ISSN (impreso) 0121–5167 / ISSN (en línea) 2462–8433

SECCIÓN GENERAL

 

El efecto de la percepción económica sobre la participación política no convencional en Chile, 2015*

 

The Effect of Economic Perceptions on Non–Conventional Political Participation in Chile in 2015

 

 

Gonzalo Espinoza Bianchini (Chile)1

Patricio Navia (Chile)2

Orcid ID: http://orcid.org/0000–0001–9398–8393

Google Académico: https://scholar.google.cl/citations?user=IBcs–ZwAAAAJ&hl=en

 

1 Politólogo. Coordinador del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales. Correo electrónico: gespinozabianchini@gmail.com

2 Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Magíster y doctor en Ciencias Políticas. Clinical Professor de Estudios Liberales y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la New York University, Estados Unidos. Profesor titular de Ciencias Políticas en la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales, Chile. Correo electrónico: patricio.navia@nyu.edu

 

Fecha de recepción: agosto de 2017

Fecha de aprobación: noviembre de 2017

 

Cómo citar este artículo: Espinoza Bianchini, Gonzalo y Navia, Patricio. (2018). El efecto de la percepción económica sobre la participación política no convencional en Chile, 2015. Estudios Políticos (Universidad de Antioquia), 52. http://doi.org/10.17533/udea.espo.n52a04

 


RESUMEN

Al analizar los determinantes de la participación política convencional se destaca el efecto del voto económico y se evalúa si este también explica la participación política no convencional. A partir de la encuesta del PNUD, Desarrollo humano en Chile 2015, se identifica el efecto del voto económico —en sus dimensiones sociotrópica, egotrópica, prospectiva y retrospectiva— sobre la participación política no convencional. Se usaron análisis de factores como mecanismo metodológico para agrupar la participación política no convencional en tres tipos: individual, colectiva y online. Con base en regresiones lineales (MCO) y logísticas, se obtuvo que a mejor percepción egotrópica retrospectiva, mayor participación no convencional; a mejor percepción sociotrópica retrospectiva, menor es la probabilidad de participar; y que las evaluaciones prospectivas ego y sociotrópica no afectan la probabilidad de participar. Se concluye que las percepciones retrospectivas explican la participación no convencional, positivamente en el caso de las egotrópicas y negativamente en el caso de las sociotrópicas. Cuando la gente cree que a ellos les ha ido bien, participan más, pero cuando creen que al país le ha ido bien, participan menos.

Palabras clave: Participación Política; Comportamiento Político; Voto Económico; Chile.


Abstract

In analyzing the determinants of conventional political participation, this article highlights the effect of the economic vote and assesses its effect on non–conventional political participation. Using the UNDP–Human Development 2015 poll in Chile, the study assesses the effect of the economic vote —in its sociotropic, egotropic, retrospective and prospective dimensions— on non-conventional participation. The article uses factor analysis as a methodological mechanism to group non–conventional participation into three types, individual, collective, and online. Using OLS and logistic regressions, the article reports that non–conventional participation increases with better retrospective egotropic perception, decreases with better socio–tropic retrospective perception and is not affected by ego and socio–tropic prospective perceptions. In conclusion, retrospective perceptions explain non–conventional participation, positively in the case of egotropic perceptions and negatively in case of socio–tropic perceptions. When people believe they have fared well, they participate more, but when they believe the country has fared well, they participate less.

Keywords: Political Participation; Political Behavior; Economic Vote; Chile.


 

 

Introducción

En los últimos años, la drástica caída en la participación electoral en Chile a menudo ha sido interpretada como indicativa de una disminución en la participación política. Pero es conceptual y metodológicamente errado comprender la participación política de las personas solo como el ejercicio de votar. Existen otros tipos de participación política, como ser parte de marchas, huelgas o tomas, enviar cartas con peticiones a autoridades o buscar influir sobre la percepción política de los demás en redes sociales. En varias de esas dimensiones la participación política en Chile ha ido en aumento en los últimos años, como lo demuestran las marchas estudiantiles de 2011 y el aumento en la actividad de los movimientos sociales. Esa aparente contradicción entre la caída en participación electoral —también llamada convencional— y el aumento en la participación no convencional en Chile invita a evaluar si los determinantes que tradicionalmente se usan para explicar la participación política convencional influyen también —y de qué forma— sobre la participación política no convencional de las personas.

La participación política convencional normalmente se explica por la ideología de las personas, su nivel socioeconómico, su educación, su edad, su aprobación al gobierno y la evaluación que hacen sobre su situación económica personal, la del país y sus expectativas sobre qué ocurrirá con la economía en el futuro. Si bien las mismas variables parecen afectar la participación no convencional, el que ambos tipos de participación se hayan movido de forma divergente en Chile lleva a presumir que el efecto de dichas variables es distinto para cada tipo de participación política.

Utilizando la encuesta del Programa de Naciones Unidas (PNUD, 2015), Desarrollo humano en Chile, se evaluó el efecto de la percepción sobre el estado de la economía —tanto en su dimensión sociotrópica como egotrópica, así como prospectiva y retrospectiva— sobre la participación política no convencional. Después de analizar los determinantes de participación política, a partir del clásico texto de Sidney Verba, Norman Nie y Jae–On Kim (1978), se evaluaron las diferencias que se han identificado entre los determinantes de la participación convencional y no convencional. Se postularon cuatro hipótesis, todas relacionadas con que las visiones egotrópicas y sociotrópicas negativas, tanto a nivel retrospectivo como prospectivo, incentivan la participación política no convencional de los chilenos. Se propone el uso de análisis de factores como mecanismo metodológico para el estudio de la participación política no convencional. Con base en regresiones lineales —mínimos cuadrados ordinarios (MCO)— y regresiones logísticas, se genera un análisis inferencial que evalúa el efecto de las variables asociadas con el voto económico sobre la participación política no convencional de las personas.

 

1. La participación política convencional y no convencional

Verba y Nie (1972) definen participación política como actividades de los ciudadanos que buscan influenciar la selección del gobierno de turno o las acciones que estos toman. Para Richard Brody (1994), esta participación, conocida como participación política convencional, se da necesariamente a través de conductos institucionales, por ejemplo, el acto de votar o participar en asociaciones voluntarias reguladas por las instituciones.

Ahora bien, como la participación política puede tener más motivaciones que el simple hecho de votar, se puede dar a través de mecanismos que no están regulados por canales institucionales. Aunque esto puede llevar a pensar que esa participación no convencional puede tener tintes violentos en contra de las instituciones, más bien debe ser entendida como un mecanismo alternativo, aunque su fin puede ser similar al que motiva la participación convencional (Norris, 2007). Los estudios sobre participación política no convencional incluyen entre su objeto de estudios formas de influir en los gobiernos, como marchas, huelgas y otras formas de participación social (Norris, 2002). Al desconfiar de las instituciones, las personas buscan otros mecanismos no convencionales para participar. La participación no convencional ha venido en alza en los últimos años (Inglehart y Catterberg, 2002) y se ha popularizado (Norris, 2007). Por eso, no es que la participación política haya disminuido, sino que solo se ha transformado.

Verba, Nie y Kim (1978) ofrecen tres esferas para explicar la participación política de las personas: las características de las personas, como el sexo, edad, nivel educacional o el lugar de residencia; las razones políticas y sociales —las primeras están sujetas al interés del individuo en política y a su identificación ideológica, mientras que las razones sociales son medidas en el nivel de involucramiento cívico—; y las actitudes políticas, es decir, la evaluación que tienen las personas hacia las instituciones, sus grados de satisfacción con la democracia o con los actores políticos.

Estudios anteriores han identificado determinantes de la participación política convencional y no convencional. Por ejemplo, los jóvenes tienden a presentar mayores tasas de participación política no convencional, utilizando nuevos mecanismos de participación como la asistencia a marchas, huelgas y tomas (Inglehart, 1990, Norris, 2007). Los hombres tienden a participar no convencionalmente más que las mujeres (Alesina, Hausmann, Hommes y Stein, 1999; Alesina y La Ferrara, 2000; Norris, 2002). Aquellos con más años de educación tienen la capacidad de generar un mayor entendimiento de los beneficios de la participación política, tanto convencional como no convencional (Brady, Schlozman y Verba, 2012). Asimismo, la educación genera percepciones que llevan a ser más proclive a la participación política de ambos tipos (Freitag, 2003, pp. 220). Dada la alta correlación entre la educación y la clase social, las clases sociales altas también tienden a mostrar mayores niveles de participación de ambos tipos (Neira, Vázquez y Portela, 2009). Aquellas personas que viven en zonas rurales tienden a participar en política no convencional en menor cantidad que aquellas que viven en zonas urbanas (Newton, 1999). Aquellos con un alto interés en política o que se identifican políticamente pueden ser más propensas a participar en todos los tipos de participación política (Fuchs y Klingemann, 2002; Muller y Godwin, 1984).

Las razones sociales para la participación pueden ser explicadas por el involucramiento cívico (Putnam, 1995), el que a su vez está ligado al concepto de capital social, que permite la formación de redes que fomentan y facilitan la participación política. De hecho, Gabriel Almond y Sidney Verba (2001) incluyen a la participación como elemento central en su concepto de cultura cívica. La confianza interpersonal y la participación en asociaciones voluntarias facilitan la conexión entre personas, reduciendo los costos y de transacción y facilitando el involucramiento en la sociedad (Putnam, 1995; Coleman, 1990; Paxton, 1999). Lance Bennett (2008) destaca que la participación política se da a través de redes con intereses similares. Robert Putnam (1995) plantea que el involucramiento cívico de las personas se da a través de la participación política en las instituciones políticas, sociales o religiosas. Como la confianza institucional se explica por la capacidad de esas instituciones para cumplir sus metas y para ayudar a las personas (Segovia et al., 2008), cuando hay bajas evaluaciones y confianza en las instituciones políticas los niveles de participación son más bajos (Verba, Nie y Kim, 1978), aunque en algunos casos se observan también niveles de participación no convencional más altos (Norris, 2002).

Desde la perspectiva de la elección racional, las personas escogen en qué participar a partir de una lógica de costo–beneficio. Los individuos a menudo deciden unirse a un grupo por tener preferencias en común con otros miembros (Shepsle y Bonchek, 2005). Las lógicas de participación se explican, entonces, desde el ámbito particular, el comportamiento de una persona, hacia el ámbito general, fenómenos que requieren de la agregación de preferencias individuales (Abitbol y Botero, 2006; Amadae, 2005). Aquí se analiza la racionalidad en el ámbito particular, buscando explicar el comportamiento de las personas al participar no convencionalmente en política.

La participación política convencional también ha sido explicada con la teoría del voto económico. Según Anthony Downs (1957), el elector, antes de votar, realiza un cálculo del costo–beneficio. Gerald Kramer (1971) plantea que el estado de la economía es vital para entender el análisis de costo–beneficio de votar, ya que puede generar cambios en el comportamiento de las personas. Michael Lewis–Beck y Mary Stegmaier (2007) sostienen que las personas analizan el estado sobre la economía del país y, a partir de eso, deciden su aprobación del Presidente y su intención de voto a futuro. Como los gobiernos pagan los costos, sean o no responsables por el estado de la economía, buscan promover el desarrollo económico para ser premiados así por electores que deciden su aprobación presidencial e intención de voto a partir de la situación económica (Lewis–Beck y Stegmaier, 2013). Además, las personas analizan la situación económica en diferentes direcciones. Aquellas que toman decisiones con base en el estado actual o pasado de la economía ocupan una visión retrospectiva (Fiorina, 1978). En cambio, los que analizan el rendimiento de la economía a futuro ocupan una visión prospectiva (Lewis–Beck, 1986). Las personas también hacen valoraciones sobre la economía dependiendo de la situación personal o nacional. La valoración de la economía a partir de la situación personal es considerada como una visión egotrópica, mientras que si se hace a partir de la situación nacional es sociotrópica (Lewis–Beck y Paldam, 2000).

Robert Erikson, Michael Mackuen y James Stimson (2000) sostienen que las evaluaciones generadas a partir de la situación económica y que son adaptadas para entender el estado personal y del país influyen sobre la aprobación presidencial. En la misma línea, la baja aprobación presidencial alimenta la participación política no convencional (Norris, 2007). Siguiendo esa lógica, parece razonable esperar que, así como influyen sobre la participación política convencional, las percepciones sobre la economía también influyen sobre la participación política no convencional de las personas.

Ahora bien, la direccionalidad en el efecto de las variables de voto económico sobre la participación electoral —o participación política convencional— puede ir en ambas direcciones. Aquellos con percepciones positivas —ego o sociotrópicas, retrospectivas o prospectivas— pueden tener mayores razones para participar que aquellos con percepciones negativas si los incentivos para premiar son superiores que aquellos para castigar. Pero lo opuesto parece también perfectamente posible. De ahí que, al no estar clara la relación de causalidad, en general las hipótesis relacionadas con el efecto del voto económico busquen indagar cuál de los dos incentivos —el castigo por parte de aquellos descontentos o el premio por parte de aquellos satisfechos— tiene mayor fuerza en distintos tipos de elecciones.

Ya que la participación política convencional puede ser explicada, en parte, por las percepciones que tienen las personas sobre su situación personal o la situación del país —visiones ego y sociotrópicas, respectivamente—, desde una perspectiva retrospectiva o prospectiva la participación no convencional —que también busca influir en las políticas que promueven los gobiernos— puede también ser influida por las mismas percepciones de voto económico —a partir de la percepción egotrópica o sociotrópica retrospectiva y prospectiva—. Como hay buenas razones para suponer que la direccionalidad de la relación puede ir en ambas direcciones, se postulan cuatro hipótesis sobre el efecto del voto económico en la participación no convencional, sugiriendo solo que las distintas percepciones socio y egotrópica, retrospectiva y prospectiva tienen efectos distintos sobre la probabilidad de verse involucrado en formas de participación política no convencional:

H1: La percepción económica egotrópica retrospectiva influye sobre la probabilidad de involucrarse en participación política convencional.

H2: La percepción económica egotrópica prospectiva influye sobre la probabilidad de involucrarse en participación política convencional.

H3: La percepción económica sociotropica retrospectiva influye sobre la probabilidad de involucrarse en participación política convencional.

H4: La percepción económica sociotrópica prospectiva influye sobre la probabilidad de involucrarse en participación política convencional.

 

2. Metodología

Se utilizó la encuesta del PNUD (2015) realizada en Chile. La muestra contempla 1805 casos, con 3% de margen de error, considerando varianza máxima y 95% de confianza. Para los modelos estadísticos se aplicaron regresiones lineales múltiples (MCO) y regresiones logísticas.

Para identificar los determinantes de la participación no convencional —nuestras variables independientes— se usaron aquellas mencionadas por Verba, Nie y Kim (1978). Para las características individuales, se usaron el sexo, la edad, la zona de residencia y el nivel educacional de las personas. Se excluyó el nivel socioeconómico porque puede generar multicolinealidad con el nivel educacional por su alta correlación —0,713 correlación de Pearson al 95% de confianza—. Para las razones sociales y políticas, se eligió la identificación política y el interés en política. La posición ideológica —izquierda, centro y derecha— no fue incluida debido a la gran cantidad de personas que no se identifican en la escala ideológica. Para medir las razones sociales, se utilizaron las variables más comunes para expresar el capital social individual: la participación en asociaciones voluntarias y la confianza interpersonal. Por último, para expresar la actitud política, y debido a las pocas preguntas sobre el desempeño institucional, se utilizó, con base en el Alpha de Cronbach, un indicador que expresa la confianza hacia las instituciones del poder central —Gobierno, Congreso y Poder Judicial—. Dicho indicador cumple con todos los pasos para la construcción de indicadores y sus valores son aceptables.

Para las variables dependientes se aprovechó que la encuesta PNUD–IDH 2015 incluye una serie de preguntas sobre distintas formas de participación política no convencional, distinguiendo entre tres horizontes de tiempo: en los últimos tres años, con anterioridad a los tres años o si nunca ha realizado dicha actividad. La tabla 1 muestra los estadísticos descriptivos de las preguntas relacionadas a la participación política no convencional. Las preguntas están codificadas en tres categorías que buscan expresar una linealidad temporal (1=Nunca ha participado; 2=Ha participado con anterioridad a los últimos tres años; y 3= ha participado en los últimos tres años).

Tabla 1. Estadísticos descriptivos de preguntas sobre participación política no convencional en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015).

La participación no convencional de los chilenos es relativamente baja, siendo las manifestaciones autorizadas el tipo de participación no convencional que muestra los mayores niveles de participación, seguida por la firma de peticiones a autoridades públicas, los reclamos a empresas públicas o privadas, y la utilización de las redes sociales para expresar opiniones de carácter político. Las personas tienen menores índices de participación en tomas, huelgas o en un boicot por razones políticas.

Las preguntas están codificadas de la siguiente manera: 1: Nunca ha participado; 2: Ha participado con anterioridad a 3 años y 3: Ha participado en los últimos 3 años.

A partir de esas preguntas se construyeron indicadores con base en un análisis factorial y Alpha de Cronbach para crear estructuras latentes que muestren los rasgos en común que tienen dos o más variables, expresando la relación entre estas (Kim y Mueller, 1978). Por lo mismo, se considera dentro de sus supuestos que las preguntas sean válidas, buscando claridad a la hora de medir, y confiables, donde la medición cumpla con todos los pasos metodológicos (Treiman, 2009).

Para generar el análisis factorial se estandarizaron las variables de tal forma que su media fuera cero y su desviación estándar uno. Esto con el objetivo de generar variables continuas, basadas en las antiguas variables discretas, ya que se requiere de variables cuya distribución sea continua y cercana a la normal.

El procedimiento consiste, en primer lugar, en producir una matriz de correlaciones de R de Pearson. Esta es validada a través del Test de Kaiser–Meyer–Olkin (KMO). Dicho coeficiente se expresa de 0 a 1 y es una medida de comparación de los coeficientes de correlación observados con los de correlación parcial. Valores mayores a 0,7 son considerados aceptables para dicha matriz (Garmendia, 2007). La tabla 2 muestra el valor del test KMO sobre la variable de participación política no convencional. Se puede apreciar un valor de 0,9 posibilitando crear indicadores con base en las estructuras latentes que el análisis de factor genera.

Tabla 2. Test Kaiser–Meyer–Olkin (KMO) para análisis de factor de variables de participación política no convencional en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015).

Las estructuras latentes buscan explicar la mayor cantidad de varianza en sus respectivas matrices de correlación. Por lo mismo, el factor 1 explica parte de varianza de las variables a utilizar. Por consiguiente, el factor 2 explica la varianza de los remanentes del factor 1, y así sucesivamente. Para decidir qué factores se conservan, se estima que valores sobre 0,3 son considerados como aceptables (Garmendia, 2007). Aquí se consideran todos aquellos factores que tengan un valor superior a 0,4 como válidos. Para generar una explicación más simple de los valores entregados por el análisis, se utilizó el procedimiento VARIMAX, un método de rotación octogonal que simplifica la estructura y conserva la independencia de los factores, maximizando la varianza de las columnas generadas (Kim y Mueller, 1978). La tabla 3 establece los factores retenidos para la participación política no convencional de los chilenos en 2015.

Tabla 3. Análisis de factor para las variables de participación política no convencional en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015).

En primer lugar, el factor uno agrupa a la participación no convencional generada a través de la participación en marchas autorizadas y no autorizadas, huelgas, tomas y el boicot de productos por fines políticos, étnicos o medioambientales. Debido a que este tipo de participación no convencional requiere de la participación de más personas para que tengan un efecto apreciable, se refiere a este grupo como participación política colectiva. El factor dos incluye aquella participación no convencional ejercida online, como la creación o apoyo de campañas en Internet, y el uso de redes sociales para expresar opiniones políticas. Se denomina al grupo dos como participación política online. Por último, el factor tres incluye la firma de peticiones o cartas para autoridades públicas, los reclamos a empresas públicas o privadas, y la participación en actividades solidarias. Este grupo reúne acciones políticas que no requieren de otras personas para poder ejercerlas. Por lo mismo, se refiere a las formas de participación agrupadas en el grupo tres como participación política individual.

Para analizar la consistencia de estas estructuras latentes y construir los indicadores, se aplicó el Alpha de Cronbach. Esta técnica permite saber qué tan fiables son los grupos formados por el análisis factorial como instrumento de medida. Susan Welch y John Comer (1988) plantean que el Alpha de Cronbach asume que estas estructuras latentes miden lo mismo y que están correlacionadas entre sí. El Alpha genera valores entre 0 y 1. Los valores cercanos a cero muestran una baja consistencia interna y los valores cercanos a uno una alta consistencia interna. Los criterios generales muestran que los valores sobre 0,7 son aceptables para construir un indicador mediante Alpha de Cronbach. La tabla 4 muestra los valores de Alpha de Cronbach para los grupos de participación política colectiva e individual. Ambos tienen valores superiores a 0,7 que muestran alta consistencia interna dentro los grupos formados, permitiendo generar un indicador tanto de la participación política colectiva como individual. Por cierto, se decidió tratar las variables del factor 2 —uso de redes sociales— sin aplicar el Alpha de Cronbach debido a las dificultades que pueden surgir en el Alpha cuando se busca aplicar en procedimientos de two–items (Eisinga, Grotenhuis y Pelzer, 2013). Por eso, para esas variables relacionadas con la participación online se utilizaron regresiones logísticas.

Tabla 4. Alpha de Cronbach para los grupos de participación política no convencional en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015).

Las nuevas variables van desde valores negativos a positivos y generan grados, en este caso los valores negativos muestran bajos grados y los valores positivos altos grados de participación. La gráfica 1 muestra la distribución de los indicadores asociados a la participación política no convencional, tanto colectiva como individual. Hay bajas tasas de participación política no convencional. También, los niveles de participación política colectiva son inferiores a los niveles de participación individual. Pero los niveles de participación colectiva también tienden a tener valores positivos más altos. Las personas que ejercen participación política colectiva tienden a hacerlo en todas sus formas —marchas autorizadas y no autorizadas, huelgas, tomas y boicots—. A su vez, los grados de participación individual, por lo menos en los valores positivos, no alcanzan el mismo nivel que la participación política colectiva. Pareciera que las personas que realizan participación política individual lo hacen de una sola manera, ya sea enviando reclamos a empresas públicas o haciendo peticiones a autoridades públicas, pero no ejerciendo todas las formas de participación política individual.

Gráfica 1. Distribución de variables de participación política no convencional colectiva e individual en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015).

La gráfica 2 muestra el nivel de participación política no convencional en Internet o redes sociales. Los niveles de participación online son bajos y parecidos entre sí. Por lo mismo, es de esperar que las personas tiendan a tener menores niveles de participación política, tanto al expresar su opinión política en redes sociales como en la participación de campañas en Internet.

Gráfica 2. Porcentaje de participación política online en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015). * N.° de casos: 1800.

La tabla 5 muestra la prueba de chi–cuadrado para las preguntas relacionadas a la participación no convencional online. Se incluye el estadístico Phi que permite ver el nivel de intensidad generada entre dos variables binarias. Este test estadístico se analiza de igual manera que una correlación de R de Pearson, pero con variables discretas. Se puede apreciar que no existe independencia entre ambas variables de participación online. El valor Phi muestra que la relación entre estas variables es positiva. Por eso, se espera que si una persona usa redes sociales para expresar su opinión política también ocupe Internet para crear o apoyar campañas para causas de su interés.

Tabla 5. Chi–cuadrado de Pearson y valor Phi para variables de participación política no convencional online en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015).

La tabla 6 muestra estadísticas descriptivas para las variables dependientes e independientes. Las variables de control incluyen las características individuales, las razones sociales y políticas y la actitud política de los chilenos. Se recodificó la variable nivel educacional de 9 a 4 categorías, evitando generar categorías con una baja cantidad de casos. La posición ideológica —izquierda, centro, derecha y ninguno— se recodificó para expresar si la persona se identifica o no políticamente. Esto debido a que existe una prevalencia de los que no se identifican por sobre los que se identifican con alguno de los sectores.

Tabla 6. Estadísticos descriptivos de determinantes de la participación política no convencional.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015).

1 Participación no convencional colectiva: escala de menos (–1,51) a más (3,21).

2 Participación no convencional individual: escala de menos (–0,65) a más (2,29).

3 Participación online en redes sociales: 0=No lo ha realizado nunca; 1= Lo ha realizado al menos una vez.

4 Participación online en campañas por Internet: 0=No lo ha realizado nunca; 1=Lo ha realizado al menos una vez.

5 Vida Propia (retrospectiva): Menos satisfecho (1) a Más satisfecho (10).

6 Vida propia (prospectiva): escala de Preocupación (1) a Confianza (10).

7 Situación del País (retrospectiva): escala de Insatisfecho (1) a Satisfecho (10).

8 Situación del País (prospectiva): 1=Peor, 2=Igual y 3=Mejor.

9 Sexo: 1=Hombre y 2=Mujer.

10 Edad: escala de menos (18) a más (97).

11 Zona de residencia: 1=Urbano, 2=Rural.

12 Nivel educacional: 1=Media incompleta, 2=Media completa; 3=Superior incompleta, 4=Superior completa.

13 Identificación ideológica: 1=No identificado, 2=Identificado.

14 Interés en política: 1=Nada interesado, 2=Poco interesado, 3=Bastante interesado, 4=Muy interesado.

15 Participación en asociaciones: 1=No participa, 2=Participa en una, 3=Participa en dos o más.

16 Confianza interpersonal: escala de No se puede confiar (1) a Se puede confiar (7).

17 Confianza en instituciones del poder central: De menos (–1,14) a más (2,47).

 

3. Análisis Inferencial

La tabla 7 muestra los modelos de regresión lineal (MCO) para medir el efecto de los indicadores de voto económico —sociotrópico y egotrópico, retrospectivo y prospectivo—sobre la participación política no convencional en sus dimensiones colectiva e individual.

Tabla 7. Regresión lineal (MCO) sobre determinantes de participación política no convencional, colectiva e individual, en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015). (Error estándar en paréntesis. Sig. al *90%, **95% y ***99%).

Las valoraciones a futuro de las personas —prospectiva—, tanto en los ámbiotos personal como nacional, no tienen un efecto significativo sobre la participación no convencional colectiva. Pero las personas que tienen una percepción retrospectiva positiva de su situación personal tienen una mayor probabilidad de participar de forma no convencional colectiva (ß=0,021, p<.1). Por el contrario, aquellas personas con percepción prospectiva negativa de la situación del país tienen mayor probabilidad de participar en marchas, huelgas, boicots o tomas (ß=–0,054, p<.01). Considerando el efecto que tiene cada variable sobre los niveles de participación, necesariamente hay que plantear la baja robustez del efecto de la valoración retrospectiva personal.

El sexo de la persona no parece tener un efecto significativo. La edad tiene un efecto consistente con la teoría: a mayor edad se tiende a participar menos (ß=–0,006, p<.01). Los que viven en zonas urbanas participan más que aquellos que viven en zonas rurales (ß=–0,227, p<.01). El nivel educacional influye positivamente en la participación política no convencional colectiva (ß=0,046, p<.01). Aquellos que se identifican políticamente (ß=0,113, p<.01) y se interesan más en política (ß=0,145, p<.01) también participan más en marchas, huelgas, tomas o boicots.

En relación con las variables sociales, las personas que más confían en otros participan menos en acciones no convencionales colectivas (ß=–0,022, p<.1), aunque la variable confianza interpersonal tiene el efecto más bajo entre todas las razones sociales y políticas. Las personas que participan en asociaciones voluntarias también tienen mayores probabilidades de participar en acciones no convencionales colectivas (ß=0,167, p<.01). Además, las personas que confían en las instituciones del poder central —Gobierno, Congreso y Poder Judicial— tienen también menor probabilidad de participar en acciones no convencionales colectivas (ß=–0,074, p<.01).

Respecto a la participación política no convencional individual, aquellas personas que tienen una mejor percepción egotrópica retrospectiva —que se ven mejor hoy que en el pasado— tienen una mayor probabilidad de participar en acciones no convencionales individuales (ß=0,042, p<.01). Por el contrario, las personas que ven su vida en el futuro con optimismo tienen menores posibilidades de practicar este tipo de participación no convencional (ß=–0,022, p<.05). Las percepciones sociotrópicas tienen efectos dispares sobre la participación política no convencional individual. Mientras la visión prospectiva no influye, una percepción positiva sobre la realidad del país respecto al pasado (retrospectiva) afecta negativamente la posibilidad de participar no convencionalmente de forma individual.

El sexo, la edad (ß=–0,002, p<.05) y la educación (ß=0,062, p<.01) tienen el mismo comportamiento que en la participación no convencional colectiva. La zona de residencia no tiene efecto sobre la participación no convencional individual. Los identificados (ß=0,123, p<.01), los interesados en política (ß=0,125, p<.01) y los que participan en asociaciones (ß=0,258, p<.01) también tienen un comportamiento similar al visto en la participación no colectiva individual. La confianza interpersonal no tiene un efecto significativo, lo que muestra su debilidad como determinante de la participación política no convencional colectiva e individual. La confianza en las instituciones —Gobierno, Congreso y Poder Judicial— disminuye la participación política no convencional individual de las personas (ß=–0,032, p<.05).

La tabla 8 muestra las regresiones logísticas para las variables asociadas a la participación política no convencional online. Se agregaron los odd ratio para dar un valor que muestre la probabilidad entre personas. Los odds ratios explican los valores beta de tal manera que permite ver cuántas personas, según su categoría de referencia, participan o no. Para dar mayor facilidad a la lectura del odd ratio, se multiplicó su valor por 100. La categoría de referencia tendrá el valor 100 y un valor de odd ratio de 0,932 es expresado como 93,2 personas.

Tabla 8. Regresión logística para explicar el uso de redes sociales y uso de Internet en participación política no convencional en Chile en 2015.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos obtenidos del PNUD (2015). (Error estándar en paréntesis. Sig. al *90%, **95% y ***99%. Categoría de referencia en cursiva).

Las percepciones retrospectivas —tanto ego como sociotrópicas— tienen efectos significativos sobre la probabilidad de participar de forma no convencional en redes sociales. Pero mientras que una mejor percepción egotrópica retrospectiva —la persona está mejor hoy que en el pasado— lleva a la gente a participar más, aquellos que creen que el país está mejor hoy que en el pasado tienden a participar menos online.

El sexo no tiene un efecto significativo. Los jóvenes tienden a una mayor probabilidad de participar no convencionalmente a través de redes sociales (ß=0,028, p<.01). De cada 100 personas con educación media incompleta y que participan en redes sociales, existen 282 personas que tienen educación superior completa y también participan. Asimismo, de cada 100 personas que participan y viven en zonas urbanas, 61 personas participan y viven en zonas rurales.

El interés en política solo tiene un efecto significativo en la probabilidad de participar en redes sociales solo en aquellas personas que tienen mucho interés. Por cada 100 personas que no tienen interés en política y participan, 182 personas tienen mucho interés y participan no convencionalmente a través de redes sociales. En cambio, la identificación política no tiene un efecto significativo sobre la participación no convencional online. Por cada 100 personas que participan en redes sociales pero que no participan en asociaciones, 230 personas expresan su opinión en redes sociales y participan en dos o más asociaciones. La confianza interpersonal y en instituciones del poder central no tiene un efecto significativo.

Al considerar como variable dependiente el uso de Internet para crear o participar en campañas de interés personal, los efectos de las variables independientes se mantienen. Aquellos con mejor percepción egotrópica retrospectiva tienden a participar más, mientras que aquellos con mejor percepción sociotrópica retrospectiva tienden a participar menos. Aquellos que sienten que a ellos les ha ido bien, participan más. Aquellos que sienten que al país le ha ido bien, participan menos, o dicho de otra forma, aquellos que perciben que al país le ha ido mal, participan más.

El sexo no tiene un efecto significativo. Sin embargo, al igual que en la participación en redes sociales, los jóvenes participan más (ß=0,029, p<.01). El efecto de la educación se incrementa con el aumento del nivel educacional. Por cada 100 personas con educación media incompleta y que participan en campañas por Internet, 261 personas con una educación media completa también participan en campañas por Internet. Asimismo, por cada 100 personas que viven en zonas urbanas y participan en este tipo de campañas, 51 personas viven en zonas rurales y también participan. Ni la identificación política ni la confianza interpersonal tienen un efecto significativo sobre la participación no convencional online. Por el contrario, por cada 100 personas que tienen interés en política y participan en campanas en Internet, 190 personas con mucho interés en política también participan a través de campañas de Internet. Aquellos que participan en dos o más asociaciones tienen mayor probabilidad de participar en campañas a través de Internet. Aquellos con alto grados de confianza en este tipo de instituciones también tienden a participar menos en este tipo de instituciones (ß=–0,178, p<.05).

Los modelos de las tablas 7 y 8 permiten descartar dos de las hipótesis, las percepciones egotrópicas y sociotrópicas prospectivas —con la excepción de uno de los cuatro modelos— no tienen efectos sobre la participación política no convencional en Chile. Luego, se rechazaron las hipótesis 2 y 4. Pero la evidencia de los modelos es consistente con las hipótesis 1 y 3. Las percepciones egotrópicas y sociotrópicas retrospectivas tienen efecto sobre la participación política no convencional en los cuatro modelos presentados. Más aun, la evidencia muestra que mientras aquellas personas con percepciones egotrópicas retrospectivas positivas tienen mayores probabilidades de participar políticamente de forma no convencional, las personas con mejores percepciones sociotrópicas retrospectivas tienen menor probabilidad de hacerlo. Esto es, aquellas personas que perciben que les ha ido bien tienen mayores probabilidades de involucrarse en formas de participación no convencional. A su vez, aquellos que perciben que al país le ha ido bien tienen menores probabilidades de hacerlo. Dicho de otra forma, aquellas personas que perciben que al país le ha ido mal tienen mayores probabilidades de involucrarse en formas de participación política no convencional.

 

Conclusiones

La participación política no convencional puede ser explicada, en parte, por las mismas variables identificadas por Verba, Nie y Kim (1978). Entendiendo que la participación política en Chile no es solo convencional, se puede evidenciar la existencia de tipos de personas que participan en política de manera no convencional en las tres dimensiones que identificamos, individual, colectiva y online. A través de un análisis factorial para estudiar la participación política no convencional, generamos estructuras latentes que permitieron distinguir participación no convencional colectiva, que requiere de acción conjunta con otras personas, e individual, que no requiere de la participación de otros.

Si bien las tasas de participación política no convencional, tanto física como online, son bajas para el caso de Chile en 2015, logramos encontrar algunos patrones claros sobre el efecto de las variables de voto económico sobre este tipo de participación. Las personas que tienen una mejor percepción egotrópica retrospectiva —aquellos que perciben que a ellos les ha ido bien— tienen mayores probabilidades de participar en las tres dimensiones que identificamos de participación política no convencional: individual, colectiva y online. A su vez, las personas que creen que al país le ha ido mal —visión sociotrópica retrospectiva negativa— también tienen mayores probabilidades de involucrarse en mecanismos de participación política no convencional en las dimensiones colectiva, individual y online. Simplificando, podemos decir que, adicionalmente a las variables que ya reconocidamente tienen un efecto sobre la mayor participación política no convencional —los más jóvenes, los más educados y los más interesados en política— los chilenos que más probabilidades tienen de involucrarse en actividades de política no convencional en Chile son los que perciben que a ellos les ha ido bien, pero sienten que al país no le ha ido tan bien.

 

Notas

* Este artículo cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt #1171051) y del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Conicyt/Fondap/15130009). Agradecemos los comentarios de los tres árbitros anónimos.

 

Referencias bibliográficas

1. Abitbol, Pablo y Botero, Felipe. (2006). Teoría de elección racional: estructura conceptual y evolución reciente. Colombia International, 62, pp. 132–145.

2. Alesina, Alberto & La Ferrara, Elinana. (2000). The Determinants of Trust. National Bureau of Economic Research Working Paper, 7621. https://doi.org/10.3386/w7621

3. Alesina, Alberto; Hausmann, Ricardo; Hommes, Rudolf & Stein, Ernesto. (1999). Budget Institutions and Fiscal Performance in Latin America. Journal of Development Economics, 59 (2), pp. 253–273. https://doi.org/10.1016/S0304–3878(99)00012–7

4. Almond, Gabriel A. & Verba, Sidney. (2001). La cultura política. En: Batlle, Albert (ed.). Diez textos básicos de Ciencia Política (pp. 171–201). Barcelona: Ariel.

5. Amadae, S. M. (2005). Arrow's Impossibility Theorem and the National Security State. Studies in History and Philosophy of Science, 36 (4), pp. 734–743. https://doi.org/10.1016/j.shpsa.2005.08.012

6. Bennett, W. Lance (ed.). (2008). Changing Citizenship in the Digital Age. Civic Life Online: Learning how Digital Media can Engage Youth (pp. 1–24). Cambridge: The MIT.

7. Brady, Henry; Lehman Schlozman, Kay & Verba, Sidney. (2012). The Unheavenly Chorus: Unequal Political Voice and the Broken Promise of American Democracy. Princeton: Princeton University.

8. Brody, Richard A. (1994). Bildung, politische Toleranz und Demokratie–eine Untersuchung. In: Grundwerte der Demokratie un Internationalen Verfleich. Bonn: BZPB.

9. Coleman, James S. (1990). Foundations of Social Thery. Massachusetts: Harvard University.

10. Downs, Anthony. (1957). An Economic Theory of Democracy. New York: Harper and Row.

11. Eisinga, Rob; Grotenhuis, Manfred te & Pelzer, Ben. (2013). The Reliability of a Two–Item Scale: Pearson, Cronbach, or Spearman–Brown? International Journal of Public Health, 58 (4), pp. 637–642. https://doi.org/10.1007/s00038–012–0416–3

12. Erikson, Robert; MacKuen, Michael y Stimson, James. (2000). Bankers or Peasants Revisited: Economic Expectations and Presidential Approval. Electoral Studies, 19 (2–3), pp. 295–312. https://doi.org/10.1016/S0261–3794(99)00053–0

13. Fiorina, Morris. (1978). Economic Retrospective Voting in American National Elections: A Micro–Analysis. American Journal of Political Science, 22 (2), pp. 426–443. https://doi.org/10.2307/2110623

14. Freitag, Markus. (2003). Social Capital in (Dis) Similar Democracies The Development of Generalized Trust in Japan and Switzerland. Comparative Political Studies, 36 (8), pp. 936–966. https://doi.org/10.1177/0010414003256116

15. Fuchs, Dieter & Klingemann, H. D. (2002). Eastward Enlargement of the European Union and the Identity of Europe. West European Politics, 25 (2), pp. 19–54. https://doi.org/10.1080/713869598

16. Garmendia, María Luisa. (2007). Análisis factorial: una aplicacion en el cuestionario de salud general de Goldberg, version de 12 preguntas. Revista Chilena de Salud Pública, 11 (2), pp. 57–65.

17. Inglehart, Ronald & Catterberg, Gabriela. (2002). Trends in Political Action: The Developmental Trend and the Post–Honeymoon Decline. International Journal of Comparative Sociology, 43 (3–5), pp. 300–316. https://doi.org/10.1177/002071520204300305

18. Inglehart, Ronald. (1990). Cultural Shift in Advanced Industrial Democracies. Princeton: Princeton University.

19. Kim, Jae–On & Mueller, Charles. (1978). Factor Analysys. Statistical Methods and Practical Issues. Newbury Park: SAGE. https://doi.org/10.4135/9781412984256

20. Kramer, Gerald. (1971). Short Term Fluctuation in U.S. Voting Behavior 1896–1964. American Political Science Review, 63 (1), pp. 131–143. https://doi.org/10.2307/1955049

21. Lewis–Beck, Michael. (1986). Comparative Economic Voting: Britain, France, Germany, Italy. American Journal of Poltical Sciences, 30 (2), pp. 315–346. https://doi.org/10.2307/2111099

22. Lewis–Beck, Michael & Paldam, Martin. (2000). Economic Voting an Introduction. Electoral Studies, 19 (2–3), pp. 113–121. https://doi.org/10.1016/S0261–3794(99)00042–6

23. Lewis–Beck, Michael & Stegmaier, Mary. (2007). Economic Models of Voting. In: Dalton, Rusell & Klingemann, Hans–Dieter (eds.). The Oxford Handbook of Political Behavior (pp. 518–537). Oxford: Oxford University. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199270125.003.0027

24. Lewis–Beck, Michael & Stegmaier, Mary. (2013). The VP–Function Revisited: A Survey of the Literature on Vote and Popularity Functions after over 40 Years. Public Choice, 157 (3), pp. 367–385. https://doi.org/10.1007/s11127–013–0086–6

25. Muller, Edward & Godwin, Kenneth. (1984). Democratic and Aggressive Political Participation: Estimation of Nonrecursive Model. Political Behavior, 6 (2), pp. 129–146. https://doi.org/10.1007/BF01207758

26. Neira, Isabel; Vázquez, Emilia & Portela, Marta. (2009). An Empirical Analisys of Social Capital and Economic Growth in Europe. Social Indicators Research, 92 (1), pp. 111–129. https://doi.org/10.1007/s11205–008–9292–x

27. Newton, K. (1999). Socia and Political Trust in Established Democracies. In: Norris, Pippa (ed.). Critical Citizens: Global Support for Democratic Government (pp. 169–187). Oxford: Oxford University. https://doi.org/10.1093/0198295685.003.0008

28. Norris, Pippa. (2002). Democratic Phoenix: Reinventing Political Activism. Cambridge: Cambridge University. https://doi.org/10.1017/CBO9780511610073

29. Norris, Pippa. (2007). Political Activism: New Challenges, New Opportunities. In: Boix, Carles & Stokes, Susan C. (eds.). The Oxford Handbook of Comparative Politics (pp. 628–652). Princeton: Princeton University.

30. Paxton, Pamela. (1999). Is Social Capital Declining in the United States? A Multiple Indicator Assessment 1. American Journal of Sociology, 105 (1), pp. 88–127. https://doi.org/10.1086/210268

31. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (2015). Desarrollo humano en Chile 2015. Los tiempos de la politización. Santiago de Chile: PNUD.

32. Putnam, Robert D. (1995). Bowling Alone: America's Declining Social Capital. Journal of Democracy, 6 (1), pp. 65–78. https://doi.org/10.1353/jod.1995.0002

33. Segovia, Carolina; Haye, Andrés; González, Roberto; Manzi, Jorge & Carvacho, Héctor. (2008). Confianza en instituciones políticas en Chile: un modelo de los componentes centrales de juicios de confianza. Revista de Ciencia Política (Santiago), 28 (2), pp. 39–60. https://doi.org/10.4067/S0718–090X2008000200002

34. Shepsle, Kenneth & Bonchek, Mark. (2005). Las fórmulas de la política. Instituciones, racionalidad y comportamiento. México, D. F.: Santillana.

35. Treiman, Donald. (2009). Scale Construction. In: Quantitative Data Analysis: Doing Social Research to Test Ideas (pp. 241–261). San Francisco: Jossey–Bass/Wiley.

36. Verba, Sidney & Nie, Norman H. (1972). Participation in America. Political Democracy and Social Equality. Chicago: University of Chicago./p>

37. Verba, Sidney; Nie, Norman H. & Kim, Jae–On. (1978). Participation and Political Equality. New York: Cambridge University.

38. Welch, Susan & Comer, John. (1988). Quantitative Methods for Public Administration: Techniques and Applications. New York: Cole Publishing Co.



Esta publicación hace parte del Sistema de Revistas de la Universidad de Antioquia
¿Quieres aprender a usar el Open Journal system? Ingresa al Curso virtual
Este sistema es administrado por el Programa Integración de Tecnologías a la Docencia
Universidad de Antioquia
Powered by Public Knowledge Project