Estado nutricional de escolares de 4.° año de enseñanza básica y su relación con el ingreso económico, conocimiento en alimentación saludable, nutrición y percepción de sus madres

INVESTIGACIÓN

DOI: 10.17533/udea.penh.v18n2a02

 

Estado nutricional de escolares de 4.° año de enseñanza básica y su relación con el ingreso económico, conocimiento en alimentación saludable, nutrición y percepción de sus madres

 

Relationship Between Nutritional Status of 4 Grade Schoolchildren and Income, Healthy Eating and Nutrition Knowledge Level, and Perception of Their Mothers

 

 

Marcela Ruiz de la Fuente1; Angélica Torres Caro2; Celia Lara Quezada3; Fernanda Torres Muñoz4; Alejandra Rodriguez Fernández5; Julio Parra-Flores6*

1 Facultad Ciencias de la Salud y de los Alimentos, Universidad del Bío-Bío. Chillán-Chile.

2 San Carlos-Chile.

3 Linares-Chile.

4 San Carlos-Chile.

5 Chillán-Chile.

6 Departamento de Nutrición y Salud Pública, Universidad del Bío-Bío. Chillán-Chile. juparra@ubiobio.cl

 

Cómo citar este artículo: Ruiz M, Torres A, Lara C, Torres F, Rodriguez A, Parra-Flores J. Estado nutricional de escolares de 4.° año de enseñanza básica y su relación con el ingreso económico, conocimiento en alimentación saludable, nutrición y percepción de sus madres. Perspect Nutr Humana. 2016;18:143-53. DOI: 10.17533/udea.penh.v18n2a02

Artículo recibido: 21 de octubre de 2016; Aprobado: 10 de enero de 2017

 


RESUMEN

Antecedentes: el nivel de conocimiento de las madres sobre alimentación saludable y nutrición y su relación con el estado nutricional de sus hijos escolares ha sido poco estudiado en Chile. Objetivo: determinar la relación del estado nutricional de escolares de 4.° año de enseñanza básica con el nivel socioeconómico, conocimiento en alimentación saludable, nutrición y percepción de sus madres en colegios particulares subvencionados de San Carlos, Chile. Materiales y métodos: estudio analítico de corte transversal con una muestra de 108 madres y 108 escolares. El nivel de conocimientos sobre alimentación saludable y nutrición de las madres se evaluó con una encuesta validada previamente. El estado nutricional de los escolares se determinó mediante el Índice de Masa Corporal. Se utilizó la prueba ji al cuadrado y test exacto de Fisher con un nivel de significancia α=0,05 mediante programa STATA 14. Resultados: 67,8 % de los escolares presentaron malnutrición por exceso, no se relacionó con tiempos de comida (p=0,52), nivel de ingreso familiar (p>0,05), conocimientos sobre alimentación saludable (p=0,87) ni nutrición de sus madres (p=0,33). Se determinó la relación del estado nutricional de los escolares con el sexo (p<0,05) y percepción materna (p<0,0001). Conclusión: el estado nutricional de los escolares no se relaciona estadísticamente con el nivel de conocimiento sobre alimentación saludable y nutrición de sus madres, aun cuando su nivel de conocimiento es insuficiente.

Palabras clave: estado nutricional, alimentación saludable, sobrepeso, nutrición del niño, nivel socioeconómico, conocimiento, madre.


ABSTRACT

Background: Very few studies exist in Chile about the relationship between the level of healthy eating and nutrition knowledge of mothers and their children’s nutritional status. Objetive: To determine the relationship between the nutritional status of Grade 4 schoolchildren from subsidized schools in San Carlos, Chile, and their mothers’ income, healthy eating and nutrition knowledge, and perception. Materials and methods: Analytical cross-sectional study with a sample of 108 mothers and 108 schoolchildren. Mothers answered a previously validated survey to evaluate their healthy eating and nutrition knowledge level. The schoolchildren’s nutritional status was determined by the body mass index. The Chi-square test and Fisher’s exact test at significance level α=0.05 was used with the STATA 14.0 program. Results: Overnutrition was found in 67.8% of the schoolchildren, which was not related to mealtimes (p=0.52), income level (p>0.05), healthy eating knowledge (p=0.87), and mothers’ nutrition (p=0.33). The relationship between nutritional status and gender (p<0.05) and the mothers’ perception of their children’s NS (p<0.0001) was determined. Conclusion: The schoolchildren’s nutritional status was not statistically related to their mothers’ healthy eating and nutrition knowledge level even when the knowledge level was insufficient.

Key words: Nutritional status, healthy diet, overweight, child nutrition, social class, knowledge, mothers.


 

 

INTRODUCCIÓN

La malnutrición por exceso en edades tempranas es una de las problemáticas de Salud Pública más relevantes tanto a nivel mundial como nacional (1). En Chile, la obesidad y el sobrepeso han aumentado excesivamente en los Últimos 30 años con cifras cercanas al 34 % en niños menores de 6 años (2). En escolares, según datos de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), en 2013, la prevalencia de obesidad y sobrepeso fue de 25,3 % y 26,5 % respectivamente (3). Considerando este problema, el Gobierno de Chile en las metas sanitarias 2010-2020 incorporó en el objetivo estratégico n.° 3 de factores de riesgo, el disminuir en un 10 % la prevalencia de sobrepeso y obesidad en menores de 6 años, el cual impactará a futuro en las prevalencias de malnutrición por exceso en los escolares (4).

La elevada ingesta de energía, el nivel de ingreso económico y los excesivos tiempos de comida destacan dentro de los factores más relacionados con la malnutrición por exceso (5,6). El efecto del ingreso económico en los indicadores de malnutrición por exceso en Chile ha sido similar a lo observado en otros países, en los cuales la obesidad y el sobrepeso son más frecuentes en los estratos de menores ingresos económicos (7). En Chile, en un estudio de 562 escolares de diferentes ingresos económicos se encontró que la prevalencia de malnutrición por exceso fue mayor en el grupo de nivel socioeconómico bajo, con una alimentación poco saludable caracterizada por un inadecuado consumo de lácteos, ingesta de solo un 50 % de lo recomendado de frutas y verduras, un mayor consumo de pan y de alimentos ricos en carbohidratos simples (8).

En Chile, las guías alimentarias para menores de dos años hasta la adolescencia sugieren para un óptimo estado nutricional (EN) dividir la ingesta diaria en cuatro comidas y dos colaciones utilizando preferiblemente pescado, carnes blancas, cereales integrales, verduras y frutas (9).

En jóvenes escolares chilenos se encontró que menos de la mitad desayunaban todos los días y tenían un mayor consumo de colaciones generalmente de baja calidad nutricional y alta densidad energética. Además, de menos tiempos de comidas diarias en las escolares malnutridas por exceso, con predisposición asociada a un alta ingesta energética y mayor riesgo de obesidad (10).

Un aspecto esencial en la malnutrición por exceso es la influencia positiva o negativa de los padres en la enseñanza para la elección adecuada de los alimentos por parte de sus hijos. Son ellos los responsables de introducir hábitos saludables a temprana edad para una apropiada e informada elección de su alimentación durante toda su vida (11). Es la madre la que más influencia tiene. La elección alimentaria es determinada por sus valores, creencias, costumbres, símbolos, representaciones sobre los alimentos y preparaciones alimentarias, por lo que su rol es fundamental en la educación y transmisión de pautas alimentarias que condicionan el EN de los hijos en etapas posteriores de la vida (12).

Otro factor fundamental es el conocimiento que poseen los padres, el cual se puede definir como la capacidad de un individuo de integrar saberes, prácticas, hechos y realizar un juicio de la realidad (13). Bajo este paradigma, la correcta adquisición de buenos hábitos alimentarios y nutricionales en edades tempranas de la vida favorecerá conductas y decisiones positivas, respecto de la elección de una alimentación saludable o no saludable a futuro (14).

En un estudio realizado en Chile en estudiantes que cursaban el 4.° año de enseñanza básica, se encontró que estos presentaban una madurez suficiente para integrar los aprendizajes previamente adquiridos, que sus madres y el medio aportaron en su formación y conocimientos; los que los hace proclive a la intervención alimentaria (15). En un estudio realizado en Venezuela en el año 2004 con respecto a conocimientos alimentarios de las madres, se encontró una deficiencia en conocimientos en alimentación y nutrición para el desarrollo de una vida saludable. Además, que el 98 % de las madres desconocía la agrupación básica alimentaria y no tenían la capacidad de planificar al menos una comida saludable, elemento básico para mantener una buena salud (16). En España, en una investigación realizada en Palmas de Gran Canarias, diagnosticaron un déficit de conocimientos sobre alimentación/nutrición en escolares y madres, planteando la necesidad de fortalecer la educación alimentaria-nutricional en estos grupos de población, con el fin de reforzar hábitos y estilos de vida saludable (17).

Por lo anterior, considerando la necesidad de generar más información respecto a cómo los conocimientos alimentarios de las madres pueden afectar el EN de los escolares, se diseñó un estudio para determinar la relación del EN de escolares de 4.° año de enseñanza básica con el ingreso económico, conocimiento en alimentación saludable, nutrición y percepción de sus madres en colegios particulares subvencionados de San Carlos, Chile.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Se realizó un estudio analítico de corte transversal durante los meses de mayo y julio del año 2015. La población estuvo constituida por 244 madres y 224 escolares provenientes de cinco colegios particulares subvencionados de la ciudad de San Carlos, Octava Región del Bío-Bío, Chile. La muestra fue de tipo no probabilística de sujetos voluntarios logrando un 44 % del total, lo que correspondió a un total de 108 madres y 108 escolares. Como criterio de exclusión se consideró a escolares con diagnóstico de trastorno metabólico o discapacidad física que les impidiera la correcta toma de los datos y madres analfabetas o con algún tipo de trastorno mental o psicológico.

Las mediciones de parámetros antropométricos de esta investigación se realizaron siguiendo las técnicas de Lohman et al. (18). Peso: se evaluó utilizando una balanza digital marca SECA, modelo 703 con capacidad máxima de 200 kg y precisión de 100 g. Los escolares fueron evaluados con el mínimo de ropa, descalzos y sin nada en los bolsillos. Talla: se midió utilizando un tallímetro móvil marca SECA, modelo 217, con rango de medición 20 a 210 cm y una precisión de 1 mm. El niño se midió sin zapatos, moños u otros adornos en el cabello; en posición erecta, con los pies y rodillas juntas estiradas, los brazos al costado del cuerpo colgando libremente. El EN se determinó mediante el Índice de Masa Corporal (IMC), el cual se calculó dividiendo el peso, en kilogramos (kg), por la talla al cuadrado, en metros (m2). Esto extraído de la norma técnica de evaluación nutricional de 6 a 18 años de Chile con los siguientes puntajes de corte: Bajo peso <p10; Normal entre p10 y <p85; Sobrepeso entre p85 y <95 y Obesidad >p95 (19).

El ingreso económico de los escolares se evaluó mediante el registro del ingreso económico familiar mensual y luego categorizado a los quintiles (Q) de ingreso en pesos chilenos, que es el indicador que utiliza Chile para medir pobreza. Desde QI que es el de menores ingresos, lo que demuestra extrema pobreza, hasta QV que es el de mayores ingresos: QI=$0 a $74 969; QII=74 970 a 125 558; QIII=125 559 a 193 104; QIV=193 104 a 352 743; QV=352 744 y más (20).

La percepción del EN de los escolares se realizó mediante preguntas a las madres con respecto a la apreciación del EN de sus hijos expresado en Bajo peso, Normal, Sobrepeso u Obeso. Además de imágenes corporales (21,22).

Para evaluar los conocimientos sobre alimentación saludable y nutrición se utilizó la encuesta validada y publicada por Pino et al. (15), que fue adaptada para esta investigación mediante la aplicación y evaluación en un grupo control de madres. Se destinó un tiempo de 20 min para responder la encuesta. La encuesta constó de dos ítems:

• Ítem I. Alimentación Saludable que se ponderó con un 40 % y que contenía 15 preguntas con aspectos como importancia y frecuencia de consumo de alimentos (leguminosas, pescado, frutas, verduras, lácteos, aceites, carnes y agua) de acuerdo con las guías alimentarias vigentes para la población chilena.

• Ítem II. Nutrición general que constaba de siete preguntas y que estaba ponderado con un 60 %. Los contenidos eran referidos a definiciones de nutrición, funciones de micro y macronutrientes y tiempos de comida.

Se calificó un nivel de conocimiento como suficiente, si el porcentaje de respuestas correctas respecto del total de los ítems por parte de las madres era igual o superior al 75 %, y como conocimiento insuficiente, si el porcentaje de respuestas correctas del instrumento era inferior al 75 % (15).

Análisis estadístico

Para el procesamiento de la información se trabajó con el programa STATA 14.0, las variables cuantitativas se describieron con medidas de tendencia central y dispersión, y las variables cualitativas con frecuencia absoluta y porcentaje. Las relaciones bivariadas se realizaron con la prueba de ji al cuadrado y test exacto de Fisher, considerando el supuesto de frecuencia esperadas menores a cinco. Para las relaciones multivariadas se consideró el análisis de correspondencia. El nivel de significancia usado fue α=0,05.

Consideraciones éticas

Se sometió el estudio al Comité de Ética y Bioseguridad de la Universidad del Bío-Bío y se utilizó consentimiento informado por escrito. Las madres, al igual que el director de los colegios participantes, recibieron información sobre el estudio, se garantizó la conservación del derecho de intimidad y confidencialidad, resaltando la participación voluntaria. Todas las madres y directores firmaron el consentimiento informado.

 

RESULTADOS

La muestra de escolares estuvo representada principalmente por el sexo femenino (57 %). La edad promedio de los escolares fue de 9,1±0,33 años. La media de peso fue de 40±9,7 kg y la talla de 139±6,2 cm, sin diferencias por sexo.

La evaluación nutricional determinó que el 51,7 % de las niñas fue diagnosticada con un EN normal. Un 37,5 % de los niños con sobrepeso y un 35 % con obesidad, con diferencias significativas por sexo (p=0,01) (Tabla 1).

Tabla 1. EN según el sexo de los escolares

Tabla 1. EN según el sexo de los escolares

Respecto a las madres, el máximo nivel de escolaridad fue enseñanza media completa con un 28,7 %, un 55,6 % escolaridad media incompleta y un 15,7 % educación básica. El ingreso económico según quintil (Q) fue principalmente QII, QIII y QIV. El Q1, de extrema pobreza, alcanzó un 12,3 %. No se relacionó estadísticamente el ingreso económico con el EN (p=0,433) ni con el nivel de conocimientos sobre alimentación saludable y nutrición (p=0,788) (Tabla 2).

Tabla 2. Distribución de EN según quintil de ingreso económico de los escolares

Tabla 2. Distribución de EN según quintil de ingreso económico de los escolares

Un 83 % de las madres obtuvo un nivel de conocimiento insuficiente con respecto a la alimentación saludable y un 43 %, con respecto a la nutrición, con diferencias estadísticamente significativas con el nivel de escolaridad de ellas (p=0,011). Sin embargo, no hubo relación con el nivel de ingreso (p>0,05). El 63 % de los escolares realizó de 3 a 4 tiempos de comida, aunque esta variable no se relacionó estadísticamente con el EN (p=0,53).

La percepción del estado nutricional de las madres se relacionó significativamente con el EN real de los niños (p<0,001), destacando que la mayoría percibe a sus hijos con el EN que realmente tienen (Tabla 3).

Tabla 3. Relación de los conocimientos de alimentación saludable, nutrición, hábitos saludables y percepción de las madres con el EN de escolares

Tabla 3. Relación de los conocimientos de alimentación saludable, nutrición, hábitos saludables y percepción de las madres con el EN de escolares

Se analizó simultáneamente, mediante análisis de correspondencia (Figura 1), las variables EN real, EN percibido por las madres, sexo de los escolares, tiempos de comida, quintil de ingreso, escolaridad, conocimientos de alimentación saludable, nutrición con relación de dependencia estadística (p<0,001). De esta forma, hubo cuatro grupos bien definidos respecto a dicha relación: por una parte los conocimientos nutricionales suficientes de las madres dependieron de tener hijos de sexo masculino, que hubieran consumido de 5 a 6 tiempos de comida y que pertenecieran al QIV de ingreso. Por otro lado, los conocimientos nutricionales insuficientes se relacionaron con madres con escolaridad básica, QIII de ingreso e hijos de sexo femenino que consumieron de 3 a 4 tiempos de comida.

Figura 1. Análisis de correspondencia múltiple del EN, sexo y tiempos de comida de escolares con el EN percibido,
  quintil de ingreso, escolaridad y conocimientos de nutrición y alimentación saludable de las madres.

Figura 1. Análisis de correspondencia múltiple del EN, sexo y tiempos de comida de escolares con el EN percibido, quintil de ingreso, escolaridad y conocimientos de nutrición y alimentación saludable de las madres.

Las madres con escolaridad media completa se relacionaron con el QV de ingreso, escolares con EN normal y fueron percibidos por sus madres con el EN correcto. Por último, las madres con escolaridad media incompleta pertenecieron al QI y QII, con escolares malnutridos por exceso, los que fueron percibidos por ellas como malnutridos por exceso.

 

DISCUSIÓN

Las cifras de malnutrición por exceso son uno de los resultados más importantes del estudio con un 54,4 %. Este valor es relevante considerando la relación que tiene el exceso de peso con las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, y su aumento en grupo de mayores de 15 años en Chile (23). La obesidad es predominante en las niñas, no así el sobrepeso en el cual el sexo masculino presenta mayoritariamente dicha condición. Martínez et al. (24) encuentran resultados similares a los nuestros con una prevalencia de 35,4 % de sobrepeso en hombres y 15,8 % en mujeres, estudiantes entre 9 y 12 años. Es necesario analizar esto con mucha atención si se considera que la obesidad y el exceso de peso en los niños tienden a mantenerse o aumentar en la edad adulta con todos los riesgos a la salud que esto conlleva (25).

El ingreso económico se distribuyó casi equitativamente entre los QII al QV, que es lo esperable si se considera que los escolares provienen de familias de clase media y se dispone de recursos económicos para hacer un pequeño pago por la colegiatura de sus hijos. Por ello, encontrar una relación entre el EN y el nivel socioeconómico es razonable, debido a que las familias con mayores ingresos tienen mejor acceso a los alimentos saludables y nutritivos comparados con familias de menores ingresos (26,27). Sin embargo, no encontramos que a mayor ingreso mejor EN o viceversa, por lo que en estos grupos de escolares el ingreso económico no condiciona la compra de alimentos y no afecta su EN.

Con respecto al nivel de conocimiento sobre alimentación saludable y nutrición de las madres, solo la cuarta parte obtuvo nivel suficiente, esto es comparable con lo encontrado por Clavo (28), en su estudio en madres de Perú, donde el conocimiento alimentario en las madres es en mayor porcentaje regular y deficiente con 84,7 %. Además, las madres con un nivel de conocimiento insuficiente sobre alimentación saludable y nutrición presenta mayor porcentaje de escolares con obesidad, lo que es esperable considerando la realidad de Chile (29). Flores (30) encontró que no existe relación significativa entre el nivel de conocimientos alimentarios de las madres con el EN de sus hijos, a diferencia de Guerra y Reyes (31), que encuentran una relación significativa entre el nivel de conocimiento materno sobre alimentación saludable y el EN de preescolares.

Estas diferencias en los resultados pueden explicarse por el grupo de edad estudiado, por el cual el nivel de conocimiento de las madres se relaciona significativamente en la etapa preescolar y no así en las etapas posteriores, debido a que a mayor edad los niños comienzan a empoderarse de sus decisiones, lo que se refleja en sus hábitos alimentarios, siendo en gran parte el responsable de su EN (32,33). Zarnowiecki et al. (34) concluyen que la educación en nutrición en los padres dirigida a grupos socioeconómicos pobres con riesgo de obesidad puede contribuir al desarrollo de conocimientos en alimentación saludable en los niños pequeños.

Considerando que en Chile existe alta difusión de información sobre nutrición y alimentación saludable, principalmente por los programas de promoción de la salud, difusión televisiva y especialmente por la nueva ley sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad, se esperaba encontrar un mayor nivel de conocimiento sobre ella por parte de las madres. Toda esta información promueve la elección de los alimentos más saludables por parte del consumidor regulando la publicidad, etiquetas y mejorando la oferta disponible de alimentos más saludables en los colegios como una estrategia fundamental para disminuir la obesidad y la malnutrición por exceso en el país (35,36). Campbell et al. (37) demuestran que la disponibilidad de alimentos y los conocimientos de nutrición están asociados directa e independientemente con la ingesta de alimentos en los niños. Además de ser un mediador de las asociaciones entre los conocimientos sobre nutrición materna y la elección de los alimentos del niño para promover una alimentación saludable.

Las madres informan que mayoritariamente sus hijos tienen entre 4 y 5 tiempos de comida sin afectar su EN. Sin embargo, el 100 % de los niños que tienen más de 6 tiempos de comida tienen malnutrición por exceso. Alegre et al. (38) concluyen que “existe una correlación negativa entre la frecuencia de comidas y el IMC, lo que quiere decir que a menor frecuencia de comidas diarias mayor tendencia al sobrepeso y obesidad” (p. 2).

Este aspecto debe ser considerado en las intervenciones nutricionales y mayormente estudiado a fin de prevenir la obesidad desde la infancia (39).

Más de la mitad de las madres encuestadas tiene una percepción adecuada con respecto al EN de sus hijos. Un porcentaje importante subestima el EN de los niños. Esto es similar a los resultados obtenidos por Bracho y Ramos (40), que encuentran que el 54,1 % de las madres encuestadas percibe adecuadamente la condición de su hijo, mientras que el 41,5 % la subvaloró. La inadecuada percepción del EN de las madres, específicamente subvalorar la condición de sus hijos, puede influir negativamente en el EN, por lo que las madres tienden a no reconocer la condición en la que se encuentra su hijo y por ello no toman las medidas necesarias para mejorar su EN.

En conclusión, no hay relación entre el EN de los niños y los conocimientos de las madres (p>0,05), sin embargo, la malnutrición por exceso es porcentualmente mayor cuando los conocimientos son insuficientes. Además, es posible relacionar significativamente la percepción del EN por parte de las madres con el EN real de los escolares e identificar como factor protector del EN de los escolares que las madres tuviesen una educación completa. Aun cuando el presente estudio tiene limitaciones, como no ser representativo de estudiantes y madres de 4.° año de enseñanza básica, es el primer estudio en Chile que entrega resultados respecto de la relación del EN de los niños con el nivel de conocimientos en nutrición y alimentación de sus madres. Este aspecto debe ser objeto de mayor estudio para desarrollar estrategias más efectivas a nivel de autoridades de salud y que favorezcan el desarrollo de intervenciones más específicas en la disminución de la obesidad y el sobrepeso en escolares, debido a que Chile es el tercer país con mayor prevalencia a nivel mundial de obesidad.

 

CONFLICTO DE INTERESES

Se declara que el manuscrito no contiene material protegido por derechos de reproducción, ni genera conflicto de intereses.

 

CONTRIBUCIONES DE LOS AUTORES

Se declara que todos los autores tienen una contribución equitativa en el desarrollo de la investigación, análisis de los datos y escritura del manuscrito.

 

AGRADECIMIENTOS

A la Dirección de Investigación de la Universidad del Bío-Bío (GI 152920, 123020 y 161720 3/R.) y a la Dirección de Escuela de la Carrera de Nutrición y Dietética.

 

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