Convocatoria temática de artículos del 1.° al 30 de junio de 2019

Movilidades forzadas y dinámicas transfronterizas en América Latina

Convocatoria correspondiente a la edición 57 de enero de 2020

Editores invitados:

- Enrique Coraza de los Santos (Departamento de Sociedad y Cultura, El Colegio de la Frontera Sur)

- Luis Alfredo Arriola Vega (Departamento de Sociedad y Cultura, El Colegio de la Frontera Sur)

- Adriana González Gil (Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia)

En este número temático nos interesa, en particular, contrastar y analizar las transformaciones de las movilidades forzadas y las dinámicas transfronterizas en América Latina a partir de un enfoque político.

El siglo XIX se puede considerar como el de los desplazamientos forzados debido a las consecuencias de las revoluciones independentistas y a la consolidación del Estado-nación que, en algunos países, se extendió hasta las primeras décadas del siglo XX. Este último puede pensarse tanto en términos de recepción como de producción de movilidades forzadas. En el siglo XX las violencias y amenazas afectaron a porciones significativas de la población, transformando las movilidades forzadas —exilios, migraciones involuntarias y desplazamientos forzados internos y transfronterizos— en fenómenos masivos, los más importantes dentro de las historias políticas y sociales de los países.

Por ejemplo, las dictaduras asociadas a la Doctrina de la Seguridad Nacional que revistieron formas represivas de “terrorismo de Estado” y que afectaron, sobre todo, a Sudamérica, provocaron exilios en masa a través de las fronteras. En las postrimerías de este mismo siglo, conflictos armados como el colombiano generaron el mayor desplazamiento interno forzado de su historia, a la vez que produjo un desplazamiento forzado transfronterizo y exilios asociados al conflicto político interno y a violencias provocadas por diferentes actores: el Estado, los paramilitares, el narcotráfico y las guerrillas. Algo similar ocurrió en Perú como consecuencia de la violencia política, principalmente durante el periodo autoritario y dictatorial de la presidencia de Alberto Fujimori (1990-2000). En los países centroamericanos también tenemos ejemplos de desplazamientos forzados internos y externos, como los provocados por la denominada Guerra del Fútbol entre Honduras y El Salvador (1969). Pero los hechos que más desplazamientos produjeron en la historia reciente de Centroamérica fueron los conflictos armados y las guerras civiles de las últimas décadas del siglo xx, a veces en forma de desplazamientos forzados internos o transfronterizos.

En la actualidad, somos testigos de nuevas formas de migración forzada, sobre todo desde Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, como resultado de un clima generalizado de inseguridad pública y ciudadana, y violencia política asociada a múltiples motivos, pero mayormente a la acción de las pandillas, las maras y el crimen organizado; también se puede observar la vuelta de la violencia de Estado a la escena. México, país receptor de exilios —desde el republicano español al cono-sureño y centroamericano—, e igualmente escenario de movilidades forzadas en un territorio que es origen, destino, tránsito y retorno de diferentes personas migrantes, es azotado por la inseguridad asociada a la violencia social y de Estado, donde se entremezclan la violación de los derechos humanos por parte de servidores públicos y las acciones de actores del crimen organizado. En una tónica similar, hoy vemos cómo miles de venezolanos y venezolanas cruzan fronteras y se dirigen, principalmente, a Sudamérica, como un ejemplo más de la persistencia de este tipo de movilidades, un contexto en el cual la frontera con Colombia desempeña un papel primordial.

La complejidad actual de la movilidad humana es resultado de una suma de factores —las luchas sociales y políticas, la pobreza, la falta de oportunidades, la discriminación, el machismo, la homofobia y otras problemáticas sociales que afectan a colectivos como las mujeres, los pueblos originarios o quienes están dentro del abanico de la diversidad sexual—, y donde intervienen actores públicos o privados. Así, factores políticos, sociales, económicos, familiares, incluso personales pueden desencadenar directa e indirectamente la huida involuntaria. Al igual que en el pasado, también un acto de violencia puede constituirse en disparador de movilidades y ser consustancial a ellas.

Los cambios socioeconómicos, ambientales y políticos hacen que las movilidades forzadas hoy no solo se mantengan, sino que aumenten, tanto en diversidad como en complejidad. Esta característica hace que las movilidades forzadas estén vigentes, por lo que analizar comparativamente su pasado y presente se convierte en un punto central para comprenderlas y explicarlas.

Los invitamos a postular sus artículos en ENVÍOS EN LÍNEA siguiendo estrictamente las indicaciones.



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