ISSN (impreso) 0121–5167 / ISSN (en línea) 2462–8433

SECCIÓN GENERAL

 

Entre la planeación urbana, la apropiación del espacio y la participación ciudadana. Los pactos ciudadanos y el Parque Biblioteca España de Santo Domingo Savio*

 

In the midst of Urban Planning, Space Appropriation and Citizen Participation. Citizen Pacts and Santo Domingo Savio’s Library Park España

 

 

María Eugenia González Vélez1; Catalina Carrizosa Isaza2

 

1 Antropóloga, investigadora asociada del Grupo de Investigación Cultura, Violencia y Territorio Instituto de Estudios Regionales (INER). Correo electrónico: maruzgeniagv@gmail.com

2 Antropóloga, Investigadora asociada del Grupo de Investigación Cultura, Violencia y Territorio, (INER). Correo electrónico: ccarrizo9@gmail.com

 

Fecha de recepción: agosto de 2011
Fecha de aprobación: septiembre de 2011

 

Cómo citar este artículo: González Vélez, María Eugenia y Carrizosa Isaza, Catalina. (2011). Entre la planeación urbana, la apropiación del espacio y la participación ciudadana. Los pactos ciudadanos y el Parque Biblioteca España de Santo Domingo Savio. Estudios Políticos, 39, Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia, (pp. 117-140).

 


Resumen

Es te artículo presenta una reflexión sobre modelos de ciudad, planificación urbana y prácticas ciudadanas a través del estudio de caso de las transformaciones arquitectónicas y urbanas dadas en Medellín desde las últimas administraciones (2004-2007; 2008-2011) y, más específicamente, aquellas que han tenido lugar en el barrio Santo Domingo Savio, en la comuna uno de la zona nororiental de Medellín en relación con el proyecto del Parque Biblioteca España. El urbanismo social, bandera de estas administraciones, ha promovido procesos de transformación arquitectónica y social en búsqueda de la inclusión de sectores históricamente marginados; que conjuga diversas relaciones de confrontación y genera una integración social que no se aleja de la imagen marginal, sino que genera espacios políticos y de representación donde pese a las transformaciones, la marginalidad de estos lugares persiste como marco histórico e interpretativo que permite hacer ''legible'' para la alcaldía y para la ciudad este territorio.

Palabras clave Territorio; Espacio; Planeación Urbana; Urbanismo Social; Ciudadanía; Participación Ciudadana; Santo Domingo Savio; Medellín, Colombia.


Abstract

This article presents a reflection on city models, urban planning and citizen practices based on the case study of the architectonic and urban transformations of Medellín (Colombia) during the last two administrations (2004-2007; 2008-present year) and, more specifically, those that took place in the neighborhood of Santo Domingo Savio, located in the North-East zone of Medellín in relation to the Library Park España project. Social urbanism, one of the leader projects of these administrations, has promoted social and architectonic transformation processes in looking for the inclusion of the historically marginalized sectors. This integration faces different confrontational relationships and generates a social integration that does not draw away the marginal images of the neighborhood. On the contrary, it generates political and representational spaces where, despite of the transformations, the marginality persists as a historical and interpretative frame that allows the territory to be ''legible'' to the administration and the city.

Keywords Territory; Space; Urban Planning; Social Urbanism; Citizenship; Citizen Participation; Santo Domingo Savio; Medellín, Colombia.


 

 

Como producto de la historia, la ciudad refleja las organizaciones humanas que han contribuido a crearla.
La ciudad se sitúa en el tiempo, se transforma, se extiende, se atrofia, vive.
Michel Jean Bertrand, 1981

 

Introducción

El modelo de ciudad pensado desde las élites locales y la Sociedad de Mejoras Públicas que orientó, desde inicios del siglo veinte, la conformación espacial y urbana de la ciudad de Medellín, fue desbordado por las dinámicas de violencia que, a mediados del mismo siglo, configuraron nuevos paisajes dentro y fuera de los límites de la ciudad a partir de procesos de invasión y loteo pirata por parte de migrantes campesinos y citadinos que buscaban un ''espacio propio'', una ''mejor vida''.

El acelerado crecimiento poblacional y la expansión territorial obligó a la administración local a la inclusión paulatina, de población invasora y de espacios relacionados con la ausencia de planeación central, por ende, asociados a la idea de ''no orden'' dentro del perímetro urbano. Estas imágenes de frontera1 han acompañado a gran parte de las hoy comunas periféricas de la ciudad y, concretamente, en el caso que estudiamos, al barrio Santo Domingo Savio, perteneciente a la comuna 1 de la zona nororiental de Medellín.2 Imágenes que se han conjugado con estigmas de milicia y sicariato relacionadas con la violencia urbana, producto del narcotráfico, que marcó de forma particular la ciudad en los años ochenta.

Bajo los referentes de marginalidad, deuda social y altos índices de violencia, las últimas administraciones municipales3 han desarrollado en el sector diversas transformaciones arquitectónicas y urbanísticas articuladas a una propuesta pionera denominada Urbanismo Social,4 que busca la transformación de sectores marginados, históricamente, con niveles precarios de calidad de vida y altos niveles de violencia urbana, a partir de la generación de nuevos espacios para la integración, la convivencia y la creación de íconos que permitan la generación de sentidos de pertenencia en la comunidad. En esta transformación, la institucionalidad municipal ha dispuesto algunas herramientas en pro de la educación ciudadana como eje transversal de las transformaciones. En este artículo nos detendremos en el caso particular del Parque Biblioteca España de Santo Domingo Savio y el Pacto Ciudadano de cuidado de los parques biblioteca, a través de una mirada general sobre los modelos de ciudad que han marcado la planeación en Medellín y las ideas de ciudadano que particularmente este último modelo presenta.

En una primera parte, haremos una contextualización de algunos referentes que han marcado la planeación desde la conformación de Medellín como ciudad, hasta los referentes que han caracterizado las dos últimas administraciones municipales, en las cuales se han presentado cambios urbanísticos bajo el modelo de Urbanismo Social; en la segunda parte, hablaremos del barrio Santo Domingo Savio como uno de los barrios ejemplo de esta transformación a través de algunas vivencias e historias de sus habitantes. En el tercer apartado, se discute sobre el Parque Biblioteca España y el Pacto Ciudadano que se implementa como estrategia educativa en el marco de las transformaciones urbanas de la ciudad y cómo estas estrategias son asumidas e interpretadas por los habitantes del barrio a partir de sus memorias y vivencias en el mismo.5

 

1. Modelos de ciudad

La noción de ciudad ha estado ligada al surgimiento de la modernidad(Cf. Velásquez, 1997) y ha sido pensada y delimitada, en términos administrativos y académicos, a partir de diversas formas, entre las que se encuentra el crecimiento económico, la concentración de poderes, el número de población vinculada a una centralidad política y económica, el cambio de relaciones comunitarias a relaciones societales, entre otras. A su vez, la ciudad ha sido un espacio relacionado, históricamente, con modelos ideales de ''buen vivir'', producto de concepciones evolucionistas que la plantean como el futuro del hombre civilizado y como un espacio necesario de ser planificado para conseguir dichos ideales.6

En Medellín, estos modelos ideales de ''buen vivir'' no han estado ausentes en su proceso histórico de construcción. Desde 1813, año en que logra pasar del estatus de villa al de ciudad, Medellín vivió un proceso de modernización como producto de cambios demográficos y económicos en torno a su consolidación como centro urbano e industrial. Estos cambios se reflejaron en las disposiciones del espacio para albergar habitantes en torno a estas nuevas dinámicas y en medidas de control del crecimiento espacial y de educación urbana, puestas en marcha desde inicios del siglo XX por parte de la administración local y la Sociedad de Mejoras Públicas. Algunas de las reglamentaciones y normas giraban en torno a la construcción de casas y calles, la circulación de animales y el uso del suelo agrícola, también campañas de ''higiene y ornato'', que buscaban ''orientar el crecimiento urbano y, sobre todo, enseñarle a vivir a una ciudad que cada vez se alejaba más de su pasado aldeano y pueblerino'' (Naranjo y Villa, 1997, p. 20).

En esta labor, las nuevas disposiciones del espacio citadino tuvieron como base un conocimiento del espacio y una representación cartográfica del mismo que permitió la proyección en planos, no solo del espacio real sino del espacio soñado por la élite medellinense. Planes como el primer Plan de Medellín Futuro (1890), retomado nuevamente por iniciativa de la Sociedad de Mejoras Públicas en el año 1913, el Plan Piloto aprobado en 1951, la creación de la oficina de Planeación en la década del sesenta y posteriores proyectos como el Plan de Desarrollo Metropolitano aprobado en los años ochenta, entre otros, dan cuenta de un proceso de ciudad donde el tema de la planeación se posicionó en el discurso y gestión de la administración municipal, pese a que, en muchos casos, los planes no lograron realizarse o culminarse a cabalidad, debido a la primacía de intereses privados sobre intereses públicos (Cf. Naranjo y Villa, 1997, p. 23).

Sin embargo, estos planes de mitad del siglo XX fueron desbordados por las dinámicas de violencia que vivió el país en sus zonas rurales y sus consecuencias en los contextos urbanos. El departamento de Antioquia, y Medellín como capital, concentró gran parte de la población migrante,7 que vio en la ciudad un espacio para huir y mejorar sus condiciones de vida, ante situaciones como la violencia y la pobreza rural, producto de luchas políticaspartidistas, acrecentadas por el asesinato del líder Jorge Eliécer Gaitán y las medidas económicas del gobierno de Misael Pastrana en detrimento del agro, del campesino y a favor del modelo capitalista y el latifundio (Cf. Fals, 2004).

Asentamientos no consentidos desbordaron los límites territoriales demarcados a partir del perímetro urbano que sirvió, a su vez, para connotar a las nuevas poblaciones como los ''no ciudadanos'' y para generar, en esta no inclusión, la construcción desde el centro, de imágenes de la periferia relacionadas con el ''no orden''; para la creación de fronteras y marginación (Cf. Serje, 2005).

En este sentido, la reforma agraria fue un tema común en el ámbito nacional en los años sesenta, en tanto la población migrante fue pensada desde una centralidad como población de paso, que debía tener condiciones agrarias propicias para retornar a sus tierras, hecho con el cual se consideraba que —de haberse dado— retornaría el ''orden'' perdido en la ciudad al eliminar los males sociales que atentaban contra el ornato y las buenas costumbres; males que aunque involucraban diversos sectores sociales, fueron el estigma de la población migrante por representar en el espacio citadino el contraste urbano-rural, orden-caos. Este imaginario fue sostenido durante largo tiempo por dirigentes y planificadores de la ciudad como un obstáculo que truncó el alcance de la ''ciudad soñada''.

Sin embargo, no hubo medidas que lograran retroceder los procesos de construcción urbana que desde lo ilegal, realizaron miles de personas en busca de un pedazo de tierra propio. Estas poblaciones y sus asentamientos no planificados, producto de su autogestión, configuraron el espacio rural en urbano, utilizando como herramientas sus costumbres, gustos y posibilidades. Así, obtuvieron como resultado la organización del espacio físico a partir de mezclas entre el modelo cuadrangular heredado de la tradición española, en el que la iglesia es un centro desde el cual se ordena y distribuye el espacio para casas y calles, y las particularidades geográficas de las zonas de invasión como las laderas y montañas que obligaron a ajustarlo a las posibilidades, necesidades y ritmos urbanos de la población migrante.

Los procesos de ilegalidad que, desde mediados del siglo xx, dieron forma a diversos sectores periféricos del espacio urbano8 a través de procesos de ocupación de zonas ''baldías'', denominados por Jacques Aprille colonizaciones urbanas (Cf. Aprille, 1992, p. 558), se conjugaron en los años ochenta con fenómenos sociales como el narcotráfico, las violencias urbanas y la ausencia perpetuada del estado en estos sectores, acrecentando su marginalidad a través de la construcción de imaginarios de la periferia ligados a la pobreza, el sicariato y el narcotráfico. En este sentido, espacios de ''no orden'' y población identificada, a su vez, como sujetos generadores de caos, ha sido una relación perpetuada en la construcción de la marginalidad periférica en Medellín.

En los años ochenta, la memoria de la ciudad estuvo marcada por dos fenómenos: el conflicto armado urbano y las transformaciones arquitectónicas. La política pública se concentró en la transformación del espacio físico con obras monumentales, tanto en inversión como en el propósito de lograr un efecto simbólico de proyección de ciudad. Estas obras concentraron la atención de gran parte de la administración y de la sociedad medellinense e impidieron visualizar a cabalidad la crisis que vivía la ciudad, dando la imagen de que ''en realidad nada pasaba [...] que todo era asunto de la ‘mala prensa’ y, por tanto, se trataba de recuperar, a través de estas obras, el liderazgo perdido'' (Naranjo y Villa, 1997, pp. 83-84).

Sin embargo, fue difícil desviar la atención sobre los hechos violentos y la débil gobernabilidad. Con base en esto, en los años noventa se implantó el Programa Integral de Mejoramiento de Barrios Subnormales en Medellín (Primed) como iniciativa del gobierno nacional y local para hacer frente a los problemas de violencia y descomposición social en barrios de escasos recursos. Con el objetivo de incorporar asentamientos y barrios periféricos a la ciudad en términos físicos y sociales a través de la reconstrucción del tejido social y la confianza institucional, en algunos sectores se realizó:9 dotación de servicios públicos, construcción y provisión de instalaciones físicas, recuperación de áreas de alto riesgo, legalización de barrios, promulgación de títulos de vivienda, restitución del espacio público, programas de generación de ingreso, de desarrollo de la familia e integración social, entre otros. Si bien el programa arrojó resultados positivos, factores como resistencias locales, prioridades políticas y dificultades organizacionales descontinuaron su desarrollo (Cf. Betancur, 2007).

Posteriores administraciones (2004-2007; 2008-2011) retomaron algunos postulados de este proyecto no culminado y realizaron, a su vez, transformaciones arquitectónicas monumentales en momentos de incremento de violencia urbana, conceptualizándola como un asunto que trascendía el orden público e implicaba condiciones de inequidad en la construcción de ciudad.

Bajo la idea de la ''seguridad democrática'' impulsada desde el gobierno de Álvaro Uribe y posterior a intentos de consolidación de la fuerza pública en algunas zonas de mayor conflictividad en la ciudad,10 los gobiernos municipales (2004-2011) emprendieron una transformación en sectores de mayor vulnerabilidad y abandono estatal, con base en la propuesta pionera de urbanismo social que busca transformaciones profundas en las relaciones administración local-ciudadanía a través del uso de la arquitectura, la educación, la recuperación de espacios públicos, el fortalecimiento de la cultura ciudadana, la participación y la confianza en las instituciones gubernamentales para transformar las relaciones que, históricamente, han estado marcadas por las desigualdades sociales y la ausencia estatal.

En este proceso de inclusión, el barrio Santo Domingo Savio aparece como un paradigma de transformación y cambio en el contexto de la ciudad. En este sentido, el barrio ha sido dotado de nuevos equipamientos públicos y programas sociales, donde los habitantes, en su experiencia de habitarlo y de apropiarlo, despliegan ciertas lógicas, memorias y vivencias que producen representaciones particulares como producto de sus prácticas sociales dadas en el tiempo.11

Conforme a lo anterior, pretendemos dar una breve contextualización histórica del barrio para observar en el caso específico de la construcción del Parque Biblioteca España y el Pacto Ciudadano que la sustenta, algunas percepciones por parte de los habitantes del barrio Santo Domingo Savio en torno al habitar, a las transformaciones espaciales y a las estrategias utilizadas, por parte de la administración, para la generación de una nueva relación con ellos.

 

2. Entre Marquetalia, Santo Domingo Savio y España

''Filo de hambre'', ''Marquetalia'' son algunos nombres con los que, en sus inicios, era reconocido el barrio Santo Domingo Savio. El primero alude a las condiciones geográficas del cerro tutelar en el que está asentado y a la pobreza de los primeros hacedores del barrio; el segundo, a la ausencia estatal y a las condiciones de violencia que caracterizaron este sector de la ciudad.12 Sin embargo, Santo Domingo Savio13 es el nombre por el que hoy es reconocido, nombre dado por doña Domitila Moreno, primera pobladora del sector, previo al proceso de construcción de ciudad en la ladera nororiental en el año 1964 (Cf. Cardona, 2002).

 

 

La pobreza, la violencia rural, la exclusión y el anhelo por tener un pedazo de tierra ''propio'', motivó a diversa población migrante rural a construir con pica, pala, madera, plástico, cartón —y luego de algún tiempo de asentamiento, ladrillo— ranchos para ellos(as) y sus familias. En este proceso, los ''líderes naturales'', la Iglesia católica14 y las congregaciones religiosas, motivaron la organización social de la comunidad a través de la junta de acción comunal, espacio de participación que permitió en el contexto de la ciudad la consolidación de gran parte de los barrios de invasión y, específicamente, en el barrio Santo Domingo Savio, la organización del espacio, la repartición de lotes a las familias y la resistencia, ante las redadas de carabineros que constantemente destruían las endebles viviendas por órdenes de la Alcaldía.

Por ''la carretera vieja a Guarne'',15 los habitantes se comunicaban con el centro de la ciudad, lugar que les permitía una entrada económica a partir de las ventas ambulantes, el coteo, oficios varios y demás actividades del ''rebusque'' y el ingreso de materiales para la construcción de espacios como la capilla, la escuela y las viviendas. Estas construcciones, las condiciones agrestes del terreno, las zonas de desagüe, los banqueos para la construcción de letrinas y duchas, se conjugaron con las pendientes, la lluvia y las conexiones improvisadas de energía de contrabando que era conducida a través de alambre dulce y sostenida por estacas, para cobrar la vida de varios habitantes. Solo en 1967, a partir de la mano de obra comunitaria, las actividades de convite y el apoyo de congregaciones religiosas, lograron la construcción de un acueducto comunitario; después, entrados los años noventa, algunos habitantes pudieron acceder a servicios básicos como la electricidad con la llegada de Empresas Públicas al sector.

Posterior a la fase de consolidación de la invasión, y finalizando los años ochenta, la presencia del narcotráfico y la violencia —con la figura de Pablo Escobar— marcó un hito identificado por varios habitantes como la época en la que ''se dañó el barrio''. Construcción de canchas, viviendas y acceso a ciertos lujos eran ofrecidos a los jóvenes del barrio Santo Domingo Savio y de otros sectores periféricos, a cambio del manejo de plazas (para la venta de droga) y de la labor del sicariato. Según una habitante del sector, esto empezó a crear divisiones entre quienes estaban con Pablo y quienes no y entre jóvenes que optaron por el camino de las armas como forma de defenderse en ese momento del conflicto.

En consecuencia, en los años ochenta las imágenes de pobreza y exclusión existentes se conjugaron con las violencias urbanas para la estigmatización del barrio Santo Domingo Savio y sus habitantes como espacios y sujetos asociados al ''no orden'', el sicariato y el caos. Estas representaciones comenzaron a crear doble condición de ''parias urbanos'' (Wacquant, 2001, p. 129), para los habitantes de Santo Domingo Savio: no solo ligados a la imagen construida por otros como ''pobres y violentos'', sino a una condición de ''no control'' de estas imágenes sobre ellos mismos y su identidad colectiva, imágenes que reforzaron los procesos de exclusión: ''[...] uno no podía poner que era de Santo Domingo si quería conseguir un empleo, no lo aceptaban por más preparado que estuviera, ni miraban la hoja de vida. Y si usted estaba en el centro ningún taxi lo subía tampoco, este era el peor barrio y la peor comuna, a todo el mundo le daba miedo subir [ ... ]''.16

Posterior al asesinato de Pablo Escobar, en 1993, las bases delincuenciales que tenía establecidas empezaron a ser cooptadas por el paramilitarismo de forma sistemática en la ciudad de Medellín, siendo predominantes hasta el año 2003, enfrentamientos entre grupos de paramilitares y milicias insurgentes; entre los grupos de narcoparamilitares y las bandas que se negaron a ser cooptadas por los nuevos poderes en escena; y entre los Bloques Metro y Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia (Cf. Gil, 2009, p. 68). El exterminio del Bloque Metro a manos del Bloque Cacique Nutibara y la confrontación y debilitamiento de milicias insurgentes —en el caso de la zona nororiental—, dio inicio a un proceso de reinserción paramilitar a la vida civil el 15 de noviembre del año 2003.17

Las representaciones del sector como un espacio caótico, de población marginada, en condiciones de desigualdad y álgida violencia, fueron subrayados durante la administración Fajardo como elementos a transformar en el barrio que resaltaba en el panorama de la ciudad, por presentar los más altos índices de violencia y más bajos índices de calidad de vida.18

Así, este momento reconocido por algunos habitantes como ''de mayores cambios'', inició con la articulación de este sector al sistema de transporte masivo urbano por medio de la construcción del metrocable19 (2001-2006) que posibilitó a sus habitantes un acceso económico a diversos lugares de la ciudad, la construcción del Centro de Desarrollo Zonal (Cedezo) y posteriores construcciones realizadas en la administración Fajardo como colegios de calidad, adecuación de centros de salud y el Parque Biblioteca España, articulados al Proyecto Urbano Integral (PUI) de la zona nororiental. Estas transformaciones que dotaron al barrio de nuevos valores icónicos y simbólicos para generar sentidos de pertenencia no solo con los nuevos espacios, sino con las ideas de civilidad y convivencia planeadas desde la administración municipal, han tenido en su construcción y ejecución aciertos y tropiezos y han conjugado diversos intereses, significados y apropiaciones por parte de la administración y de los habitantes del barrio, como se verá a continuación.

 

3. Parque Biblioteca España de Santo Domingo Savio

 

 

El 24 de marzo de 2007 es una fecha gratamente recordada por algunos habitantes del barrio Santo Domingo Savio. Los reyes de España inauguraron, junto con autoridades nacionales y locales, el Parque Biblioteca España en el barrio donde, irónicamente, el 20 de julio de 1964 algunos inmigrantes campesinos aprovecharon la fecha de la independencia nacional de la Monarquía española como un acto simbólico para ''hacer su propia independencia''.

Siendo el cuarto Parque Biblioteca de los cinco propuestos por la administración Fajardo, su inauguración colmó mayor expectativa y atención no sólo por parte los habitantes del barrio, sino de la comunidad nacional e internacional que veía a las celebridades elevarse a través del metrocable20 hacia uno de los sectores que había sobresalido, históricamente, por la ausencia estatal y por los altos índices de violencia que, según la administración municipal, habían disminuido producto de la transformación que vivía el barrio,21 transformación validada simbólicamente con la presencia del presidente Álvaro Uribe, el alcalde Sergio Fajardo y los reyes Juan Carlos y Sofía como la afirmación de cambio ''del miedo a la esperanza''.22

Aunque en el último semestre de la administración Fajardo, los índices de violencia se incrementaron nuevamente como producto de la reconfiguración de poderes locales ilegales,23 el Parque Biblioteca España, por la difusión mediática que ha tenido, por ser considerado un ícono de transformación arquitectónica y urbana y por su gran tamaño, se ha convertido en un referente turístico obligado para propios y extranjeros como plan en Medellín: montar en metrocable y conocer desde las cabinas aéreas la estructura de la biblioteca.

Este espacio en el barrio, hoy valorado por muchos de sus habitantes como una posibilidad de acceder a libros, internet, recreación y a una nueva imagen ante la ciudad y el mundo, presenta un antecedente de construcción, sensibilización y resistencia que sienta sus precedentes en los sucesos históricos de construcción del barrio.

''Por los cambios que se veían en el centro de la ciudad —peatonalización del pasaje Carabobo, construcción del Parque Explora—, el Parque Biblioteca España era una realidad que se veía venir'',24 según expresó un habitante. Y se dejó venir posterior a la reinserción del Bloque Cacique Nutibara y a la tensa calma que este proceso dejó por los recuerdos de la violencia en el barrio y por el conocimiento de sus dinámicas, que indican que: ''no hay que esperar sino la calma pa’ que esto se vuelva a prender''.25 Paulatinamente, llegaron al barrio diferentes personas de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), encargada de la construcción de la biblioteca, a realizar convocatorias abiertas a la comunidad en pro de desarrollar un proyecto de transformación arquitectónica y urbana que tuviera un componente de participación, en el que la comunidad pudiera decidir sobre sus necesidades en el sector.

Probablemente los líderes barriales que participaron desde La Mesa26 en varios de los talleres convocados por la EDU, solo en ese momento pensaron en una biblioteca; pese a esto, comenzaron a imaginarla y a tejer a través de recorridos por el barrio y discusiones, memorias de barrio: lugares, necesidades, recuerdos que fueron insumos no sólo para la biblioteca sino la construcción de planes maestros de transformación.27

Sin embargo, las transformaciones en el barrio trajeron consigo viejos y nuevos miedos que se reactivaron con el recuerdo de personas que habían sido desalojadas de sus hogares bajo la consigna del ''bien común'' en el momento de la construcción del metrocable y los procesos de lucha por el reconocimiento ante la administración sobre la ''propiedad'' de sus casas, habitadas algunas por más de 40 años.28

En ese y en otros momentos, las violencias urbanas han marcado diferencias en torno a la especulación sobre el valor del suelo, lo que ha generado dinámicas lejanas a la ''inclusión'' en tanto eleva el costo de calidad de vida de los habitantes. Las violencias desempeñaron en este proceso un papel importante, según un habitante: [...] cuando el metrocable fue más sencillo, el barrio estaba ‘prendido’ y muchas personas querían salir y vendían por lo que se les diera, pero con el Parque Biblioteca fue diferente, la gente veía que el desarrollo estaba llegando y que el sacarlos era negarles la posibilidad de disfrutarlo''.29

Adicionalmente, las transformaciones arquitectónicas y sociales han estado articuladas a estrategias educativas, como el Manual de convivencia ciudadana, que orienta a la ciudadanía a regular sus relaciones a partir del respeto por la diferencia y la autorregulación ciudadana (Alcaldía de Medellín, 2006) de los habitantes de la ciudad sobre cómo construir ciudadanía y los pactos ciudadanos con el objetivo de articular las transformaciones arquitectónicas con el fomento de la cultura ciudadana. Estas estrategias educativas presentan diversos matices y relieves en contextos particulares de aplicación como se verá en el caso particular del Parque Biblioteca España.

 

4. Pactos, memoria y participación

En un acto simbólico recordado por la administración pero no tanto por algunos habitantes del barrio, la comunidad se comprometió con la Alcaldía a un buen uso del Parque Biblioteca España. Para involucrar tanto a la administración como a la población del barrio Santo Domingo Savio, el gobierno de Fajardo propuso los pactos para la conservación y buen uso de los espacios, una estrategia contemplada en el Manual de convivencia.

La estrategia de pactos se constituye como un acuerdo entre una comunidad determinada y la Alcaldía de Medellín, como una estrategia pedagógica entre las políticas de educación ciudadana ''para la construcción de nuevos aprendizajes sobre la apropiación e importancia de lo público, el uso social y la sostenibilidad de un hecho de transformación para la ciudad en todos los órdenes, educativo, de convivencia, seguridad social, económico y urbanístico'' (Alcaldía de Medellín, 2007). En este sentido, desde el año 2005 —momento en que se implanta como estrategia educativa en pro de la consolidación de cultura política— los pactos han abarcado un panorama amplio en el que se encuentran: pactos vecinales de convivencia ciudadana, pactos Medellín despierta para la vida, comerciantes de la noche; pactos por la movilidad; por los derechos del sector LGTB; por el buen uso del espacio público; por la calidad de la educación; pactos de paz, entre otros.

En torno a los pactos relacionados con el espacio público, la Secretaría de Cultura Ciudadana estuvo a cargo de la realización —en conjunto con líderes de la comunidad de varios sectores en donde recién se inauguraban las obras de parques biblioteca— de compromisos para pactar, comunes a estos cinco equipamientos ejecutados en la administración Fajardo.30 Luego de concertar y dialogar con las comunidades y disipar temores evidenciados en preguntas como: ¿los niños pueden entrar descalzos a la biblioteca? ¿Exigirán que entren con buena ropa?, se obtuvo como resultado el Pacto Ciudadano de Cuidado y Apropiación de los Parques Biblioteca.31

Así, la estrategia de pactos bajo la lógica de la ''inclusión'' podría verse, filosófica y políticamente, en términos de Adela Cortina, como un mecanismo moderno por medio del cual se establece un vínculo político entre iguales realizado de manera voluntaria (Cf. Cortina, 2006, p. 7). De esta forma, el pacto actuaría como una estrategia de inclusión, que posibilitaría a aquellos sectores excluidos, lograr un nivel de visibilidad e ''igualdad'' para poder pactar. Y en cierta medida esto fue advertido por la comunidad, más que por la estrategia del pacto —poco recordada en relación con la biblioteca— por la visita constante de personas de la administración como prueba que los estaban teniendo en cuenta, que sus opiniones eran importantes, que tenían una visibilidad en la ciudad y que ese nuevo espacio (Parque Biblioteca España) era también para su uso.

Pactar, como una iniciativa de la administración, no partió de una idea de la comunidad local, fue un elemento aceptado por ella, llevado desde la administración, con el objetivo de generar nuevas relaciones con la población del barrio Santo Domingo Savio en pro de crear una corresponsabilidad con los nuevos espacios y la manera como la Alcaldía considera deben ser utilizados. Y en este sentido, el espacio público es asumido por la Alcaldía como un espacio de construcción de ciudadanía, esencial en términos del urbanismo social, en tanto logra articular ''soluciones'' en torno a problemas como la violencia y las desigualdades sociales en la ciudad (Alcaldía de Medellín, 2007, p. 148). De esta forma, el modelo pactos sería un mecanismo de construcción de ciudadanía bajo una lógica central, administrativa, que plantea el nuevo espacio y las formas de apropiarlo como una manera de ''deber ser ciudadano''.

Esta postura institucional tuvo correlatos como procesos de reinserción de grupos paramilitares a la vida civil y la consolidación de la fuerza pública en sectores de la ciudad controlados por milicias insurgentes, que daba sustento simbólico —sino real por las críticas fuertes que estos procesos han tenido— para permitir a la administración afirmar que los años de violencia eran vivencias del pasado.

Violencias, ausencia de espacios de encuentro y baja gobernabilidad, se presentan en el discurso institucional como una tríada en cuya contraparte estaría la solución a los problemas que aquejan la ciudad: espacios públicos, participación y educación ciudadana, en tanto los problemas de violencia —supuestamente— fueron tramitados por la administración y solo quedaba el fomento de la cultura política y estrategias de educación para mantener dichos logros. Sin embargo, en el contexto del barrio Santo Domingo Savio, las violencias —no acabadas— y las violencias pasadas que perviven en la memoria, han dejado huellas particulares en las formas de vivir los espacios y de percibirlos por parte de sus habitantes, formas relacionadas a los habitus marcados por las violencias que no han sido visibilizados en términos administrativos por un discurso de pacificación de la ciudad, lo que ha imposibilitado observar las dinámicas específicas locales en pro de fomentar estrategias más cercanas a una inclusión e integración social, un ejemplo de esto, como se verá a continuación, es la estrategia de los pactos.

En este sentido, pactar se piensa como una actitud de antaño y muy propia de las relaciones sociales del medellinense, e institucionalmente se diseñó como una estrategia para crear una corresponsabilidad entre gobierno y ciudadanía que permitiría hacer perdurables las transformaciones urbanas en el marco del programa gubernamental ''Medellín la más Educada''; no obstante, en conversaciones con habitantes del barrio sobre el Pacto del Parque Biblioteca ante la pregunta ¿Conoce el Pacto del Parque Biblioteca? algunos de ellos hacían referencia a otro tipo de pactos: ''¿Se refiere a los pactos entre bandas?''.

En la misma línea, cobra peso la opinión de un habitante de la Comuna 13 en una conversación casual en la cual comentábamos acerca de la existencia de un pacto en torno al uso del Parque Biblioteca España, decía: ''¿y por qué un pacto? ¿Uno no pacta es cuando hay un problema, cuando hay que solucionar algo?''. La idea de pacto como una manera de solucionar conflictos, es una concepción acogida por diversos habitantes de Medellín en su experiencia de violencia urbana y de ciudad. Esta constante relación entre pactos y violencias, nos hizo pensar que la estrategia de pactos ha tenido mayor impacto, y por ende, recordación en la población como pactos de paz por ser la violencia una de las realidades que viven de forma constante y que altera las diversas esferas de la vida cotidiana y las maneras de habitar el barrio. Contrario a lo que sucede con el pacto del Parque Biblioteca España, que si bien plantea formas de vivir el espacio, de habitar, no transforma las dinámicas sociales en esferas más amplias de la vida en Santo Domingo Savio.

Conforme a esto y a las particularidades con las que los habitantes de diversos sectores utilizan sus herramientas vivenciales y de memoria para conceptualizar sus realidades, el concepto de pacto está, en términos de Halbwachs, inscrito en un marco social de la memoria (2004) en tanto su recordación remite a la existencia de claves específicas, nociones adquiridas culturalmente que enmarcan la manera en que los recuerdos se configuran y aparecen (en este caso, un marco espacial configurado por el barrio y sus dinámicas de violencia).

En este aspecto es útil la idea de Stuart Hall en torno a la relación entre cultura y textualidad. Escobar y otros aluden, en este sentido, a la existencia en la práctica de una tensión entre lo textual y aquello que lo sustenta, entre significado y prácticas, entre narrativas y actores sociales, entre discurso y poder (Escobar et al., 2005, p. 22). Bajo esta concepción, el Pacto Ciudadano de Cuidado y Apropiación de los Parques Biblioteca estaría inmerso en una tensión entre lo textual y lo cultural, ocasionada por el significado que el término pacto tiene para la administración y los significados que los habitantes de Santo Domingo Savio le otorgan en la práctica a partir de sus historias y vivencias.

Para la administración, este pacto es una forma simbólica de incluir a la población en términos participativos en torno a los nuevos espacios en la ciudad, a su vez, incluirla a partir del establecimiento de normas para pactar una forma de apropiación del mismo y un mecanismo de conservación de los nuevos espacios. Para la comunidad, este pacto es un acto poco significativo en torno a la multiplicidad de pactos existentes, un evento que permitió tener presencia institucional en el barrio y una palabra que refiere a conflictos, violencias y a la necesidad de solucionar algo.

Asimismo, en el marco de estas tensiones, aparece otra que desvirtúa la estrategia de pactos en el contexto de ciudad. Aunque esta sigue siendo visible en el panorama político en torno a los pactos de paz, la diversidad y cantidad de pactos realizados desbordó la capacidad de las dependencias de la administración para atender los compromisos, que las expectativas creadas y en algunos casos no satisfechas, han promovido la percepción de incumplimiento y la afectación de confianzas y credibilidades establecidas, en lugar del fortalecimiento de los lazos entre comunidades y Estado (Alcaldía de Medellín, 2009, p. 9).

En este sentido, la igualdad en los pactos, a la que hacíamos referencia citando a Adela Cortina, se hace endeble y coyuntural por la ausencia de recursos para la realización de veedurías, para la creación y sostenimiento de los mismos y por la debilidad de los espacios de participación nuevos en el barrio como La Mesa del Parque Biblioteca España, encargada de la veeduría del mismo pacto. Debilidad que puede atribuirse a la existencia de otros espacios tradicionalmente utilizados como las Juntas de Acción Comunal o a las consecuencias de las violencias en los habitantes del sector.

La participación ciudadana que en los inicios del barrio fue una de las mayores características de sus pobladores y la que les permitió consolidar el barrio, luego de años de lucha, persiste en sus habitantes pero ahora con diversos matices y temores. Las dinámicas de violencia han traído como consecuencia la desaparición y el asesinato de líderes, y la apertura de espacios a desmovilizados en pro de su reintegración a la vida civil, han alejado a algunos pobladores del ejercicio de una participación activa en los mismos, en este aspecto, no por falta de espacio público —pues, aunque en el barrio han sido pocos los espacios públicos, no lo ha sido la participación—, sino por temores y recuerdos que persisten de actos de violencia del pasado y del presente. En este sentido, como expresa Max Yuri Gil (2009, p. 78), el proceso de reinserción a la vida civil de excombatientes paramilitares, en diversos sectores ha puesto en el mismo nivel a víctimas y a victimarios y ha ocasionado, en distintas circunstancias, el empoderamiento comunitario de grupos armados que en muchos sectores suplantan el liderazgo social no armado.

Lo anterior permite pensar que aunque las estrategias de inclusión por parte de la Alcaldía hacia sectores vulnerables, han sido pensadas para brindar espacios físicos y de participación, las dinámicas de la violencia en el barrio, sus enseñanzas y temores, son herramientas con las que los habitantes entienden e interpretan sus espacios y vivencias. Por tanto, las estrategias de la administración para la ''inclusión'', pueden ser leídas —sin afirmar que sea intención de la administración— como procesos ''no inclusivos''.

Estrategias como el Pacto Ciudadano del Parque Biblioteca España de Santo Domingo Savio, estaría en un límite de inclusión-exclusión, dado por la integración en términos de participación como ciudadanos con particularidades y vivencias propias del espacio en el que habitan, pero a su vez, en términos de exclusión en tanto el ''lente de marginalidad'' utilizado para observar los sectores que se pretenden transformar, continúa en esta estrategia a través de una visión de ciudadano que parte del ''no conocer el uso del espacio público'', ''no cuidar'', ''de pensarse problemas a priori''. Visiones que mantienen vigentes las imágenes de frontera que sobre los sectores periféricos de la ciudad se han construido desde las centralidades.

En este sentido, debemos partir de que el Estado no es homogéneo, como no es homogénea la ciudadanía ni las formas de estar y vivir la ciudad, más cuando los relatos históricos de hijos y nietos de la colonización urbana en el barrio Santo Domingo Savio, hablan de una lucha de más de cuatro décadas no solo de colonizar la ciudad (tener un espacio propio) sino de colonizar lo urbano (vivir sus espacios, tener una manera particular de estar en ellos).

De esta manera, la difícil tarea de poner a dialogar —desde un marco normativo democrático— un proyecto político de ciudad, sus ideas de participación ciudadana y espacio público con la compleja realidad de lo barrial, local y comunal, debe partir de una noción de ciudadanía y participación, que trascienda la idea de que construir ciudadanía es capacitar a ''los otros'' enseñándoles lo que no saben o que participar es opinar, ser consultado o asistir a una reunión. Valorar otras dimensiones de la ciudadanía desde el reconocimiento de los saberes locales en torno a la convivencia, apropiación del espacio público y participación en una comunidad política, permitiría el desarrollo de procesos de planificación con profundidad histórica, es decir, una planificación que reconozca los procesos que le han dado sentido a lo que tenemos en el presente.

Las transformaciones arquitectónicas y urbanas que actualmente vive la ciudad son un escenario propicio para que en el encuentro entre comunidades, historias, administración, memorias, se plantee una inclusión desde la diversidad. ¿Cuáles son los nuevos aprendizajes políticos y cuáles son las memorias que se activan en ese encuentro con lo público? Son preguntas que posibilitan un acercamiento a la multiplicidad y, a su vez, un entendimiento de las particularidades en torno a la apropiación de nuevos espacios sociales y políticos.

 

Notas

* Este artículo surge de la investigación titulada ''Entre la planeación urbana, la apropiación del espacio y la participación ciudadana'', desarrollada en el año 2010 y financiada por el Comité para el Desarrollo de la Investigación (CODI), Universidad de Antioquia. Las autoras agradecemos a Natalia Quiceno Toro; a la profesora Elsa Blair por su apoyo en la realización del proyecto de investigación y en la construcción de este artículo; a Santiago Díaz, quien se desempeñó como estudiante en formación de este proyecto, por su disposición y colaboración en la ejecución del mismo.

1 Para el caso de estos sectores alejados del ''no orden'' gubernamental, los planteamientos de Margarita Serje (2005) son pertinentes para refl exionar sobre la delimitación de las geografías en el contexto colombiano, como el resultado de imaginaciones, metáforas y relatos hegemónicos estatales, cuya difusión y naturalización han generado fronteras, formas de violencia y marginación.

2 Medellín está dividida político-administrativamente en 16 comunas y 5 corregimientos, y estos a su vez en barrios y comunas. Para efectos administrativos y de planeación las comunas se agrupan en 6 zonas.

3 Sergio Fajardo 2004-2007, Alonso Salazar 2008-2011.

4 Propuesta por la cual el ex alcalde Sergio Fajardo fue condecorado con la medalla de oro por la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (2008).

5 Para la realización de esta investigación hicimos uso de la etnografía como una manera particular de mirar y confrontar percepciones-refl exiones y teoría, por medio del contacto directo con la población de Santo Domingo Savio, que implicó la realización de visitas frecuentes al barrio, constantes encuentros con población a través de conversaciones casuales, la realización de entrevistas a líderes y población en general y la realización de algunos talleres sobre cartografía social con el objetivo de indagar sobre diversas percepciones de los espacios a través de los cambios en el barrio.

6 Alberto Saldarriaga (2007) en su texto ''Historia de la ciudad en el mundo'' expone como la ciudad ideal ha sido una preocupación permanente que se ha evidenciado en el transcurso de la historia de Occidente en proyectos como: las propuestas de ciudad y megaestructuras realizadas por Paolo Solieri; La Ciudad de Dios, escrita por San Agustín (S. iv d. C.); La utopía de Tomás Moro; La ciudad de Sforzinda propuesta por Antonio Filarete; la ciudad bajo la idea de damero, modelo que ha sido replicado en América desde el siglo XVI, entre otras.

7 Paul Oquist enuncia que en el año 1962 Antioquia ocupaba el primer lugar de recepción de número de personas que emigraban debido a la violencia (116.500 personas). (Citado en: Naranjo y Villa, 1997, p. 40).

8 El espacio urbano al que hacemos referencia, se aleja de la noción de contenedor de relieves, objetos, población, y sus desplazamientos e intercambios sobre un plano geográfico material, para ser concebido como el resultado de construcciones sociales, políticas, económicas, que logran a través del tiempo constituir espacios y generar dinámicas de transformación y apropiación social en y de los mismos, ya que el espacio ''[...] no es estático porque las relaciones sociales que lo crean son dinámicas. Como consecuencia de su creación social, el espacio está lleno de poder y simbolismo, y es una compleja red de relaciones de dominación, de subordinación, de solidaridad y de cooperación'' (Massey, citado en Delgado, 2003, p. 136).

9 Inicialmente este proyecto de alianza internacional con el gobierno Alemán, abarcó una primera fase (1992-1997) con una cobertura del 22% de la subnormalidad en Medellín en tres zonas de la ciudad: centro oriental, centro occidental y nororiental, las siguientes fases programadas para el proyecto no fueron concluidas.

10 Hacemos referencia a la Comuna 13 y la Operación Orión (2002), operación militar realizada por las Fuerzas Armadas Militares de Colombia, la Policía Nacional con apoyo de la Fuerza Aérea, cuyo objetivo era acabar con milicias insurgentes en este sector y la Comuna 1 Popular con los procesos de desmovilización de combatientes del Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia en el año 2003.

11 Entendemos el habitar como una experiencia, como una práctica social y cultural que no solamente consiste en estar en un espacio, sino también en desplegar toda una competencia social y cultural en este, un conocimiento y una memoria que le permiten a un sujeto apropiarse o interactuar con otros en ese espacio. Estas competencias son lo que Bourdieu ha denominado como habitus (Cf. Bourdieu, 2000, p. 123).

12 Marquetalia, municipio ubicado al sur del Tolima es recordado en este contexto por haber sido un territorio que estuvo alejado del poder estatal en tanto hacía parte de las denominadas, a mitad del siglo XX, ''Repúblicas Independientes'', zonas donde grupos de campesinos de autodefensa liberal se asentaron debido a la persecución política por parte de conservadores y estuvieron alejados de las políticas centrales por ser considerados una amenaza debido a su orientación comunista. Luego de ser expulsados de estos territorios, se convirtieron en guerrillas móviles y se consideran los inicios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) (Cf. Ramírez, 2001; Álape, 1989; González, 1998, p. 99-129).

13 El barrio Santo Domingo —hoy reconocido como legal por Planeación Municipal— es uno de los doce barrios que componen la comuna uno llamada Popular, tiene 20.730 habitantes (10.207 hombres y 10.523 mujeres) y pertenece administrativamente a la zona nororiental de Medellín. Limita por el norte con los barrios Santo Domingo 2 y Santa María de la Torre, por el oriente con los barrios El Trébol, La Esperanza 2 y La Avanzada; por el Occidente con los barrios Popular 1, Nuevo Horizonte y Granizal; y por el sur con los barrios Granizal, El Compromiso y La Esperanza (Alcaldía de Medellín, 2009).

14 Este apoyo lo realizó un ala de la Iglesia católica perteneciente a la corriente de la teología de la liberación que veía en el proceso de invasión de este sector de la ciudad un acto para alcanzar la justicia social de la población migrante y desplazada por la Violencia (Cf. Restrepo, 1995).

15 Vía principal que comunica a Santo Domingo Savio con el centro de la ciudad por la que antiguamente el Tranvía comunicó a Medellín con Guarne (Oriente Antioqueño).

16 Testimonio N.º 4. Barrio Santo Domingo Savio, Medellín, 2010.

17 Este proceso, pese a las diversas críticas que ha tenido frente a si hubo o no una verdadera desmovilización, ha sido una carta de presentación para la administración municipal en relación con la consecución de la paz en los barrios periféricos —sectores de mayor confrontación armada— a través del programa denominado Paz y Reconciliación.

18 Para identificar los sectores más vulnerables y necesitados de transformación, se utilizaron como indicadores el índice de desarrollo humano (IDH) y el índice de calidad de vida (ICV) (Alcaldía de Medellín, 2007, p. 32).

19 Las imágenes utilizadas en este artículo fueron tomadas por el estudiante de Antropología Ramiro Osorio Campuzano, quien permitió su publicación.

20 Sistema de transporte aéreo que desde 2006 ha integrado esta zona nororiental de la ciudad de Medellín con el sistema de transporte Metro.

21 La disminución de los índices de violencia es relacionado con el proceso de desmovilización del Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia que inició un proceso de reinserción paramilitar a la vida civil el 15 de noviembre del año 2003. Sin embargo, este proceso de disminución de índices de criminalidad que facilitó la intervención y presencia estatal en ciertas zonas de la ciudad ha sido llamado por algunos críticos como la ''donbernabilidad'' término que indica la presunción de un ''maridaje de las bandas paramilitares al mando de alias don Berna con la Alcaldía de Medellín para ejercer control social y presentar una ciudad pacificada, al menos en sus estadísticas de criminalidad'' (Castrillón, 2009).

22 Frase publicitaria con la que la gestión de Fajardo se identifica para dar cuenta de las transformaciones iniciadas desde este periodo de gobierno (Cf. Alcaldía de Medellín, 2007).

23 En el año 2007 con la detención y posterior extradición de Diego Fernando Murillo alias ''don Berna'' se produce una reorganización de los sectores criminales y una división en dos facciones de la Oficina de Envigado comandadas por alias Valenciano y alias Sebastián. Dicha confrontación y la existencia de otros grupos ilegales que han buscado incursionar en el mercado ilegal de Medellín han incrementado los índices de violencia a través confrontaciones armadas, los asesinatos selectivos, los reclutamientos forzados entre otras acciones. Véase: Reportaje Contravía. Entrevista a Max Yuri Gil. http://www.youtube.com/watch?v=Cx8_QCRExMk.

24 Testimonio Nº 2. Barrio Santo Domingo Savio. Medellín, 2010.

25 Ibídem.

26 Espacio de participación en el que se inscribió la discusión acerca del Parque Biblioteca, donde participaron representantes de las Juntas de Acción Comunal, Juntas Administradoras Locales, instituciones educativas, madres comunitarias, bibliotecarias, Comfama (Caja de Compensación Familiar encargada de la administración de la biblioteca), la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Cultura Ciudadana, la Empresa de Desarrollo Urbano, la Biblioteca Pública Piloto, Metro, líderes comunitarios, jubilados, amas de casa, entre otros, con lo cual se pretendió generar un diálogo permanente alrededor del proyecto y brindarle a la mesa una continuidad como espacio de participación.

27 Los PUI ''constituyen un modelo de intervención cuyo objetivo es transformar positivamente, desde los componentes social, físico e interinstitucional, un territorio determinado, al incorporar todos los elementos del desarrollo de forma simultánea y planeada, mediante obras de infraestructura que cumplan con los más altos estándares de calidad y con el ingrediente de la participación comunitaria para garantizar su sostenibilidad''. Bajo esta concepción se han realizado diferentes PUI (PUI centro oriental, PUI borde urbano nororiental, PUI Comuna 13, PUI borde urbano noroccidental, PUI Altavista y PUI Iguaná) que buscan la intervención en sectores con bajos índices de desarrollo humano.

28 Con el inicio de las obras del metrocable en el año 2001 algunas viviendas lograron acceder a títulos de propiedad, sin embargo, su pasado ''ilegal'' hace que hasta el momento el no tener título sobre sus viviendas sea una constante para los habitantes del barrio.

29 Testimonio N.º 7. Barrio Santo Domingo Savio. Medellín, 2010. Frente a este proyecto una de las manifestaciones de resistencia más recordadas por gente del barrio pero menos difundida fue la ocurrida desde el 28 de junio hasta el 1.° de julio del año 2005, cuando cuatro habitantes en representación de ocho familias afectadas por la compra a bajo precio de los lotes donde estaban sus viviendas, se encadenaron a manera de protesta en el parque de los Jóvenes en el Barrio Santo Domingo Savio para aprovechar la llegada de una delegación de Ginebra (Suiza) que junto al alcalde Sergio Fajardo subirían a conocer los inicios del proyecto. Debido a la poca atención (por motivo de inicio de la Feria de Flores el 30 de junio en la ciudad y por el no cubrimiento periodístico) terminaron su encadenamiento cuando lograron ser escuchados por algunas directivas del gobierno local. Véase: http://plano-sur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=418:parque-bibliotecaespana- con-ellos-pero-no-de-ellos&catid=50:textos-plano-sur&Itemid=76.

30 Los cinco parques biblioteca son: Belén, España (Santo Domingo Savio), León de Greiff (La Ladera), Tomás Carrasquilla (La Quintana), Presbítero José Luis Arroyave (San Javier).

31 Puede consultarse el texto del pacto ciudadano en formato electrónico con los funcionarios de la EDU. Debido a su extensión no fue posible presentarlo en este artículo.

 

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