SECCIÓN TEMÁTICA: HISTORIA POLÍTICA RECIENTE DE MEDELLÍN (1953–2013)

 

Pueblerinos antioqueños en Medellín. La inmigración pueblo–ciudad a partir de un estudio de caso, 1940–1970*

 

Antioquia's Villagers in Medellin. Immigration Town–City. A Case Study, 1940–1970

 

 

Sandra Patricia Ramírez Patiño1; Karim León Vargas2

 

1 Historiadora de la Universidad de Antioquia. Candidata a magíster en Estudios Humanísticos de la Universidad EAFIT. Docente de cátedra en la Universidad de Antioquia. Miembro del grupo de investigación en Historia Social de la Universidad de Antioquia y del grupo de Historia Empresarial de la Universidad EAFIT. Correo electrónico: sprp08@hotmail.com

2 Historiadora de la Universidad de Antioquia. Candidata a magíster en Estudios Humanísticos de la Universidad EAFIT. Docente de cátedra de la Universidad EAFIT. Miembro del grupo de investigación en Historia Empresarial de la misma Universidad. Correo electrónico: eleonva@eafit.edu.co

 

Fecha de recepción: octubre de 2013

Fecha de aprobación: febrero de 2014

 

Cómo citar este artículo: Ramírez Patiño, Sandra Patricia y León Vargas, Karim. (2014). Pueblerinos antioqueños en Medellín. La inmigración pueblo–ciudad a partir de un estudio de caso, 1940–1970. Estudios Políticos, 44, Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia, pp. 165–187.

 


RESUMEN

Durante el siglo XX Medellín, al igual que las demás ciudades del país, experimentó un crecimiento extraordinario del número de sus habitantes, el cual no respondió exclusivamente a un crecimiento vegetativo de la población, sino a una oleada de inmigrantes llegados desde los pueblos de Antioquia, quienes vieron en la ciudad una alternativa para su progreso personal, ya que era el epicentro económico, político, social y cultural de la región. Este artículo afirma y argumenta que no fue la violencia y el desplazamiento producido por esta la principal causa de crecimiento de la ciudad de Medellín durante el siglo XX. Se sostiene que a la hora de inmigrar tuvo mayor significación la oferta educativa y laboral que brindó la ciudad durante el periodo de análisis. A partir del estudio de caso, se espera comprender los grupos, las instituciones o los individuos que se estudian, empleando la recolección de datos, la reducción de datos, el análisis de los mismos y la presentación de los resultados, que permitan establecer las regularidades e identificar las particularidades.

Palabras clave: Inmigración; Demografía Histórica, Educación; Empleo; Historia Urbana; Medellín.


Abstract

During the twentieth century, Medellín, as other Colombian cities, experienced a remarkable population growth, which did not correspond with vegetative growth, but rather was the result of waves of immigrants arriving mainly from the villages of Antioquia. Newcomers saw an opportunity for personal progress, as the city was the economic, political, social and cultural epicenter of the region. The theory that violence and forced displacement was the main factor in the growth of Medellín is debated and contested in this article. The authors argue that the educational and employment opportunities offered by the city were much more meaningful to migrants. The research that supports this article used a case study to understand groups, institutions and individuals, establishing regularities and identifying peculiarities. The procedures used were data collection, data reduction, data analysis and the presentation of results, aimed at furthering understanding and answering research questions.

Keywords: Immigration; Historical Demography; Education; Employment; Urban History; Medellin.


 

 

Introducción

Este artículo se deriva de la investigación sobre Migración y cambio social en Medellín y el Valle de Aburrá, 1920–1970, cuyo propósito central fue entender cómo ocurrió el proceso migratorio hacia Medellín en cinco de las nueve subregiones del departamento. Se tomaron como muestra diez municipios de los 125 que tiene actualmente el departamento de Antioquia y dos localidades de cada una de las subregiones seleccionadas. En el Norte, Santa Rosa de Osos y San Pedro de los Milagros; en el Nordeste, Santo Domingo y Yolombó; en el Oriente, Marinilla y Rionegro; en el Occidente, Santa Fe de Antioquia y Frontino, y por último, en el Suroeste, Támesis y Fredonia.

Para este estudio se consultaron los archivos parroquiales de las diez localidades seleccionadas, en los que se revisaron 15 788 partidas de bautizo entre 1920 y 1922, con el fin de establecer el número de nacimientos en cada localidad y el porcentaje de los nacidos que inmigraron hacia otras regiones, específicamente hacia la capital del departamento y su área circundante. En Medellín, fueron consultadas y sistematizadas 24 270 partidas de matrimonio de cinco parroquias1 entre 1944 y 1970, con el fin de establecer el número de matrimonios y la procedencia de los contrayentes.

De igual manera, se revisaron los registros de matrícula del Liceo Antioqueño (1902–1911), la Universidad de Antioquia (1915–1970), la Escuela Remington de Comercio (1952–1970) y el directorio de exalumnos del Colegio San Ignacio, que ofrece información sobre los estudiantes y egresados entre 1910 y 1969. Estas fuentes permitieron establecer proporciones y porcentajes del número de estudiantes procedentes de los pueblos seleccionados. Se consultaron, además, 1253 hojas de vida de los trabajadores, entre 1914 y 1959, de la que fuera la más importante empresa textil del país, Coltejer. El análisis de estas fuentes permitió establecer la identificación de dichos inmigrantes, las proporciones y cuatro factores de atracción de los pueblerinos hacia Medellín: la educación, el empleo, la política y los negocios.

Este artículo toma como estudio de caso dos de los factores determinados —la educación y el empleo— para sustentar cómo entre 1940 y 1970 la inmigración hacia la ciudad de Medellín desde esos diez municipios no tuvo como causa principal la violencia bipartidista de las décadas de 1940 y 1950. La explicación que se aduce es el deseo por alcanzar un mayor nivel educativo y la necesidad económica ya agotada en los pueblos, lo que representó para la mayoría de esos inmigrantes pueblerinos, un cambio en la actividad económica, pues en su mayoría pasaron de realizar labores agrícolas a trabajar en el ya consolidado sector industrial en la ciudad.

 

1. La inmigración pueblo–ciudad

Fue a finales del siglo XIX y principios del XX que se produjo la primera oleada migratoria como respuesta a la actividad comercial, a la oferta educativa y a la naciente industria que se venía centralizando en Medellín. Conforme aumentaba la población crecía la ciudad como respuesta a las necesidades surgidas del auge económico y el crecimiento demográfico. Dicha inmigración fue el resultado de la búsqueda de mejores oportunidades de vida y de la centralización de los poderes regionales en la capital antioqueña.

Varios procesos a principio del siglo XX podrían explicar la atracción que produjo el Valle de Aburrá sobre los pueblerinos. El incremento del cultivo del café y las labores de trilla, transporte y exportación, corrieron al tiempo con los inicios de la industrialización, el acceso a la educación y los servicios públicos desarrollados esencialmente en Medellín. Los pueblos quedaron a la retaguardia de la capital y debido a eso muchos de los pueblerinos optaron por trasladarse a Medellín, que brindaba posibilidades:

[...] fuera de la industria pujante, el comercio, y el crecimiento urbano, tal vez lo más interesante de ese nuevo Medellín son sus habitantes, el carácter de los individuos que llegaron de otras partes de Antioquia, las razones por las que vinieron y la forma como se acomodaron (Payne, 1986, p. 111).

Si bien es evidente el rápido crecimiento de la ciudad, fue después de la década de 1930 que se urbanizaron los terrenos de la banda occidental del río Medellín. Dos construcciones dinamizaron el poblamiento allende el río: la Universidad Pontificia Bolivariana, con su área circundante conocida como barrio Laureles, y el campo de aviación Las Playas, conocido con posterioridad como el Aeropuerto Olaya Herrera, en el sector de Belén, Las Playas; además, se establecieron los barrios Conquistadores, La América y Fátima, los cuales pretendían satisfacer las necesidades de la naciente clase media en la ciudad.

Durante la primera mitad del siglo xx, en Medellín se propició el surgimiento y crecimiento de los bancos y la modernización de las vías de comunicación y los servicios públicos. La cobertura energética benefició en forma considerable a la industria y la economía de la capital antioqueña. Se avanzó en la construcción de acueducto, alcantarillado y servicio de telefonía (Toro, 1996, p. 536).

Para 1950, los medellinenses habían experimentado una serie de profundas modificaciones, adelantos tecnológicos y mejoras en las condiciones de vida. Nuevas formas de transporte, como el ferrocarril, el tranvía, el bus, el taxi y el avión, fueron apareciendo en la ciudad y en todos los casos le proporcionaron otro aspecto; nuevos medios de comunicación, como el cine, la radio y el teléfono, les permitieron a los habitantes citadinos una comunicación más rápida. Dichos adelantos no estaban presentes en los pueblos y para acceder a ellos había que trasladarse a Medellín.

Todos los factores antes enumerados hicieron de Medellín el epicentro de Antioquia y fue en la primera mitad del siglo xx que Medellín empezó a absorber población del resto del departamento. Así lo demuestran las cifras provenientes de los censos de población entre 1918 y 1973. Como se observa en el cuadro 1, en 1918 Antioquia tenía una población de 823 226 habitantes, de los cuales 26% estaban establecidos en el Suroeste del departamento y 21,8% en el Oriente, mientras que en el Valle de Aburrá (Medellín, Barbosa, Bello, Caldas, Copacabana, Envigado, Girardota, Itagüí, La Estrella y Sabaneta) residía solo 16,5% de la población.

 

Cuadro 1

 

Como se puede observar en el cuadro 1, en los censos analizados se evidencia que el Valle de Aburrá tuvo un constante incremento de la población y lo contrario sucedió con las dos subregiones más importantes de Antioquia (Suroeste y Oriente). En el transcurso de 55 años, el Valle de Aburrá pasó de representar 16,5% de la población de Antioquia a 51,2%, en 1973, es decir, más de la mitad de los habitantes de Antioquia residían en el Valle de Aburrá. De este 51,2%, Medellín aportaba 36,9%, este incremento no puede explicarse por medio de un crecimiento vegetativo de la población, sino que es el resultado de un constante proceso de inmigración de los pueblos de Antioquia hacia Medellín y sus alrededores, que se vio impulsado por el auge industrial de la ciudad, la demanda de mano de obra y la cobertura educativa, como se verá más adelante.

De acuerdo con datos recopilados por Carmen Elisa Flórez (2000, pp. 62–64), durante el siglo xx se pasó de una Colombia rural a una predominantemente urbana, este crecimiento se debió, en esencia, a la transferencia neta de población rural a las poblaciones urbanas y no a un crecimiento natural de la población. Entre 1951 y 1964, la tasa de crecimiento de la población urbana alcanzó 5,2% anual:

[...] siendo la explosión demográfica de los años cincuenta (es decir, los descensos en mortalidad que se dieron desde finales de los años treinta frente a unos niveles de fecundidad altos y constantes), y [...] la migración neta rural urbana [los principales factores]'' (p. 65).

Adicionalmente, ''[...] la década de los cincuenta fue un período de violencia que también contribuyó al desplazamiento de la población rural hacia las cabeceras'' (p. 65). Al igual que lo aducido por la mencionada autora, en este artículo también se reconoce que la violencia fue un factor que contribuyó a la expulsión de los habitantes de los pueblos de Antioquia; sin embargo, los resultados que arrojó la investigación (Ramírez y Vargas, 2013) permite argumentar que los factores más importantes y recurrentes para la inmigración de un número significativo de habitantes de los pueblos seleccionados fueron la educación y el empleo antes que la violencia.

La revisión del contexto social y político que vivió el país y el departamento durante el siglo XX permite mostrar que en Antioquia y en Colombia existe una relación entre violencia y migración, fenómenos que han generado importantes transformaciones en el espacio rural y citadino, y han impactado a la sociedad colombiana; sin embargo, las migraciones internas en Colombia no pueden ser atribuidas exclusivamente a la violencia. Autores como Daniel Pécaut (2007) han demostrado que la violencia debe ser analizada desde la perspectiva de:

[...] la diversidad extraordinaria de los fenómenos de violencia [...] que de un departamento al otro, de un municipio al otro, de una vereda a la otra, las luchas partidistas, los conflictos sociales y el bandidismo se combinan y se organizan de maneras diferentes alrededor de una multiplicidad de protagonistas, además se desarrollan según temporalidades diferentes, se explican de formas diferentes y tienen consecuencias distintas sobre la distribución de la propiedad o del excedente económico. Sin duda hay un elemento que se encuentra por doquier, sobrepuesto a todas las manifestaciones de violencia: la división partidista. Pero ella misma reviste formas variables y no puede ser considerada como evidente (p. 229).

Así mismo, Fernando Gaitán Daza (2001, p. 78), señala que desde la segunda mitad del siglo XX, todo fenómeno social ocurrido en Colombia era interpretado de inmediato como consecuencia de la violencia. El conflicto colombiano ha sido heterogéneo, tanto a lo largo del tiempo como en la extensión del territorio. En la actualidad, y con fundamento en estudios sobre violencia en Colombia,2 la mayoría de investigadores han establecido que este fenómeno tiene múltiple causalidad. En el país no ha existido violencia sino violencias y cada una con causas múltiples y diferenciadas.

La violencia en Colombia durante el periodo comprendido entre las décadas de 1940 y 1950 alcanzó un nivel de radicalización política tras el asesinato del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Autores como Françoise Coupé (1996) afirman que, a partir de 1948, Medellín aumentó su población gracias a ''la llegada de pobladores que son expulsados del campo por la violencia, la pobreza y la problemática agraria, y que provienen de la región próxima a Medellín como de las tierras bajas antioqueñas'' (p. 563). Sin embargo, y como lo demuestran las cifras anteriores a 1948, se puede observar el progresivo crecimiento de la población de Medellín y la disminución en las otras subregiones. Es decir, el proceso de migración pueblo–ciudad no responde única y exclusivamente al fenómeno y la época de la violencia; es más, es posible afirmar que esta no fue la principal razón por la que los pueblerinos inmigraron a Medellín, máxime si se tiene presente que la violencia en Antioquia no fue tan cruenta como en otras regiones del país y que las contiendas se llevaron a cabo en las zonas periféricas de Antioquia: Urabá, Bajo Cauca, Nordeste y Magdalena Medio (Roldán, 2003, pp. 23–58):

[...] la violencia nunca fue constante en Antioquia entre 1946 y 1949, ni siquiera durante los períodos de los funcionarios políticos especialmente extremistas, ni tampoco después del fallecimiento de un líder de la oposición tan importante como Jorge Eliécer Gaitán. La agitación partidista fue cíclica y concentrada y mucho más pronunciada durante los períodos de contienda electoral o inmediatamente después de un hecho tan devastador como el asesinato de Gaitán (p. 105).

En este artículo se coincide con la tesis de la historiadora Mary Roldán (2003), quien señala la necesidad de:

[...] diferenciar el tipo de violencia, de sociedad local y de respuesta estatal que se produce en las diferentes subregiones del departamento, al tiempo que hace especial énfasis en el contraste entre aquellas zonas del sur y suroeste típicamente cafeteras y las distintas zonas de periferia (p. 49).

Además, las zonas de Antioquia más dinámicas, en los sentidos económico y social, no fueron afectadas en forma directa por la violencia. Se hace especial referencia al Centro —donde se desarrollaba la actividad industrial—, al Suroeste —zona cafetera— y al Oriente antioqueño. Estas dos últimas subregiones, de acuerdo con Sandra Ramírez y León Vargas (2013), son las zonas que mayor cantidad de población han expulsado hacia la ciudad de Medellín.

Todos los investigadores que se han ocupado de la sociedad antioqueña coinciden en señalar la importancia que tenía la familia en los diversos órdenes de la vida colectiva y la incidencia de la religión en la conformación social y cultural de esta región. Por eso, las autoras juzgan que un buen indicador del proceso migratorio se puede encontrar en el matrimonio y, a partir de este, en las noticias sobre el lugar de bautizo de los individuos y el lugar de su casamiento.

Según se observó en los registros de matrimonio de cinco parroquias de Medellín,3 entre 1944 y 1970, en los correspondientes sitios de esta ciudad se celebraron 24 270 matrimonios, lo que significa un total de 48 540 personas. En el cuadro 2 se puede identificar la forma como se distribuían esas personas según sus lugares de origen. Más de la mitad de los contrayentes provenían de lugares distintos a la capital y solo una tercera parte había nacido en Medellín.

 

 

Si se discrimina la procedencia de los inmigrantes por municipios, como se observa en el cuadro 3, trece de estos eran los ''grandes contribuyentes'' de la inmigración con destino a Medellín, aportando entre 500 y 1500 inmigrantes cada municipio. En conjunto, de estas trece localidades migraron más de 10 000 contrayentes, quienes representan 39,1% —la porción más numerosa— de los 26 425 antioqueños que habían migrado hacia Medellín y que contrajeron matrimonio en esta ciudad. Hasta donde las autoras tienen noticia, de ninguna de estas poblaciones se puede afirmar que fuera escenario de graves brotes de violencia en el periodo estudiado.

 

 

Como se observa en el cuadro 4, de otros 18 municipios inmigraron a Medellín cerca de 7000 contrayentes registrados en las actas parroquiales. De Urrao, por ejemplo, municipio acerca del cual se ha señalado el efecto de la violencia y que ha servido de base para el estudio de ese proceso, migraron a Medellín 411 individuos, que representan 1,56% del total de pueblerinos antioqueños en la ciudad.

 

 

Hubo otro grupo de 39 poblaciones con un aporte en el proceso migratorio mucho menor y que contribuyeron con una cifra entre 100 y 299 inmigrantes por localidad, con un porcentaje entre 0,4% y 0,9%. Algunas de estas localidades fueron: Anorí, 265; Betulia, 233; Cocorná, 134; Granada, 125; y Puerto Berrío, 112 inmigrantes. Lugares que, según se ha enunciado en diversas fuentes, expulsaron un conjunto significativo de sus habitantes debido a la violencia, pero que si se compara con las demás poblaciones, su participación en el total de los inmigrantes en Medellín no fue significativa. Con menos de 100 individuos se registran otras 42 localidades de Antioquia, todas con un aporte inferior a 0,4%: Toledo, 96; San Rafael, 76; Dabeiba, 62; San Luis, 13; Turbo, 10; Peque, 9; Puerto Nare, 8; Murindó y Nechí, 1 inmigrante —solo por mencionar algunos—.

Con fundamento en estas evidencias, en este artículo se presenta la migración pueblo–ciudad en Antioquia a partir de una perspectiva diferente y se demuestra que durante el periodo en estudio fueron la educación y el empleo, y no solo la violencia, como se ha indicado de manera generalizada, dos de los fenómenos más determinantes para que los pueblerinos entre 1940 y 1970 migraran de su lugar de origen a la capital del departamento.

 

2. La educación como factor de inmigración

Es muy probable que quienes inmigraron a la ciudad por razones educativas fueran los hijos de las más prestigiosas familias de los pueblos. Desde finales del siglo XIX las élites locales antioqueñas dieron especial valor a la educación de los hijos, identificando que por este medio podrían mantener su posición de prestigio y, en algunos casos, ascender socialmente. Es así que muchos jóvenes pueblerinos fueron enviados por sus padres a la ciudad de Medellín, en principio a terminar estudios de bachillerato y, con posterioridad, para ingresar a la universidad, ya que las localidades solo ofrecían educación básica y en muy pocos casos se otorgaba el título de bachiller en el pueblo, mientras la educación superior se impartía con exclusividad en las ciudades capitales. Para el caso de la enseñanza media, existían en Medellín, desde finales del siglo XIX, tres instituciones de gran prestigio: el Colegio de San Ignacio (1885), el Colegio de San José (1890) — ambos para varones—; y, la Normal de Señoritas (1893) — para la educación femenina—. A principios de siglo XX se creó el Liceo Antioqueño, anexo a la Universidad de Antioquia. En cuanto a la educación universitaria, desde mediados del siglo XIX la Universidad de Antioquia era la única institución de educación superior del departamento y así lo fue hasta 1887, cuando se creó la Escuela de Minas de Medellín que abrió la posibilidad para la formación de ingenieros. Más tarde se fundaron la Escuela de Agricultura (1915), la Universidad Pontificia Bolivariana (1936), la Universidad Nacional, sede Medellín (1937) y la Universidad de Medellín (1950).

Por el incremento de la oferta educativa, a partir de finales del siglo XIX se inició un progresivo éxodo de pueblerinos hacia Medellín, visible en el cuadro 5, que presenta los registros de matrícula del Liceo Antioqueño de la Universidad de Antioquia durante la primera década del siglo XX. Durante las primeras décadas del siglo xx se matricularon en el liceo un número significativo de estudiantes procedentes de lugares distintos a Medellín y al Valle de Aburrá; dicha proporción era de 42,7% de la población estudiantil de aquella época.

 

 

En el caso del Colegio de San Ignacio, el panorama fue muy similar: de los 2698 estudiantes reseñados en el directorio de exalumnos de 1970, 157 de ellos, es decir 5,82%, eran estudiantes procedentes de los municipios analizados y apenas 0,48% correspondía a estudiantes cuyo origen era alguno de los municipios afectados por la violencia de mediados del siglo XX (cuadro 6).

 

 

Llama la atención la cantidad de inmigrantes procedentes de las localidades ubicadas en las subregiones Oriente y Suroeste del departamento. De acuerdo con el directorio de exalumnos fue posible establecer que entre 1910 y 1969 se graduaron del Colegio de San Ignacio 27 fredonitas y que de ellos 17 lo hicieron antes de 1948; además, la gran mayoría hicieron tránsito hacia las carreras profesionales: cinco se graduaron de ingenieros, cinco de abogados, tres de médicos, otros de contadores, economistas, odontólogos, o se ordenaron de sacerdotes o se hicieron comerciantes o ganaderos. Entre estos fredonitas se encuentran varios grupos de hermanos, como Antonio, Jorge y Jaime Hoyos Vásquez; Jaime y Fernando Vélez Mejía; y Aurelio y Gabriel Vásquez Mejía. De igual manera ocurre con la nómina de estudiantes de las otras localidades.

En cuanto a las carreras profesionales, las de mayor prestigio a comienzos de siglo xx eran Medicina, Derecho e Ingeniería. Un rastreo a las hojas de vida de estudiantes de Derecho de la Universidad de Antioquia permitió establecer que entre 1915 y 1939 se graduaron 36 estudiantes, de los cuales 39% correspondía a jóvenes provenientes del Valle de Aburrá, mientras los demás eran jóvenes pueblerinos llegados de las subregiones en las siguientes proporciones: Oriente, 28%; Nordeste, 14%; Norte, 11%; y Suroeste, 8%.

La inmigración de los pueblerinos a la ciudad ha sido un proceso que se inició desde finales del siglo XIX, se mantuvo durante las cuatro primeras décadas del siglo xx y se intensificó a partir de 1950, tal como los demuestran los datos consignados en el cuadro 7. Para mediados del siglo XX, la educación seguía siendo el principal motivo para trasladarse a la ciudad. Un seguimiento a los registros de matrícula de seis carreras de la Universidad de Antioquia permitió establecer que entre 1946 y 1963 estudiaron allí 192 jóvenes provenientes de apenas diez municipios de los 106 que existían en 1960. Esta muestra, aunque no es representativa, permite evidenciar una tendencia y la participación de los pueblerinos en las aulas educativas de la ciudad. Estos jóvenes debieron abandonar su pueblo con el propósito de avanzar en su educación y adquirir las habilidades necesarias para luego ingresar al mercado laboral.

 

 

Para mediados del siglo XX, Medicina continuaba siendo una de las carreras con mayor demanda y una de las que con mayor rapidez permitía el ascenso social. El número de estudiantes matriculados corrobora la gran acogida que esta carrera tenía entre los antioqueños. Analizando con más detalle la procedencia de los estudiantes de Medicina, en el periodo comprendido entre 1940–1948, se puede afirmar que de los 185 estudiantes matriculados, 30,2% provenían de los pueblos de Antioquia, con 56 estudiantes, 29,1% de otras regiones del país, con 54 estudiantes, 28,1% de Medellín, con 52 estudiantes, y 2,7% eran extranjeros, con cinco estudiantes.

Como se puede observar en el cuadro 8, y si se compara el número de estudiantes provenientes de los diez municipios afectados por la violencia con otros diez que no experimentaron la violencia acaecida durante aquellas décadas, se tiene como resultado 0,54% contra 9,19%. Con base en lo anterior, es posible afirmar que la proporción de inmigrantes llegados de otros lugares y por otras razones distintas a la violencia fue la más alta.

 

 

Desde 1915 existe en Medellín una institución dedicada a capacitar a sus residentes para cubrir la demanda de oficinistas y empleados que requería la ciudad. Es así como nació la Escuela Remington de Comercio, que se orientó desde sus comienzos a formar estudiantes en mecanografía, taquigrafía, ortografía, contabilidad, inglés, entre otros. En 1923, su fundador, Gustavo Vásquez Betancur (1925), escribió una breve reseña de la escuela para la Monografía de Medellín, en la cual afirmó que ''el número aproximado de alumnos que han pasado por nuestra Institución, y que han acabado sus estudios, o los han interrumpido en punto ya de poder prestar servicios, pasa de 2000 en los ocho años de existencia de la Escuela'' (p. 111). Es factible pensar que desde sus inicios estudiaron allí pueblerinos, que vieron en esta institución la posibilidad de aprender un quehacer; sin embargo, la búsqueda de los registros de matrícula de la Escuela Remington permite abordar la información solo a partir de 1952, pues la documentación anterior a esta fecha no existe. Se realizó un muestreo de los registros de matrícula de los estudiantes procedentes de las diez localidades entre 1952 y 1970, como lo muestra el cuadro 9.

 

 

Se sabe que en el periodo 1952–1970 estudiaron allí 1093 pueblerinos, procedentes de diez municipios de Antioquia; esta muestra permite ilustrar el proceso migratorio hacia Medellín que se pretende evidenciar. Según los mismos registros de matrícula, 18% de los estudiantes trabajaban simultáneamente. Aunque no se logró precisar su ocupación, podría sugerirse que en su gran mayoría eran oficinistas, ya que laboraban en bancos, instituciones educativas, agencias y fábricas. Según Ramírez y León (2013, p. 136), las edades de los estudiantes oscilaban entre los 16 y los 30 años, es decir, eran personas que apenas están construyendo su lugar en la sociedad medellinense. Otro de los aspectos importantes que esta muestra permite comprobar es la gran cantidad de inmigrantes radicados en Medellín y, en menor proporción, en los municipios circundantes. Si bien la educación fue uno de los factores de atracción hacia la ciudad, hubo otro grupo importante de pueblerinos que se estableció en Medellín con la idea de encontrar empleo.

 

3. La búsqueda de empleo en la ciudad

El sector textilero en Colombia se consolidó como uno de los símbolos industriales de la primera mitad del siglo XX. Durante las dos primeras décadas se fundaron en Medellín una docena de compañías textileras y de la ciudad se ha dicho que era la ''Manchester'' latinoamericana (Herrero, 1977, p. 34). La vinculación de la mano de obra —femenina e infantil en sus inicios, y masculina más tarde— al sector industrial ha estado íntimamente relacionada con los diferentes cambios en la estructura económica, política, social y cultural que ha tenido la ciudad a lo largo de ese siglo. Desde la década de 1920 las industrias se dedicaban, en su mayoría, a la producción de alimentos, textiles, vestuario, cigarrillos, muebles y al sector de la construcción, y se encontraban localizadas en su gran mayoría en Medellín:

Nos tienen fregados aquí en Bogotá —decía alguno— porque todo es antioqueño en esta capital. Pide uno un paquete de cigarrillos Victoria, antioqueño. Una botella de cerveza Pilsen, antioqueña. Una caja de fósforos Olano, antioqueña. Y ya en Medellín hasta los bancos alemanes son antioqueños (Citado en Botero, 2003, p. 92).

Es de resaltar que para la tercera década del siglo XX se encontraba en la ciudad un grupo significativo de pueblerinos, para dar respuesta a la demanda de mano de obra de esos sectores industriales.

En el caso particular de la textilera Coltejer en el periodo 1914–1959, se pudo comprobar que la mayoría de los trabajadores4 provenían de los pueblos de Antioquia, puesto que eran las dos terceras partes de la fuerza laboral.

 

 

Según el cuadro anterior, 64,96% de los trabajadores de Coltejer procedía de lugares distintos al Valle de Aburrá; 23,62% eran del Suroeste y 18,28% del Oriente, las dos subregiones con mayor número de trabajadores. Como puede observarse, los pueblerinos han contribuido de manera significativa a hacer de Medellín, en la primera mitad del siglo XX, la capital industrial del país y la segunda ciudad en importancia, luego de Bogotá.

Para la industria textil, la Segunda Guerra Mundial (1939–1945) interrumpió el abastecimiento de telas importadas; esto les proporcionó a las empresas líderes en el sector nacional ganancias extraordinarias y demanda de mano de obra, pues de un momento a otro se cerró la oferta externa y las fábricas se encontraron en capacidad de abastecer la creciente demanda nacional. Muchas fábricas, como Coltejer, requirieron fuerza de trabajo y fueron en buena parte los inmigrantes quienes llegaron a satisfacer esa necesidad. Para el trabajador su ocupación en la industria significaba nuevas condiciones económicas y sociales, ya que con su salario podía garantizar el abastecimiento del hogar y ofrecerles a los hijos posibilidades de acceso a la educación, a la salud y a la vivienda. En el cuadro 12 se aprecia el número de trabajadores en Coltejer procedentes de diez localidades y su contraste con otros municipios afectados durante la violencia bipartidista en las décadas de 1940 y 1950.

 

 

Como se evidencia en el cuadro 12, los municipios sometidos a estudio aportaron 23,86% de los trabajadores en Coltejer, mientras que los municipios aquejados por la violencia aportaron 2,79%. De nuevo se afirma que, si bien la violencia expulsó gente de los territorios, fueron la educación y el empleo las principales razones para que los pueblerinos se radicaran en Medellín.

 

Conclusiones

El proceso migratorio desde los diferentes pueblos de Antioquia a Medellín es un fenómeno de larga duración, que se inició a finales del siglo XIX y se incrementó durante las dos primeras décadas del siglo XX, gracias a la naciente industria manufacturera, el comercio de café y el acceso a la educación media, técnica y superior que en el ámbito regional brindaba exclusivamente la ciudad. Sin embargo, a partir de la década de 1940 la inmigración hacia las ciudades se intensificó y se hizo mucho más palpable; además de la educación y el empleo, se debe agregar un nuevo componente: la violencia bipartidista.

Sin lugar a dudas, la violencia causó un éxodo de pueblerinos hacia la ciudad de Medellín. Pero a partir de los datos recopilados es posible concluir que el mayor número de inmigrantes llegados a la ciudad y sus alrededores no provino, en su gran mayoría, de los lugares donde se concentró la violencia. En todos los casos analizados se observa una significativa presencia pueblerina en la ciudad y son las subregiones Oriente y Suroeste las que mayor aporte han hecho, subregiones que no se han caracterizado por haber sido afectadas por la violencia bipartidista, salvo algunas localidades, que como se ha mostrado, no son las que mayor número de personas hayan aportado a la inmigración en Medellín.

Tomando como base 48 540 personas que contrajeron matrimonio en Medellín entre 1944 y 1970, —13,5% de la población de Medellín en 1951— es posible señalar que 54% provenían de algún pueblo de Antioquia y que el mayor número de inmigrantes tenían su origen en trece de los municipios con una contribución de 21,2%; además, de ninguno de los diez municipios escogidos es posible afirmar que fuera escenario de graves y constantes brotes de violencia bipartidista. Es decir, no fue únicamente la violencia la razón por la cual los pueblerinos decidieron abandonar su lugar de origen, sino porque Medellín, para el periodo de estudio, ofrecía mayores alternativas de subsistencia, realización personal y movilidad social que los pueblos.

Este artículo se planteó, precisamente, una nueva explicación de por qué se dio el aumento de la población de Medellín entre 1940 y 1970, la cual no respondió a un crecimiento vegetativo de la población sino a un éxodo de los pueblerinos hacia Medellín. Las revisiones sistemáticas a los archivos de instituciones educativas (Liceo Antioqueño, Colegio San Ignacio, Escuela Remington y Universidad de Antioquia) y de la empresa Coltejer evidencian la alta proporción de individuos cuyos orígenes se encontraban en algún pueblo de Antioquia. Sin duda, esa alta probabilidad de estudiar, de emplearse y tener un mejor nivel de vida se convirtió en una de las principales razones para trasladarse a la ciudad.

 

Notas

* Este artículo se deriva de la investigación Migración y cambio social en Medellín y el Valle de Aburrá 1920–1970, desarrollada por el grupo de investigación en Historia Social de la Universidad de Antioquia y el grupo de investigación en Historia Empresarial de la Universidad EAFIT, financiado por la Alcaldía de Medellín en el marco del programa de investigación Expedición Antioquia 2013.

1 Nuestra Señora de la Candelaria y de San José (zona céntrica de la ciudad), El Calvario (barrio Campo Valdés), Nuestra Señora del Sagrado Corazón (barrio Buenos Aires) y El Espíritu Santo (barrio Prado).

2 Algunos estudios sobre la violencia durante el periodo 1940–1970 son: Malcolm Deas y Fernando Gaitán Daza (1995); Camilo Echandía Castillo (1992); Paul Oquist (1978); Gonzalo Sánchez Gómez (1985; 1991).

3 Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, Medellín, Colombia, Libro de matrimonios, 1944–1970; Parroquia San José, Medellín, Colombia, Libro de matrimonios, 1944–1970; Parroquia El Calvario, Medellín, Colombia, Libro de matrimonios, 1944–1970; Parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón, Medellín, Colombia, Libro de matrimonios, 1944–1970; Parroquia El Espíritu Santo, Medellín, Colombia, Libro de matrimonios, 1944–1970.

4 Para este apartado y en adelante se utilizará la designación trabajadores para nombrar a los integrantes de los grupos de obreros y de empleados en la compañía.

 

Referencias bibliográficas

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16. Parroquia Nuestra Señora de La Candelaria, Archivo Parroquial Nuestra Señora de La Candelaria, Libros de matrimonio, Medellín, 1944– 1970.

17. Parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón, Archivo Parroquial Nuestra Señora del Sagrado Corazón, Libros de matrimonio, Medellín, 1944– 1970.

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