las referidas al profesor tipos de actividades, conductas normativas y reguladoras, etc.

  2. Las referidas a los estudiantes, comportamientos individuales y del grupo clase, participación en las actividades, concepciones más frecuentes, etc.

  3. Las referidas a la comunicación, a la organización, al cronograma, etc.

Luego, el análisis de estas observaciones puede problematizarse a partir de preguntas como: ¿qué conductas suelen manifestar los estudiantes frente a determinadas actividades? ¿cuál es la respuesta del estudiante frente a determinado comportamiento del profesor? ¿cómo influye en el desarrollo de las actividades una reorganización del espacio?

De esta manera, las primeras descripciones deben conducir a una visión más analítica a media que se van categorizando y clasificando los distintos acontecimientos y situaciones recogidos en el diario. Al mismo tiempo que se reflejan y detectan los problemas prácticos, estos se van aclarando y delimitando en la mediad que van siendo trabajados.

En este sentido, plantean los autores que todo problema es un proceso continuo que se va desarrollando, reformulado y diversificando en sucesivas aproximaciones desde lo general a lo concreto, desde la descripción al análisis, desde la explicación a la valoración.

En conclusión, el proceso sería descripción, análisis y valoraciones recogidas en el diario, un segundo momento de lectura, discusión y análisis de todo lo anterior, a través del cual se realice un intercambio de puntos de vista, experiencia, etc., un tercer momento para la detección de problemas y finalmente la elaboración de conclusiones para el diseño de nuevos programas de intervención.


Algunas recomendaciones para la elaboración del diario

  1. No tener miedo de escribir la experiencia personal y las actividades académico-intelectuales o profesionales. Anotar aquellos sucesos que producen fuerte impresión, ideas que emergen de la experiencia, sentimientos frente a hechos. Todo ello debe documentarse en el diario antes de que se desvanezcan en el recuerdo. También, pueden consignarse poesías, dibujos, fotos alusivas a lo que se desea expresar, pensamientos, entre otros. Puede hacerse una "lluvia de ideas" que surjan en torno a un tema o temas de investigación o en relación con una vivencia. El poner todo esto por escrito ayudará después a delimitar el enfoque que quiere darse en el tratamiento de algún tópico de investigación, entre otros.

  2. Ser organizados y sistemáticos al elaborar un diario. Es como organizar una agenda de investigación. Dicha organización va surgiendo de la experiencia misma, clasificando lo que se va documentando con encabezados, notas personales, resúmenes de libros, notas bibliográficas y esbozos de proyectos.

  3. Tomar notas de todo cuanto merezca ser leído. Las notas pueden tratar de captar la estructura del razonamiento del autor o bien, tomar notas de ideas, temas, asuntos particulares en los que se esté interesado de acuerdo a la organización del diario.

  4. Registrar observaciones y notas de campo. El registro debe iniciarse desde los primeros contactos con la experiencia que se quiere documentar. El registro de observaciones y de la información proveniente de otras fuentes, como conversaciones informales, debe hacerse tan pronto como sea posible. Estos registros no sólo se efectúan durante el trabajo de campo, sino también después, al recordar o trabajar acontecimientos y sentimientos significativos no anotados. Además, debe distinguirse en las anotaciones y registros las partes que corresponden a descripciones de las interpretaciones y aclaraciones del observador. En la medida también de lo posible, las palabras de otras personas deben reproducirse fielmente entre comillas y con su referencia.

  5. Estructura de las notas y registros. Tener orden y regularidad en el registro de las notas. Realizar la identificación completa, fecha, tiempo de observación, lugar, circunstancias especiales. Hacer diagramas y dibujos simples de los lugares en los que se hacen observaciones, ubicación de las personas y objetos. Esto en el caso de querer documentar una visita a algún lugar especial de observación. Escribir notas al margen para hacer aclaraciones, hipótesis tentativas y otras anotaciones de utilidad en la etapa de análisis del material recogido. Diferenciar temas con anotaciones que permitan separar e identificar actividades o situaciones diferentes.

Finalmente, se recomienda complementar esta información con los esquemas y mapas conceptuales de la página web http://www3.unileon.es/dp/ado/ENRIQUE/practicu/Diario.htm



Referencias

Otras referencias de páginas institucionales o corporativas sobre el diario como estrategia didáctica pueden encontrarse en: