La Improvisación es el centro y el eje de la formación del actor, bien puede afirmarse que sin improvisación no hay arte del actor y que quizá todo teatro sin improvisación es un teatro inmóvil, próximo a la muerte. Siguiendo al maestro Enrique Buenaventura podemos declarar que: “improvisar se aprende improvisando”. Y que siendo la intención de la escena lograr la desautomatización de mecanismos cotidianos, con el propósito de lograr respuestas creativas, inesperadas y únicas. Acceder a ello, es una habilidad que se adquiere con ejercitación, dominio y olvido, de técnicas específicas, que deben ser desarrolladas en el aula y complementadas con la información y las tareas que aquí se proponen.

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