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ENSAYO / ESSAY / ENSAIO

 

Acceder a la información en la Investigación Cualitativa: Un asunto de Cuidado

 

Access to information in qualitative research. A matter of Care

 

Aceder à informação na Investigação Qualitativa: Um assunto de Cuidado

 

 

Carmen de la Cuesta Benjumea1

 

1Enfermera, Doctora. Profesora, Universidad de Alicante, España. email: ccuesta@ua.es.

 

Fecha de Recibido: Junio 24, 2014. Fecha de Aprobado: Agosto 25, 2014.

 

Artículo vinculado a investigación: ninguna.

Subvenciones: ninguna.

Conflicto de intereses: ninguno.

Cómo citar este artículo: de la Cuesta C. Access to information in qualitative research. A matter of care. Invest Educ Enferm. 2014; 32(3): 480-487.

 

DOI: 10.17533/udea.iee.v32n3a13

 


RESUMEN

En este artículo se centra la atención en el acceso a los datos, un proceso que se suele dar por hecho y que en la práctica lleva tiempo y energía de quien investiga. El acceso implica un proceso que implica varios pasos: contactar con las personas clave en las instituciones, negociar con ellas, ser invitado para obtener los datos, lograr el permiso formal y, finalmente, construir relaciones con los participantes. El acceso a los datos se negocia, la confianza se construye en las relaciones con los participantes del estudio y los datos se obtienen. Todo ello constituye un proceso interactivo en el cual quien investiga se revela como instrumento en la obtención de los datos. Así, la apariencia, los modales y la manera de ser de quien investiga facilitaran el acceso a una información amplia y detallada.

Palabras clave: investigación cualitativa, recolección de datos, ética en investigación


ABSTRACT

In this article attention is focused on access to data; a process that tends to be taken for granted and which in practice takes time and energy from the person who investigates.  Access implies a process of contacting key people in institutions; negotiating with them, being invited to obtain data, achieving formal permission, and – finally – constructing relationships with the participants. Access to data is negotiated, trust is constructed in relationships with study participants, and data is obtained. All this constitutes an interactive process in which the person who investigates is revealed as an instrument in obtaining the data. Thus, the appearance, manners, and the way of being of the person who investigates will facilitate access to broad and detailed information.

Key words: qualitative research; data collection; ethics, research.


RESUMO

Neste artigo se centra o atendimento no acesso aos dados, um processo que se costuma dar por fato e que na prática leva tempo e energia de quem pesquisa. O acesso implica um processo de contatar com as pessoas importantes nas instituições; negociar com elas, ser convidado para obter os dados, conseguir a permissão formal e finalmente, construir relações com os participantes. O acesso aos dados se negocia, a confiança se constrói nas relações com os participantes do estudo e os dados se obtêm. Tudo isso constitui um processo interativo no qual quem pesquisa se revela como instrumento na obtenção dos dados. Assim, a aparência, os modais e a maneira de ser de quem pesquisa facilitassem o acesso a uma informação ampla e detalhada.

Palavras chave: pesquisa qualitativa; coleta de dados; ética em pesquisa.


 

INTRODUCCIÓN

Lograr el acceso a los informantes y a la información son asuntos cruciales en la investigación cualitativa. Para tal efecto, es necesario obtener permiso para contactar con los potenciales participantes, encontrarlos y construir la clase de relación que permita obtener los datos.1,2 En el inicio, es un proceso lento que requiere persistencia y luego cuidado para mantenerlo en el tiempo. El permiso que se concede es revocable, las personas pueden dejar de participar en el momento que lo deseen, esto mismo aplica para el lugar del estudio, donde poder ir y regresar es algo que quien investiga debe ganar día a día. El acceso hay que lograrlo, mantenerlo y profundizarlo, ya que con datos superficiales no se puede hacer un estudio cualitativo de calidad.

Prestar especial atención al tema de obtener acceso a la información se debe hacer, al menos, por dos motivos. Primero, los datos cualitativos no se recogen sino que se obtienen, como se ha venido señalando tradicionalmente, o se construyen como se afirma más recientemente.3,4 Esto quiere decir que los datos no son accesibles de primera mano, sino que son un producto de la interacción entre quien investiga y los participantes. Segundo, la información que se solicita tiene que ver con la intimidad, con aquello que no está a la vista y que desvelarlo puede causar vergüenza, pudor o temor a sufrir un daño en la imagen. Así, los datos cualitativos, que son aparentemente inocuos, para aquellos a los que se les solicita no lo son, implica descubrir y hacer visible a un extraño (y a veces a uno mismo como en el caso de la fenomenología), la vida cotidiana, privada y los sentimientos íntimos. Requiere de los participantes en el estudio un acto de fe en quien solicita la información, en su integridad y capacidad. Esto suele hacerse en un momento el que nadie se conoce lo suficiente como para saber si es merecedor de ello.

Se ha prestado algo de atención a la cuestión del acceso sobre todo referida al trabajo de campo – entendido como el proceso de interactuar directamente con las personas para aprender algo sobre su manera de vivir y sus experiencias,5 y se ha puesto de relieve la importancia que tiene mantener buenas relaciones con los participantes para recabar buena información. No obstante, lo que acapara la atención de los estudiantes, investigadores noveles y mucha de la bibliografía metodológica, son las técnicas para obtener o construir datos. En este artículo se centra la atención en un proceso que se suele dar por hecho y que en la práctica lleva tiempo y energía: el acceso a los datos.

 

Lugares, personas y temas difíciles

Una de las primeras cosas que advierte la bibliografía y la experiencia de los investigadores, es que se tenga en cuenta que hay lugares a lo que es difícil acceder. Por esto es necesario detectar a tiempo si realmente los retrasos para obtener permiso, los silencios a los requerimientos y los incumplimientos de la citas son, en realidad, señales de que no se desea participar en el estudio. Como nadie tiene la obligación de aceptar abrir las puertas de una institución, una casa o ceder unos datos, es necesario estar preparado para que las negativas encubiertas no hipotequen el estudio ni produzcan largos retrasos.

Instituciones privadas, como las residencias para la tercera edad y centros con carácter religioso, pueden ser ejemplos de lugares de difícil acceso. Al respecto, durante un estudio sobre el proceso del embarazo en la adolescencia una institución religiosa negó, a una estudiante de Maestría a quién supervisaba, el permiso para entrevistar a las jóvenes embarazadas quienes, antes de dar a luz, residían en ella. Las elites, como los médicos y los consejeros delegados de empresas, también suelen poner resistencia a que se indague sobre sus empresas y vidas.6 Son bien conocidas las dificultades a las que se enfrentó Cassel6cuando quiso entrevistar a un grupo de cirujanos. Después de recibir muchas negativas, logró acceder a ellos cuando un cirujano la introdujo y presentó como conocida.

De la misma manera, si el tema del estudio conlleva un estigma, como el caso de la violencia de género y el de las enfermedades mentales, también se puede esperar dificultades en el acceso. Durante un estudio sobre el cuidado familiar de personas con problemas mentales, a la hora de obtener los permisos necesarios, una doctorando a quien orientaba su tesis, se enfrentó a dificultades en varios niveles. Por un lado, la entidad que debía darle permiso para acceder a los potenciales participantes, solicitó una serie de requisitos tales como el derecho a supervisar la marcha del estudio y la propiedad de los datos, por ello tuvo que retirar su solicitud a esta entidad y dirigirla a otra. En este nuevo lugar, los profesionales de la psiquiatría, que debían avalar el estudio para que este se presentara al comité de ética, se mostraron reticentes con la metodología descrita y con la presencia de la investigadora en los grupos de ayuda mutua. Estas reticencias las resolvió la doctoranda después de varias reuniones en las que explicó la metodología y respondió a todas las preguntas que le hicieron. Todo este proceso llevó varios meses, en los cuales tuvo, no solo que enviar el proyecto de investigación, sino también movilizar los contactos personales para finalmente lograr la entrada al campo.

El que no se permita el acceso al campo ni a los informantes es una eventualidad que está presente en todo estudio, por ello se tiene en reserva contactos para sustituir un lugar y un informante por otro. No obstante, hay que discernir primero si las resistencias provienen de la manera en la que se ha solicitado el permiso y no del deseo de participación individual. Así, obtener acceso a la información es básicamente un proceso social y no técnico como seguidamente se muestra.

 

El acceso

En la bibliografía metodológica se distingue entre lograr la entrada inicial y permanecer en el campo,7 dos procesos distintos para un mismo objetivo: tener un acceso amplio a la información. Nigel Barley,8 en su libro el antropólogo inocente, describe con humor y detalle el proceso formal de obtener permiso para desplazarse a un país africano y entrar al trabajo de campo en un poblado. Sus “peripecias” enseñan que acceder a los datos es un proceso lento, que con persistencia, algo de suerte y contactos se puede lograr incluso en los lugares más remotos y ajenos. En términos generales, se puede decir que hay tres niveles de acceso en la investigación cualitativa: 1) El acceso a las personas de la institución que tienen “la llave” del grupo de participantes y del lugar de interés para el estudio; 2) El acceso a los potenciales participantes y 3) El acceso a la propia información, esto es, a los datos. Pero antes, desde el punto de vista ético, quien investiga debe preguntarse si el estudio se debe llevar a cabo y si es él o ella la persona más adecuada para hacerlo.9 Con este convencimiento se debe presentar ante quienes conceden los permisos para entrar en los lugares y en las vidas de otros.

El acceso implica un proceso de contactar con las personas clave en las instituciones, negociar con ellas, ser invitado para obtener los datos, lograr el permiso formal y, finalmente, construir relaciones con los informantes.7 Pero esto no son etapas a las que no se regresa. El cuidado con las relaciones formales está presente a lo largo del estudio. Por ejemplo, aunque la directora de un área de salud y el gerente de un centro hayan dado su visto bueno al estudio, es necesario continuar informando y solicitando la colaboración en todos los niveles jerárquicos, por cortesía, responsabilidad y para lograr el máximo de colaboración. A modo de ejemplo, en un estudio sobre familiares de personas mayores con movilidad reducida, el grupo de investigadoras del que formo parte,10 obtuvimos el acceso a una institución de salud tanto del comité de ética como de la dirección de área y de la institución. Cuando comenzamos a recabar datos para contactar con los posibles participantes, un jefe de servicio nos llamó la atención porque no se lo habíamos comunicado. Tenía razón, en eso habíamos sido descuidadas.

Se ha señalado que el éxito de la entrada al campo se logra si se cuenta con contactos y conexiones, si se puede explicar el motivo del estudio, si se muestra conocimiento del tema y se es cortés.7,9 En un estudio sobre el contexto del embarazo en la adolescencia que realicé en Medellín (Colombia),11 estuve más de tres meses esperando a que un hospital materno me concediera el acceso a las jóvenes que estaban en control prenatal. Para el efecto, les dirigí una carta formal, con membrete de la Universidad en la que trabajaba entonces, les informaba que el estudio estaba financiado por dicha Universidad y que tenía el visto bueno del comité de ética correspondiente. Envié la carta dos veces, hice varias llamadas telefónicas sin éxito. Al advertir que ese hospital era un “lugar difícil”, hablé con una compañera docente que dijo conocer a la subdirectora de enfermería de otro hospital. Me puso en contacto con ella y en cuestión de semanas ya tenía el permiso para solicitar a las jóvenes su participación en el estudio. Del primer hospital nunca recibí noticias. Ganar la entrada al campo es en verdad un proceso en el que las relaciones personales juegan un papel fundamental y la apariencia no debe descuidarse como seguidamente expongo.

La importancia de la apariencia y las maneras

Cuando dos extraños se encuentran, la apariencia y sus modales es la información que cada uno dispone sobre el otro y por ello puede actuar como barrera o facilitar los primeros encuentros. Durante el proceso de obtener datos, la forma de vestir y las maneras deben ser tales que lo faciliten.1 Se evitará remarcar diferencias en estatus o enviar mensajes confusos, como puede suceder si se solicita la participación en un estudio y se lleva un uniforme institucional que cohíba a los potenciales participantes. La presentación física influye así mismo en la clase de datos que se obtenga. Sudnow12 relata que durante su trabajo de campo en dos hospitales, llevar una bata blanca en uno e ir de calle en el otro, generaba una información distinta y todo tipo de preguntas pues en el primero lo tomaban por médico. La apariencia es, junto con los modales lo que se denomina “fachada personal”, e informa del estatus social de la persona.13 Acceder al campo y a los datos implica, al fin y al cabo, un encuentro social entre “amigables” desconocidos. Los encuentros sociales son representaciones teatrales en las que se deben manejar las impresiones ya que “ser un tipo dado de persona no significa simplemente poseer los atributos requeridos, sino también mantener las normas de conducta y apariencia que atribuye el grupo social al que se pertenece”.13 Por ello, lo que se pone a prueba en el acceso a los datos son las habilidades sociales de quien solicita el permiso, aquellas que, en el trato, invitan a la apertura.

Así, mientras que las características personales de quien investiga, tales como el sexo y edad no se pueden alterar, sí se pueden manejar de tal manera que faciliten y no impidan el acceso. En el caso del estudio sobre el embarazo en la adolescencia que arriba comenté, la diferencia de edad y de nacionalidad la utilicé para remarcar mi ignorancia y justificar la curiosidad que tenía por conocer el punto de vista de las jóvenes y de comprender como eran las cosas “allí”. Ser de una raza determinada, clase social, sexo, edad y cómo se va vestida va a influir en la relación que se establezca con los informantes y en la información que se obtenga. Lo más que puede hacer quien investiga es neutralizarlos, usarlo a su favor y por último, consignarlo en el diario reflexivo. Los datos se obtienen precisamente por cómo nos relacionamos con los participantes. Queda así cada vez más evidente que el investigador es un instrumento, flexible, en la obtención de los datos.14

 

Acceder a los lugares y a los participantes: primeros encuentros

Para obtener el acceso a los datos hay que negociar. Lo que está en juego es su visibilidad, por ello se debe lograr la mayor posible. Aquí, el desafío es negociar una relación que sea ética, sensible y lo más natural posible, dada el carácter temporal y artificial del trabajo de campo.7 En el proceso de negociación están presentes cuestiones de reciprocidad, es decir, de beneficio mutuo y cuestiones éticas, como que no producir daño a las personas ni al buen nombre de la institución por haber concedido el acceso a la información. Goffman15 en su estudio sobre los internados comenta que, a cambio de que le permitieran realizar el trabajo de campo en un hospital psiquiátrico, acordó con las directivas del hospital que estas conocerían el informe final, antes de que saliera a la luz pública y que podrían modificar algún aspecto, si no estaban conformes. De hecho lo hicieron y según el autor, esto lo mejoró.

Los asuntos éticos están presentes en todo el proceso. Todos los participantes deben ser informados y consentirán a participar por escrito, o de forma oral. La manera de informar y presentar el estudio, influirá a su vez en la información que se obtenga. La información que se facilita sobre el estudio se debe presentar de tal forma que diga lo suficiente para que se conceda el permiso de manera informada pero sin condicionar la información que se obtenga. También se cuidará el no revelar detalles que puedan identificar a los potenciales participantes y pongan en peligro su anonimato. Un comportamiento ético es un requisito y además promueve la confianza para obtener datos.

La negociación de la entrada al campo, raras veces sucede rápido y sin contratiempos,7 lo ideal es obtener un permiso amplio que evite solicitar autorizaciones adicionales, en el caso que durante el estudio se requieran. El muestreo teórico, que guía el análisis de datos en los estudios cualitativos, puede indicar la necesidad de contactar otros informantes e ir a otros lugares que no estaban previstos al principio del estudio. El coste de obtener este permiso amplio, suele ser de dar una imagen de inexperto ya que no se podrá decir con exactitud, cuantos participantes habrá en el estudio, ni sus características específicas ni tampoco cuales serán lugares concretos a los que se irá. Si estas preguntas se plantean, las respuestas serán vagas. Comprometerse en los inicios puede cerrar puertas a una información valiosa.

Una vez obtenido el permiso formal, se cuida que quien está implicado sepa lo mismo sobre el estudio y no haya mal entendidos. Una forma de evitarlos es hacer una presentación escrita, de no más de un folio, que informe de las características del estudio y del equipo investigador. Esto viene a ser una tarjeta de visita o carta de presentación. Se sugiere que contenga, entre otros, el título del estudio, lo que se pretende con él, lo que se requiere de los participantes, quien lo financia, como se difundirán los datos, quienes son los investigadores y la manera de contactarlos en caso de necesitar información adicional.16 Durante un estudio sobre la enfermería de atención primaria que realicé en Inglaterra, dejé en manos de otras personas que solicitaran el permiso para ir a un centro de salud a hacer el estudio exploratorio. Aun hoy, después de 25 años, recuerdo ese primer día de trabajo de campo. Desde el primer momento que llegué al centro de salud, me asignaron una enfermera que estuvo proporcionando, sin descanso, información. Finalicé la jornada agotada y abrumada por la cantidad de información recibida. Luego supe que mi presencia en ese centro de salud se había anunciado como la de una visitante que quería conocer el funcionamiento de la atención primaria en ese país, pero en realidad, era una novata estudiante de doctorado en sus primeros días de trabajo de campo. Una presentación por escrito del proyecto habría evitado el malentendido.

No obstante, existe una diferencia importante entre obtener una entrada formal al campo y la aceptación de los participantes que serán los que permitan llevar acabo el estudio.5 Para estos últimos, es crucial que no asocien a quien investiga con los que han concedido el permiso para llevar a cabo el estudio, de otra manera, es muy probable que la información que se obtenga no sea tan detallada y franca como se desea. Una buena estrategia para ganar la aceptación de los potenciales participantes es pasar un tiempo con ellos, no recogiendo datos sino familiarizándose con su entorno y estableciendo relaciones de colaboración y por último, de confianza. Así, se distingue entre el acceso físico, obtener permiso, el social, ser aceptado en el campo; asunto este que seguidamente trato.

 

Acceder a la información: desarrollar una relación de confianza      

Si para obtener el acceso a los lugares y los participantes es clave la negociación, para obtener el acceso a la información es crucial la confianza. Las relaciones de confianza permiten acceder a la intimidad y privacidad tanto de personas como de las instituciones.1,2,9 Esto se muestra claramente en los estudios etnográficos que implican largos periodos de observación. Sudnow10 relata que durante el trabajo de campo en un hospital hizo amigos y que estas relaciones de amistad le permitieron recoger datos ricos y llegar a lugares que le depararon una información inesperada. Por su lado, Punch17 en su etnografía sobre la policía de Ámsterdam, cuenta que decidió hacer los mismos turnos que un grupo de ellos y que en cada oportunidad mostraba una disposición para ayudar cuando se lo requiriesen, de manera que estableció tales relaciones que le consideraron casi como un colega y “pagó dividendos en términos de aceptación”.

Las relaciones sociales también se cuidan durante las entrevistas cara a cara. Si a lo largo de una entrevista, quien investiga mantiene una actitud que fomente la apertura, la entrevista cualitativa se vuelve en realidad una conversación guiada.18La información obtenida es detallada, especifica, de primera mano y los participantes se sienten escuchados sin considerarse juzgados, pueden hacer su relato de manera natural y libre. En esta relación se construye un clima en el que los participantes se sienten cómodos revelando sus pensamientos y quien investiga haciendo preguntas personales.

Junto a la confianza, la reciprocidad será otra cuestión a cuidar en las relaciones con los participantes del estudio. Estos no deben sentirse explotados ni utilizados, las relaciones deben ser equilibradas. Mientras que hay culturas en las que se espera que quien investiga retribuya económicamente el tiempo invertido como es el caso de los EEUU, en otras, lo que se espera es que, por ejemplo quien investiga comparta algo de su conocimiento o vida personal. Así, en un estudio sobre la salud de las mujeres, en más de una ocasión, al finalizar la entrevista las participantes me preguntaban por asuntos de mi vida personal relacionada con mi familia y yo respondí pues entendí que era como si en ese momento les tocase el turno a ellas y de esta manera el encuentro quedaba equilibrado. Aceptar escuchar otras historias, conocer a otros miembros de la familia, responder a invitaciones de cortesía o visitar las habitaciones de la casa, son ejemplos de actos que muestran a los participantes del estudio la disposición a responder y corresponder por parte de quien investiga. Todos ellos, gestos que promueven la confianza y apertura de los participantes.

La importancia de “ser así”

Las entradas al campo y a la vida de los informantes son fluidas y cambiantes. Se negocian y vuelven a negociar.7 A lo largo de todo el estudio se ha de transmitir que quien investiga es una persona de fiar, que no revela a otros datos del estudio, que está genuinamente interesado por conocer el mundo de los participantes o lo que cotidianamente sucede en, por ejemplo sus lugares de trabajo. Schatzman y Strauss16 lo comentan: “No podemos decir de manera precisa que es lo que debe y no debe hacer un investigador, pero podemos decir algo sobre la impresión general que debe causar. El investigador es un aprendiz, tiene paciencia, es tolerante y empático. Primero se pregunta y por ultimo juzga, él aparenta ser así, esasí. Más aún, generalmente acepta lo que oye y ve; no menosprecia ningún motivo. No toma visiblemente partido en las discusiones a pesar de cuanto le pidan hacerlo. Está abierto al descubrimiento de todo lo que no sea tan obvio para otros. Es el más considerado, educado pero no tímido, de hecho es bastante firme ya que no puede ser marginado por mucho tiempo, ni avergonzado o coartado” (Énfasis añadido).

En efecto, se ha señalado que los investigadores deben desarrollar un “personalidad de campo”; es decir presentar una versión de sí mismos que permitan llevar a cabo un buen trabajo de campo.5 Quien investiga adopta un perfil bajo, de aprendiz del mundo de los otros,15 su posición es de marginalidad, el centro lo ocupan los informantes y sus historias. Esto requiere lo que los sociólogos denominan “actuación profunda” refiriéndose a incorporar las emociones, perspectivas y comportamientos que le permitan actuar en un lugar con el menor estrés emocional,5 lo que Schatzman y Strauss16 arriba señalan cuando escriben que el investigador no aparenta ser de una manera sino que, “es así”.

Aunque se actúe profundamente, las relaciones en el campo causan estrés emocional que afectará al acceso a la información.9 El estrés puede provenir de la sensación de que se está engañando a los participantes, puede darse al sentir desagrado por lo que se escucha y observa o, contrariamente, se puede sentir una gran simpatía por los participantes y, a su vez, sentir impulsos por ayudar. Todas estas sensaciones las debe contener quien investiga, el trabajo de campo obliga a una posición de neutralidad que puede resultar incómoda.9 A pesar de estas sensaciones, el investigador/a debe poder continuar consigo mismo y relacionarse con los informantes de tal manera que obtenga datos. Así mismo, los informantes han de relacionarse con el investigador durante todo el tiempo que dura el trabajo de campo. El papel a asumir es el de incompetente aceptable, alguien que no represente una amenaza.9 Un papel que se debe aprender y en el cual no todo el mundo se siente cómodo.

 

Conclusión

El acceso a los datos se negocia, la confianza se construye en las relaciones con los participantes del estudio y los datos se obtienen. Todo ello constituye un proceso interactivo en el cual quien investiga se revela como instrumento en la obtención de los datos. El proceso es continuo, el investigador no solo ha de poder entrar en las instituciones y la vida privada de las personas, sino que ha de poder mantenerse en ellas. Cuestiones éticas y de reciprocidad están presentes en todo el proceso para obtener datos cualitativos. Manejarlas requiere atención a claves sociales a lo largo de todo el estudio. Acceder a información rica y subjetiva conlleva un esfuerzo emocional que se debe cuidar y sostener en el tiempo.

 

REFERENCIAS

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Abstract : 3993

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