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SECCIÓN TEMÁTICA: PERSPECTIVAS DIFERENCIADAS DE LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y TRANSFRONTERIZA

 

Narrativas de retorno y movilidad. Entre prácticas de involucramiento y espacialidades múltiples en la ciudad*

 

Narratives of Return Migration and Mobility. Between Practices of Engagement and Multiple Spatialities in the City

 

 

Liliana Rivera Sánchez (México)1

 

1 Licenciada en Sociología. Maestra en Ciencias Sociales. Doctora en Sociología. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 2. Profesora investigadora en el Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México. Correo electrónico: rivesanl@colmex.mx

 

Fecha de recepción: marzo de 2015

Fecha de aprobación: junio de 2015

 

Cómo citar este artículo: Rivera Sánchez, Liliana. (2015). Narrativas de retorno y movilidad. Entre prácticas de involucramiento y espacialidades múltiples en la ciudad. Estudios Políticos, 47, Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia, pp. 243–264. DOI: 10.17533/udea.espo.n47a14

 


RESUMEN

En este artículo se analizan las implicaciones vitales y societales del retorno migratorio, y la inserción social y laboral en contextos urbanos en México, a través de la construcción de narrativas biográficas de movilidad y desplazamiento de los inmigrantes internacionales contemporáneos que regresan de Estados Unidos a la zona metropolitana de la Ciudad de México, específicamente al municipio de Nezahualcóyotl. Se centra en un estudio acerca de la experiencia de vida y trabajo de inmigrantes, que circulan entre Estados Unidos y México. El propósito analítico es desarrollar un ejercicio de contrastación relativo a las condiciones y las consecuencias de la relación retorno–reinserción–reemigración o establecimiento, en los nuevos regímenes de la movilidad global.

Palabras clave: Retorno; Movilidad; Narrativas Biográficas; México; Estados Unidos.


Abstract

This article analyzes the vital and societal implications of return migration and social and labor insertion in the urban context of Mexico. This study focuses on the construction of biographical narratives about mobility and displacement of contemporary international immigrants going back to Mexico from the United States; specifically to Nezahualcoyotl (Estado de Mexico) located in the Metropolitan area of Mexico City. The article analyses the life and labor experiences of immigrants between Mexico and the United States with the aim of contrasting the conditions and consequences of the analytical relationship between return–reinsertion–re–emigration or resettlement in the new regimes of global mobility.

Keywords: Return; Mobility; Biographical Narratives; Mexico; United States.


 

 

Introducción

A principios de 2008, cuando la crisis económica aún no se manifestaba en los mercados internacionales, una investigación sobre el retorno migratorio de Estados Unidos a México y el proceso de inserción en un contexto urbano, tenía muy baja probabilidad de atraer recursos de las agencias internacionales y los organismos públicos de financiamiento, y menos si el estudio no se centraba en el debate acerca de la relación migración y desarrollo, particularmente en el uso de las remesas económicas y las habilidades adquiridas en Estados Unidos para llevar a cabo consecuentemente la reinserción laboral ''exitosa'' y ''productiva''.

Transcurridos siete años y con los evidentes efectos de una crisis internacional de los mercados laborales e inmobiliarios, también con significativas consecuencias sobre las movilidades y las migraciones internacionales, se inició un estudio exploratorio sobre la reinserción laboral de los migrantes retornados al municipio metropolitano de Nezahualcóyotl, Estado de México. Actualmente se reconoce tanto el retorno y la inserción laboral como temas relevantes de la agenda académica en los estudios migratorios contemporáneos y se han multiplicado las investigaciones en diversas regiones de México, Latinoamérica, Asia y África (Xiang, 2013; 2014; Mestries, 2013; Herrera, 2013; Villa, 2013); asimismo, se reconoce como un problema que atrae la atención entre los diseñadores de política y los organismos internacionales, y se preparan dispositivos para la atención a los migrantes que retornan a sus países (Cassarino, 2004; 2013; Battistella, 2014).

El estudio realizado en Nezahualcóyotl, devela hallazgos relevantes acerca de las implicaciones personales, familiares y societales de regresar a México, luego de experimentar la vida y el trabajo en Estados Unidos; asimismo, ofrece evidencia del peso que tiene la inserción social y no solo la reinserción laboral en la toma de decisiones acerca de establecerse, así como en la construcción de expectativas de reemigración (Rivera, 2014; 2015). A la vez, estas aproximaciones investigativas previas, condujeron a tomar el sitio de investigación como un divisadero estratégico, para probar heurísticamente diversos supuestos, conceptos y categorías ligados al campo de estudio de las migraciones, específicamente algunos presupuestos acerca de los efectos del proceso de globalización sobre los espacios urbanos (Brenner, 2011; Amin, 2002). En suma, en este artículo se analizan, a través de las narrativas de los migrantes, algunas implicaciones de la experiencia contemporánea de retornar de Estados Unidos a un municipio conurbado con el Distrito Federal.

 

1. Puntos de partida

En el municipio de Nezahualcóyotl se ha probado que el concepto de retorno —no obstante, retomado en este texto— tiene poca capacidad heurística para dar cuenta de la complejidad de las circulaciones y los desplazamientos múltiples de los migrantes que regresan; por lo que regresar a casa, como se interpreta habitualmente el retorno (Bielsa, Casellas y Verger, 2014), no necesariamente implica regresar a los orígenes familiares y al lugar natal, sino que incluye diversos desplazamientos no solo espaciales–territoriales, sino posicionales y fundamentalmente biográficos; es decir, supone relocalización en el espacio social y desplazamientos múltiples de la habitualidad (Xiang, 2014). Implica reinsertarse socialmente, porque al igual que al emigrar a un destino internacional, el migrante de retorno puede ser un extranjero en su propia tierra, en el sentido de volverse necesario un proceso de readaptación–adaptación y resocialización en ciertos códigos relacionales, acorde al ciclo vital de la familia y los grupos de referencia (Simmel, 1971); en fin, a realizar un proceso de extrañamiento que a su vez lo lleve a relocalizarse en ese espacio que también se ha transformado, al igual que el migrante y los que se quedaron en esos lugares (Schutz, 1944; 1945).

Este proceso de desestabilización de la habitualidad, incluye el regreso para el migrante y la acogida para quienes lo reciben; finalmente, representa tanto desplazamiento de la habitualidad como deslocalización para todos los involucrados (Elias, 2012). De tal forma que ambos —sujetos de retorno y familiares— se encuentran involucrados en esa experiencia de readaptación, que implica rupturas, conflictos, negociaciones, reacomodos en un círculo familiar y en un espacio social, y en los lugares que se han transformado y que requieren entonces ser reaprehendidos, en tanto resignificados en ese momento y lugar específicos en los que ocurre el regreso del migrante.

No obstante que el migrante regrese al lugar de origen o bien a uno distinto en el país natal, se vive la experiencia tanto del desplazamiento como de los retos de la relocalización social; por lo tanto, el retorno no puede ser leído como la última etapa de un circuito migratorio sino como una pieza adicional de la experiencia como inmigrante, en un lugar que también puede ser vivido como ajeno. El hecho de regresar a México —esa ilusión que permanece en el corazón de un inmigrante fuera de su terruño, como añoranza— puede ser una situación experimentada como ambivalente y puede ser similar —en tanto sentido y experiencia vivida como algo ajeno— a la que viven los inmigrantes cuando arriban a un destino internacional (Schutz, 1945).

Por lo anterior —y de manera provisional en este artículo—, se utiliza el concepto de reinserción, aun cuando se sabe que inserción —como contraparte— es un concepto acuñado y utilizado para dar cuenta de modalidades de posicionamiento social, para incluirse parcialmente en el lugar de destino, y que el concepto de reinserción, aunque exhibe limitaciones heurísticas para comprender la experiencia de regresar a México luego de vivir en Estados Unidos, se utiliza aquí para dar cuenta de cómo se incluye e involucra el migrante de retorno en un lugar del país de origen, como una contraparte de la experiencia en el país de destino (Xiang, 2014); esto es, la reinserción funciona, en este caso, más como una expectativa, que no necesariamente se cumple entre los migrantes retornados a la zona metropolitana de la Ciudad de México, donde el lugar de retorno no es el lugar de origen en todos los casos, y donde la experiencia de retorno no incluye la inserción como condición sine qua non (Rivera, 2014).

 

2. Apuntes metodológicos en torno a la estrategia narrativa

Las narrativas presentadas son construidas a partir del análisis e interpretación de los relatos recabados a través de entrevistas biográficas realizadas a migrantes de retorno —hombres y mujeres— de Estados Unidos a Nezahualcóyotl, periodo 2011–2015, que comparten las siguientes características: a) regresaron de Estados Unidos a Nezahualcóyotl después de 2008; b) cuentan con experiencia migratoria en Estados Unidos mayor a dos años, y c) registran al menos dos años de haber vuelto a Nezahualcóyotl.

Las entrevistas de corte biográfico alimentan diversas etapas del proceso de investigación relativo a circulaciones migratorias, implementando variadas estrategias narrativas para analizar las diversas facetas asociadas a la movilidad y la experiencia de regresar a México, e interpretaciones a partir de casos tipológicos o del análisis de trayectorias de reinserción, tanto laboral como social en Nezahualcóyotl (Rivera, 2014; 2015).

Se optó por realizar un análisis de narrativas a partir de una estrategia descriptiva basada en la construcción de relatos biográficos cortos, con el fin de hacer un seguimiento sistemático de la relación entre espacio y experiencia desde la localidad de retorno y reinserción, desde donde se ordenan y analizan las experiencias de movilidad. Se adopta entonces una estrategia metodológica basada en métodos narrativos, inscrita en la tradición de la sociología descriptiva, la cual enfatiza la relacionalidad de los procesos, las prácticas y las experiencias a través del rastreo de espacialidades, flujos y contingencia a partir de entrevistas y el trabajo etnográfico (Latour, 2008; Amin, 2002), con el objetivo de desentrañar los mecanismos y los engranajes de lo social a través de la observación, la identificación de procesos y eventos, y la descripción de relaciones en proceso (Emirbayer, 1997; Abbott, 1995b; Thompson, 1966).

Así, a través de ensamblajes descriptivos de las experiencias se identifican tipos específicos de arreglos e interconexiones entre lugares, procesos y personas, para comprender las prácticas de involucramiento y vinculación social (Savage, 2009; Mather, 2011). Esta estrategia ofrece una descripción ordenada en las coordenadas de tiempo y espacio, acerca de las prácticas desplegadas por los retornados, pero no solo interpretadas como prácticas locales de inserción sino como estrategias de vinculación que dan cuenta de la conectividad que caracteriza a los espacios urbanos en esta etapa del proceso de globalización, particularmente en este régimen de las movilidades globales (Brenner y Schmid, 2014; Glick–Schiller y Salazar, 2013; Brenner, 2011).

De tal forma que las prácticas de involucramiento local desplegadas para la inserción son interpretadas como expresiones de la yuxtaposición de una variedad de experiencias y acciones con orientaciones local, nacional, transnacional y, quizás también, global —en algunos casos— donde la localidad de retorno es un sitio de involucramiento a través de diversas modalidades de relacionamiento social que condensa múltiples espacialidades; entonces, las estrategias de inserción son producto de una variedad de prácticas espaciales (Amin, 2002; Kalir, 2013), lo que se denomina en este artículo como prácticas de involucramiento en la localidad de retorno, cuyo contexto histórico específico no es supeditado en el análisis sino, por el contrario, es resignificado al analizar las condiciones de posibilidad que tienen los actores en y desde este sitio para realizar desplazamientos y movilidades que redefinen, a la vez, las redes de afiliación, de interacción y sus capitales, revelando el proceso de deslocalización–relocalización socioespacial (Amin y Thrift, 2002; Fincham, McGuiness y Murray, 2010; Kaufmann, 2011).

Esta investigación aún no concluye. Hasta ahora se han realizado 45 entrevistas de corte biográfico con inmigrantes que regresaron de Estados Unidos después de 2008. Se ha buscado incluir diversidad tanto en términos de la colonia de residencia como en el origen estatal de los migrantes, debido a que su localización en el municipio puede dar cuenta de la formación de redes de paisaje local–estatal en ciertas demarcaciones espaciales, donde existe una alta convergencia de migrantes internos del mismo origen estatal. Así, con el fin de no concentrar un gran número de entrevistas en las mismas redes de migrantes, se ha roto con la secuencia de la bola de nieve cuando se alcanza el punto de saturación respecto de los lugares de destino internacional–lugares de procedencia estatal y la experiencia laboral–migratoria (Denzin, 1989), con el fin de incluir a inmigrantes procedentes de diversos sitios en Estados Unidos y de orígenes estatales variados.

Para recabar información biográfica se diseñó una guía de entrevista semiestructurada para elaborar posteriormente trayectorias de vida y trabajo, que registraron movilidades y desplazamientos espaciales múltiples (Velasco y Gianturco, 2012), y se desarrolló un análisis básico de trayectorias laborales y migratorias que requirió de un amplio trabajo descriptivo, luego se ensayó un modelo prototípico a partir de la construcción de casos típico–ideales de referencia, en dos coordenadas analíticas: inserción–emigración en tiempo–espacio (Pedreño, 2010; Rivera, 2012). Este primer modelo prototípico construido con información teórico–empírica se convirtió en un modelo analítico para explorar, a lo largo de todas las trayectorias, los dos tipos extremos —reinserción con reemigración y reinserción con establecimiento—, e identificar así la diversidad de experiencias y factores intervinientes en el resultado de regresar a México y de intentar la reinserción en Nezahualcóyotl (Rivera, 2014).

 

3. El sitio de la investigación: un municipio urbano como un nodo articulador de movilidades

3.1 La configuración del municipio en la metrópoli

Nezahualcóyotl se localiza en la zona metropolitana de Ciudad de México creado en 1963 (Secretaría de Gobernación, 1999) y perteneciente administrativamente al Estado de México. A partir de la década de 1940 se generó una masiva afluencia poblacional hacia la Ciudad de México, a municipios metropolitanos y otras entidades del país, quienes se asentaron con la expectativa de conseguir un empleo urbano, en pleno desarrollo industrial y de servicios de la ciudad capital y la conurbación.

La explosión demográfica, la saturación de la zona metropolitana y la carencia de infraestructura y servicios que caracterizaron a las periferias urbanas de las grandes ciudades, llevaron a la conformación de Nezahualcóyotl como un municipio independiente. Se distribuye a lo largo de 86 colonias urbanas, densamente pobladas. En 2010, la población era de 1 107 931 habitantes, según el Censo de Población y Vivienda (Inegi, 2010). Por su ubicación en la zona metropolitana y su configuración reciente, los habitantes proceden de casi todos los estados del país, producto, por un lado, de la migración interna hacia la zona metropolitana del Valle de México y, por el otro, de un proceso de precarización de los habitantes de la ciudad de México y otros municipios metropolitanos que, entre 1970 y 1980, se desplazaron hacia la periferia (Lindón, 1999). En este periodo la tasa de crecimiento poblacional fue de 8,7%, doblando prácticamente el promedio de crecimiento estatal, pero a partir de la década de 1980 el decrecimiento ha sido constante (Inegi, 2000; 2010; Rivera, 2012).

3.2 El contexto de las movilidades en intersección con el retorno

Para comprender la compleja dinámica de las movilidades y los espacios en Nezahualcóyotl, es relevante tomar en cuenta no solo la historia de las migraciones en la configuración del municipio sino la migración interna como un proceso contemporáneo, con flujos constantes tanto de emigración como de inmigración, que actualizan la presencia de migrantes procedentes de otras regiones de México. Reconocer la relevancia de la migración interna en Nezahualcóyotl resulta vital, debido a que el origen estatal de los inmigrantes permite, en algunos casos, entender ciertas lógicas de la emigración a Estados Unidos, darle seguimiento a algunas rutas y destinos migratorios recurrentes entre la población, y a la vez observar cómo la dinámica de las redes sociales —algunas de ellas ligadas a la procedencia estatal o al paisanaje local— influye en las lógicas de retorno cuando este es voluntario. En suma, la dinámica de la migración interna se entrelaza con la migración internacional y otras movilidades intraurbanas.

Algunos de los pioneros de Nezahualcóyotl fueron migrantes retornados del Programa Bracero,1 participantes en la segunda etapa del programa —de origen guerrerense, oaxaqueño, poblano y michoacano, principalmente—, que concluyó hacia finales de la década de 1960, que se reconocen como quienes construyeron las primeras casas de ladrillo y cemento en el área del centro urbano y comercial del municipio (Rivera, 2012). Asimismo, y de manera simultánea, el flujo de emigrantes a Estados Unidos desde Nezahualcóyotl tuvo un crecimiento ascendente y sostenido hasta 2010; lo mismo en el caso de la población de retorno. Pero en las últimas tres décadas,2 la población ha descendido como consecuencia del ensanchamiento del área metropolitana y de un proceso de reacomodo en la zona conurbada con el Distrito Federal. Esta dinámica implica desplazamientos poblacionales hacia municipios aledaños (Mendoza, 2009).

Un dato relevante que ilustra la alta movilidad de la población: en 2010, el 60% de la población residente no era originaria del Estado de México, 40% era del Distrito Federal, un porcentaje similar eran nacidos en el Estado de México y el 20% restante eran de otras entidades del país.3 En resumen, Nezahualcóyotl experimenta una intensa movilidad poblacional, en diversas modalidades, direcciones y emigración simultánea hacia otros municipios de la zona metropolitana, el Distrito Federal y hacia Estados Unidos, manteniendo una dinámica constante de nuevos inmigrantes procedentes del interior del país,4 además de ser receptor de migrantes de retorno internacional.

En relación con los emigrantes de Nezahualcóyotl a Estados Unidos que salieron en la última década, se señala el descenso de población entre 2000 y 2010. Entre 2005 y 2010 salieron 63% menos personas con destino a Estados Unidos que aquellos que salieron entre 1995 y 2000; por el contrario y mucho más significativo, entre los migrantes de retorno del quinquenio 2005–2010 se registró un incremento del 40% respecto del quinquenio 1995–2000 (Inegi, 2010), que coincide con la agudización de la crisis económica internacional y la evidente contracción de los mercados de trabajo, sobre todo de los mercados de trabajo no especializados en los que se insertan los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos y en Europa (Alarcón, 2008, octubre 28, p. 4); asimismo, puede estar reflejando el efecto de una política migratoria restrictiva, que se manifiesta, por ejemplo, en el reforzamiento por parte de Estados Unidos de la frontera norte de México, como parte del programa denominado Comunidades Seguras. Se trata de la implementación de políticas de control de la movilidad, no solo en la frontera, sino también implementadas en los lugares donde viven y trabajan los inmigrantes, situación que genera condiciones adversas y de alta incertidumbre para los indocumentados.

Actualmente, se realizan no solo aprehensiones en la frontera sino también redadas frecuentes en espacios laborales, deportaciones y repatriaciones desde cualquier punto del país; de forma similar, en los últimos años, se identifican disposiciones legales que se implementan en el ámbito estatal que limitan algunos derechos sociales básicos de los inmigrantes indocumentados (Alarcón, Escala y Odgers, 2012). Este nuevo régimen de deportaciones (De Genova, 2013), sumado a la crisis de los mercados laborales internacionales, ha incrementado el flujo de regreso de los inmigrantes mexicanos, quienes son devueltos desde diversas ciudades fronterizas y convertidos en presa fácil de los grupos criminales que se apostan en la frontera, sobre todo en la frontera con los estados de Tamaulipas y Coahuila, en el noreste del país.

3.3 Los retornados a la ciudad. Un esbozo

El registro quinquenal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de los retornados, contabiliza a las personas con experiencia migratoria en Estados Unidos que, de manera voluntaria, decidieron volver a México; pero también incluye a todos aquellos que en ese periodo fueron devueltos o deportados al país desde Estados Unidos. De esta forma no puede distinguir cuáles son las razones que median el regreso. La evidencia recabada a través de entrevistas y del trabajo etnográfico muestra que existe un significativo número de personas que regresaron a México como deportados y ''devueltos''; esto es, personas que por cometer alguna falta administrativa menor —como cruzar una calle de alguna ciudad de Estados Unidos cuando el semáforo peatonal indica hacer un alto—, fueron removidas inmediatamente por la policía y enviados a México a través de alguna ciudad fronteriza, sin mediar —en la mayoría de los casos— un proceso de deportación.

Según datos del Inegi (2010), los retornados oscilan entre los 25 y 39 años de edad, hombres y mujeres, con una edad mediana de 30 años. Seis de cada diez retornados realizaron al menos dos viajes: uno nacional, al mudarse de otra entidad a Nezahualcóyotl, y por lo menos un viaje internacional, cuando emigraron a Estados Unidos. Esta experiencia migratoria también puede convertirse en un factor relevante en la configuración relacional de cierto capital para la consecución de un empleo.

 

4. Narrativas de retorno y movilidad. El regreso de migrantes de Estados Unidos a Nezahualcóyotl, Estado de México

Las narrativas se construyen a partir de una descripción densa por cada caso; no obstante, aquí se resumen y ordenan con fines analíticos para luego hacer la contrastación (Pedreño, 2010). Se presentan cuatro casos con los que se pretende mostrar la constelación de factores intervinientes en los resultados retorno–reinserción y se muestra cómo estos factores son contingentes, se acomodan particularmente según la interconexión entre personas, lugares y procesos (Abbott, 1995a). Implementando esta estrategia narrativa, se hace una lectura de las experiencias de retorno–reinserción y se presenta una descripción del ensamblaje de movilidades (Adey, 2010; Savage, 2009), ordenadas por el relato de la experiencia vivida desde una misma localidad de retorno.

Luis5 (comunicación personal, febrero 20, 2011): 35 años, soltero, retornó de Estados Unidos a finales de 2008. Originario de Michoacán, arribó a Nezahualcóyotl a la edad de cuatro años. En enero de 2002, mientras vivía en la casa de sus padres —inmigrantes internos, procedentes de Michoacán, sin experiencia migratoria internacional—, a la edad de veintisiete años salió de Nezahualcóyotl con destino a Nueva York. Es el mayor de tres hermanos, uno de ellos llevaba cuatro años como inmigrante en esa ciudad cuando Luis decidió emigrar. Llegó hasta segundo año de secundaria, es decir, cursó y aprobó ocho años escolares. Estuvo seis años continuos en Estados Unidos, cinco años y nueve meses de ellos en Nueva York, dos meses en Atlanctic City y uno más en Pennsylvania.

Cuando Luis decidió emigrar a Nueva York, trabajaba como obrero en una fábrica de embutidos en Nezahualcóyotl, contaba con seguridad social —aguinaldo, seguro médico, vacaciones—, ganaba un poco más del salario mínimo establecido en la zona metropolitana. Emigró orientado y financiado por su hermano. Luis envió remesas mensuales a sus padres, quienes tenían un terreno en Nezahualcóyotl. Las remesas permitieron construir la casa y avanzar en la construcción de una habitación anexa donde Luis planeaba vivir.

Luis comienza a trabajar a la edad de catorce años, como obrero eventual en fábricas en la zona metropolitana y como peón albañil con su padre. En Nueva York se emplea de inmediato en la misma compañía en la que trabajaba su hermano, como ayudante en el manejo de materiales para la construcción de casas, por un periodo de tres años. Su segundo empleo fue en un restaurante, como ayudante de cocina, mientras continuaba en la compañía. Después de dieciocho meses de desempeñarse en ambos empleos, el restaurante cerró sus puertas pero continuó tomando otros trabajos temporales por una jornada o una semana, mientras seguía en la compañía. Los últimos ocho meses trabajó como empleado en una compañía que realizaba reparaciones de edificios, donde ya había trabajado.

Luis estuvo dos meses y medio en Atlantic City, donde trabajó por un mes en un restaurante chino y un mes y medio como empleado en una compañía de instalación de cocinas. Finalmente, al comprobar que percibía un sueldo menor decidió volver a Nueva York, allí se empleó por ocho meses en la construcción, hasta que decidió volver. Tomó la decisión de regresar a finales de 2008 tras recibir un video de sus padres, quienes le mostraron la casa concluida; adicionalmente, la muerte de una sobrina en Nueva York le hizo reflexionar acerca de regresar. Retornó a principios de 2009, con ahorros y el plan de establecer un negocio. Estuvo un mes y medio sin trabajar —por decisión propia— hasta que finalmente ingresó como obrero a una compañía de embutidos, el mismo puesto que ocupaba antes de viajar a Nueva York.

Al momento de la entrevista, Luis estaba haciendo planes para reemigrar a Estados Unidos un mes más tarde, con el objetivo de trabajar por dos años en Nueva York y conseguir una casa propia en Nezahualcóyotl. Contaba con recursos propios para financiar el viaje. Dos años después, en marzo de 2013, el padre de Luis confirmó que su hijo había emigrado a Nueva York en agosto de 2011 —seis meses después de la primera entrevista— y que tuvo dificultades para cruzar la frontera. Luis intentó cruzar en repetidas ocasiones durante dos meses, los mismos que trabajó en Piedras Negras, Coahuila, ciudad fronteriza con Texas. Finalmente arribó a Nueva York en diciembre de 2011.

Roberto (comunicación personal, mayo 20, 2013): 48 años, casado, retornó de Estados Unidos en enero de 2010, después de vivir allí por veinte años. Actualmente es trabajador independiente, tiene un pequeño taller de carpintería y herrería en la colonia La Perla, localizado a dos casas de donde él y su familia residen. Roberto es un inmigrante de Michoacán y llegó con sus padres a Nezahualcóyotl a la edad de cuatro años. Es el quinto de trece hermanos. En octubre de 1990, a la edad de veintiocho años, viajó con su esposa y su hijo de cuatro años a Long Beach, California, donde vivía una hermana que estaba casada y que trabajaba como niñera.

En Nezahualcóyotl, trabajaba como herrero en una fábrica, eventualmente también hacía carpintería, ambos oficios aprendidos de su padre y hermanos. Una de las motivaciones para emigrar no fue la falta de empleo, sino un evento que lo desmoralizó: le robaron la herramienta de carpintería que había llevado a la fábrica donde trabajaba para realizar una labor especial. Decidió entonces emigrar apoyado por su hermana, en cuya casa vivió junto con su familia. En ese periodo de veinte años de residencia en Estados Unidos nunca viajó a México.

Roberto consiguió su primer empleo como ayudante en una tintorería en enero de 1991, después de obtener documentos falsos: el social security number y la green card. Allí laboró durante un año y medio. En ese periodo pasó de la posición de ayudante a planchador, cuando su cuñado se convirtió en encargado de la tintorería. Luego de un año y medio en Long Beach se mudó muy cerca de Seattle, lugar al que se fueron los patrones de su hermana, quien decidió emigrar con toda la familia. Roberto se empleó nuevamente en una tintorería, donde laboró por siete años y medio, al igual que lo hizo su esposa.

Roberto decidió tomar otro empleo luego de renunciar a la tintorería por problemas de salud, debido a la exposición constante a las altas temperaturas. Se empleó como obrero en una fábrica de ventanas y aluminio, que gracias a sus conocimientos y habilidades como herrero rápidamente aprendió el oficio de ''aluminero'' —especialista en trabajar el aluminio—. Trabajó por diez años en esa fábrica —1999–2009—, haciendo uso de sus documentos falsos. En 2009 se enfrentó a dos dilemas: la expiración de los documentos que le permitían ser contratado en la fábrica, no obstante que los patrones sabían que eran falsos —suponía Roberto—, y que su esposa fue diagnosticada con una enfermedad degenerativa que para entonces se había agravado. En 2005 experimentó una crisis familiar que lo llevó a acercarse y más tarde afiliarse como miembro de la congregación de los Testigos de Jehová, a la que pertenencia su hermana. Después de cuatro años allí, Roberto enfrentó el dilema ''moral y ético'' —así lo llama— de renovar sus documentos de la misma forma que los había obtenido, o bien declaraba que los documentos eran falsos y se sometía a la decisión del patrón. Tomó la segunda opción y fue despedido a principios de 2009. Durante ese año consiguió solamente empleos eventuales debido a la falta de documentos y a la escasez de empleo. Los conseguía por un día, una semana o si acaso quince días continuos. En 2010 empeoró la condición de su esposa y finalmente decidieron volver a Nezahualcóyotl en diciembre de 2010.

Regresaron a México con una camioneta, seis mil dólares y herramienta para carpintería y herrería, aunque la mayor parte de esa herramienta y de las técnicas aprendidas no las ha podido implementar. Tiene herramienta de alto valor comercial, tornos y maquinaria con la que puede fabricar sillas tubulares en serie; no obstante, decidió poner un pequeño taller de carpintería y herrería. En Estados Unidos dejó una casa en la periferia de Seattle, Washington, en un terreno de dos acres y medio, propiedad que aparentemente vendió antes de regresar a México, pero aún no recibe el pago.

Roberto fue entrevistado a dos años y seis meses de haber retornado a Nezahualcóyotl, en donde de inmediato empezó a trabajar como carpintero y herrero. Se ha integrado a un salón del Reino de los Testigos de Jehová localizado en la colonia donde reside. Asegura que no volverá a Estados Unidos, aunque su sueño era regresar como ''un inmigrante legal'', pero no consiguió esa meta. En 2014, Roberto permanecía en Nezahualcóyotl y no tenía planes de reemigrar.

Moisés (comunicación personal, abril 25, 2013): veintitrés años, soltero, retornó de Estados Unidos en 2011, originario de Nezahualcóyotl. Su padre es oriundo de la ciudad de San Luis Potosí y su madre de Toluca, ambos con experiencia migratoria en Estados Unidos. Moisés salió de Nezahualcóyotl en septiembre de 2004 con destino a Los Ángeles, California, a la edad de catorce años. Allí vivían una hermana, cuatro hermanos y su padre. El hermano mayor había emigrado en 1994 y luego se sumaron los demás hermanos. Moisés es el penúltimo de una familia de ocho hermanos. Vivió en California por siete años, aprendió inglés y cursó la escuela secundaria —high school— en Los Ángeles, y estudió un año en la universidad, es decir, tiene trece años de escolaridad.

Moisés cruzó la frontera hacia Los Ángeles por Tijuana, con una visa de turista. Durante los siete años de estancia, Moisés realizó un viaje a México, permaneciendo por tres meses en Nezahualcóyotl. Tuvo su primer empleo en Los Ángeles, al tiempo que estudiaba. Inició su carrera laboral con su padre y hermanos, quienes tenían una compañía para la remodelación de casas. Se especializó en la colocación de pisos de maderas finas, para lo cual tomó un curso de capacitación que le permitió desarrollarse en ese oficio y desempeñarlo por varios años, durante los fines de semana. Cuando ingresó a la universidad, se empleó en un club de golf, como jardinero y eventualmente como parrillero.

Moisés fue entrevistado en 2011, a dos años de haber regresado a Nezahualcóyotl. El motivo del regreso fue que su padre iba a ser despojado de su casa en Nezahualcóyotl y sus hermanos decidieron que él lo acompañara; no obstante, también señala que, en parte, uno de los motivos era que ''estaba ganando poco dinero'': le restaron algunas horas de trabajo en el club de golf a finales de 2008 y otras más en 2009.

Cuando regresó a Nezahualcóyotl, Moisés añoraba la vida en California, pues ''comparativamente todo estaba mucho más caro acá''. Los primeros tres meses no trabajó, pues traía consigo dinero suficiente para vivir; trajo ropa y regalos, además de su computador portátil. Una vez que se acabó el dinero, volvió a trabajar con su padre, esta vez en la colocación de tabla roca, pues en Nezahualcóyotl ''nadie coloca pisos de madera y solo a veces trabaja con una tienda que vende pisos de maderas finas en las Lomas, en la Ciudad de México''.

Moisés aseguró que no volvería a Estados Unidos, quería hacer una carrera universitaria en México; no obstante, unos minutos después aclaró que lo que no quería era volver a ser ''un inmigrante sin papeles''; asimismo, señaló que su estancia en Estados Unidos fue muy positiva, pues de haberse quedado en Nezahualcóyotl no habría concluido los estudios de secundaria. Un año después de la entrevista, Moisés viajó a California.

Esperanza (comunicación personal, mayo 12, 2012): 34 años, soltera, con dos hijos, retornó de Estados Unidos en 2010. Originaria de Oaxaca, emigró al Distrito Federal y a los dieciocho años emigró con su familia a Nezahualcóyotl, donde su papá construyó una casa. A los veintiún años se unió a un hombre de origen Michoacano que vivía en Nezahualcóyotl, donde tuvieron dos hijos. Se separaron luego de tres años de vivir en pareja y se fue a Estados Unidos en enero de 2004, apoyada por un hermano que vivía en Las Vegas, Nevada, y que trabajaba en casinos. Esperanza cuenta con estudios no concluidos como Educadora. En suma, tiene trece años de escolaridad. Al viajar dejó a sus dos hijos a cargo de los abuelos maternos por un año y medio. Su hermano, que vivía en Las Vegas —Alberto—, le financió el viaje. Vivió y trabajó un total de cinco años en Estados Unidos, sin realizar un solo viaje a México.

En Las Vegas realizaba trabajo de limpieza en un hotel y eventualmente tomaba horas adicionales como camarera en otro, conseguidos gracias a sus primos de Oaxaca que vivían en esa ciudad. Esperanza y su hermano decidieron emigrar porque el trabajo se volvió escaso a partir de 2006. En ese año empezó a tomar empleos por tres días a la semana. Decidieron irse a Los Ángeles, por seis meses, donde nuevamente se emplearon en limpieza y jardinería. Desde Los Ángeles decidieron viajar a Santa Ana, California, donde trabajó en un establecimiento que desarmaba computadoras y aparatos diversos para el reciclaje de piezas. Solo seis meses más tarde decidieron emigrar a Miami, Florida, por recomendación de una persona que les aseguró que allá conseguirían mejores sueldos.

A partir de 2008 ''conseguir un empleo estable fue difícil''. Tuvo diversos empleos en los que la contrataron por periodos cortos o bien los abandonaba debido al bajo salario. Fue empleada de limpieza en la construcción, ayudante de albañilería, se empleó en lavado de autos y luego pasó a trabajar en una agencia de autos, hasta que se declaró en quiebra.

Después de Miami, Esperanza y sus hijos se fueron a Chicago por dos meses, luego a Indiana, a Houston y volvieron nuevamente a Miami con su hermano y cuñada. En todos esos lugares trabajó en restaurantes de comida rápida. No obstante, al regresar a Miami en 2008 no consiguió un empleo como indocumentada y usó ''unos papeles falsos de un nicaragüense'' para emplearse como trabajadora de limpieza en una escuela, donde trabajó hasta que regresó a México. Al final, Esperanza y sus hijos vivían en ''una traila'' —camión o tráiler adaptado como vivienda—. En 2009, Esperanza y sus familiares tomaron la decisión de regresar a México. Primero se fueron a un municipio de la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco, y unos meses después decidieron volver a Nezahualcóyotl, donde asegura que se encuentra mucho mejor que en otro sitio, dado que ''tiene familiares que la apoyan en tiempos difíciles''.

Esperanza regresó con algunos ahorros y asegura que en Estados Unidos aprendió a trabajar, lo que le ha permitido remodelar su departamento y amueblarlo. En Nezahualcóyotl no tiene un empleo, se ocupa de la tienda de abarrotes de su padre —quien está enfermo y con quien vive— a cambio de víveres. No planea volver a trabajar fuera de casa, pues ''no la dejan sus hermanos, ni su papá'', y rememora con añoranza ''el trabajo e independencia económica en Estados Unidos''. Asegura que ''ganó mucho dinero, pero no logró ahorrar tanto''. No obstante, prefiere que sus hijos crezcan y vivan en México.

Tras una nueva entrevista en 2014, su padre relató que en 2010 Alberto —hermano de Esperanza— fue ''deportado'' por cruzar un semáforo peatonal que indicaba un alto, así que tanto Esperanza, su cuñada, hijos y sobrinos regresaron como consecuencia. Alberto fue removido por la policía de inmigración y enviado a la ciudad de Reynosa en Tamaulipas, pero no quería volver a Nezahualcóyotl para no ser estigmatizado por deportación, y por eso decidieron asentarse temporalmente en la periferia de Guadalajara. Tres años después, Alberto regresó solo a Estados Unidos y actualmente trabaja en la ciudad de Nueva York.

 

Conclusión. La discusión en torno a los casos y las narrativas

Para las cuatro narrativas de inmigrantes de retorno a Nezahualcóyotl se realizaron al menos dos entrevistas, con el objetivo de conocer si habían realizado la expectativa enunciada durante el primer encuentro —establecerse en Nezahualcóyotl o reemigrar—. Se registraron entonces dos momentos vitales de la experiencia de los desplazamientos y se encontró que, en dos casos, la reemigración a Estados Unidos se realizó: Luis, que había expresado su interés de regresar a Nueva York, y Moisés, que a lo largo de la entrevista había expresado su deseo de quedarse en Nezahualcóyotl, pero al mismo tiempo había expresado en qué condiciones reemigraría, tomando la segunda opción; asimismo, dos relatos dan cuenta de haberse establecido, es decir, se encontraban en Nezahualcóyotl —Roberto y Esperanza—; finalmente, cuando no fue posible conversar con el inmigrante en la segunda visita —por haber reemigrado—, se entrevistó a algún familiar residente en Nezahualcóyotl.

En suma, se seleccionaron cuatro casos, tres hombres y una mujer, cuyos relatos se reconstruyen rastreando la experiencia de movilidad a través de las ciudades —tanto en Estados Unidos como en México y de los distintos momentos del ciclo vital, desde su lugar de nacimiento hasta su arribo en la localidad de retorno y desde su primer empleo hasta el momento en el que fueron interpelados como inmigrantes de retorno en Nezahualcóyotl. Así, se documentó la historia laboral y se optó por registrar el número de años de escolaridad, relativamente similar en los cuatro inmigrantes. Adicionalmente, los casos presentados tienen en común que ninguno contaba con documentos migratorios para ingresar a Estados Unidos, vivir continuamente en situación de ''ilegalidad'' migratoria y tener experiencia de migración interna —tres casos directos y un cuarto caso, cuyos padres cuentan tanto con experiencia migratoria interna como internacional—. Por lo anterior, la alta movilidad espacial es una constante que atraviesa la experiencia de vida de estos migrantes y sus familias.

Se cuenta con un menor número de entrevistas a mujeres y por eso se incluyó en mayor proporción a los hombres; asimismo, se optó por incluir el caso del inmigrante retornado de mayor edad de las 45 entrevistas biográficas —Roberto, 48 años— y el más joven —Moisés, 23 años—; de allí se optó por recuperar los relatos de otro inmigrante, hombre, de edad mediana —Luis, 35 años— y el caso de una mujer de mediana de edad —Esperanza, 34 años—.

Un procedimiento similar se realizó respecto al número de años de residencia en Estados Unidos: veinte años el máximo y cinco años el mínimo; adicionalmente, se sumaron dos casos intermedios: seis y siete años, respectivamente. De igual forma, se encontró diversidad en los lugares de destino, aunque al menos tres de ellos exploraron varias ciudades en Estados Unidos, el caso extremo es el de Esperanza que en un periodo de cinco años vivió en ocho ciudades distintas, realizando por lo menos diez desplazamientos entre esas ciudades; en el otro extremo se encuentra Moisés, que vivió en el mismo lugar durante los siete años de estadía. Se trata de ciudades como Seattle, Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas, Miami, lo que también ofrece indicios acerca de las características del proceso migratorio desde Nezahualcóyotl: no concentra inmigrantes en los lugares tradicionales de la migración mexicana en Estados Unidos (Durand y Massey, 2003), sino que incluye lugares diversos tanto en el Este como en el Oeste de aquél país, y son ciudades donde los empleos tomados por estos inmigrantes se localizan en los sectores de los servicios y la construcción.

Las descripciones detalladas contenidas en las narrativas permiten identificar cómo las experiencias de los inmigrantes son movilizadas (Savage, 2009; Fincham, McGuiness y Murray, 2010); cómo los arreglos para desplazarse a través de diversos lugares se relacionan con variados procesos vitales e históricos, es decir, cómo se intersecan los eventos de las biografías personales con los acontecimientos o hechos histórico–estructurales (Abbott, 1995b).

El motivo del retorno, en todos los casos, entrecruza la muerte o enfermedad de un familiar inmediato, la sensación de haber cumplido con una meta o proyecto migratorio —en el aspecto individual—, con la escasez de empleo, la inseguridad laboral debido a la contratación temporal, cierta informalidad y bajos salarios, factores que se relacionan con la ''ilegalidad'' migratoria en el contexto de la crisis de los mercados internacionales de trabajo y también la exacerbación de las medidas de control de la movilidad. Esto ha tenido como consecuencia la política de deportaciones y devoluciones, y la creciente criminalización de los inmigrantes sin documentos, por lo que no es casual que en las narrativas presentadas la baja circularidad migratoria entre México y Estados Unidos sea una constante, debido a la experiencia de la indocumentación, la realización de estadías largas y las mayores dificultades que se enfrentan para reemigrar cuando vuelven a México, por el reforzamiento de la frontera.

El objetivo del análisis de narrativas no es estabilizar la experiencia migratoria, en el sentido de observar solo las regularidades entre los casos y no reconocer que la experiencia vital es única e irrepetible, sino observar ciertos factores concomitantes que contribuyen a identificar cómo funciona y cuáles son las implicaciones que tienen los regímenes de la movilidad global sobre la vida de las personas, a partir de la observación de los efectos de la construcción de la ''ilegalidad'' inmigrante y el reforzamiento de las fronteras (De Genova, 2013; Glick–Schiller y Salazar, 2013). Es cierto que la construcción misma de las narrativas como ensamblajes descriptivos de la experiencia de los inmigrantes que regresan a México es una forma de presentar las intersecciones vitales–históricas de los procesos de movilidad y de las migraciones contemporáneas, por lo que en sí mismas son resultado de la investigación descriptiva–interpretativa, es decir, las narrativas han atravesado por el proceso constructivista que implica la producción de datos.

 

Notas

* Este artículo se enmarca en el proyecto que desarrollo actualmente como profesora investigadora del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México, 2014–2016: Pertenencias urbanas. Experiencias y prácticas de inserción social en dos contextos urbanos de América Latina.

1 Programa binacional de trabajadores huéspedes firmado entre México y Estados Unidos en 1942, con el objetivo solventar el abandono de los campos agrícolas estadounidenses como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Se desarrolló en dos etapas: la primera, entre 1942 y 1947, que permitió —exclusivamente en este periodo— que los trabajadores contratados se emplearan en la industria ferrocarrilera, restringido al trabajo agrícola, principalmente en la región suroeste de Estados Unidos, que al inicio se concentró fundamentalmente en los campos de California; y la segunda, entre 1951 y 1964, que se extendió de manera intensiva hacia el estado de Texas (Gonzales, 1999).

2 En 2010 Nezahualcóyotl registró una población total de 1 107 931 habitantes mientras que en 2000 registró 1 225 972, es decir, un decremento del 9% en una década (Inegi, 2000; 2010).

3 En orden de relevancia, los nacidos en el estado de Puebla, los nacidos en Veracruz, en Oaxaca y Michoacán —por mencionar los principales—; todos ellos con una representación menor al 5% del total de la población (Inegi, 2010).

4 Destacan, en los últimos cinco años, los inmigrantes procedentes de los municipios metropolitanos, tales como Ecatepec de Morelos, Chimalhuacán, Ixtapaluca, y Chalco del estado de México, así como de las delegaciones Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza, del Distrito Federal (Inegi, 2010)

5 Los nombres de los entrevistados han sido sustituidos por seudónimos, para proteger su identidad. Los informantes autorizaron la publicación de sus relatos biográficos bajo seudónimos.

 

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Resumen : 3013

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