Luis Fernando García, el hombre que pensó la SIU

Carmenza Uribe Bedoya*

Resumen


*Química M. Sc Profesora jubilada de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Antioquia



"De pequeño me gustaba jugar con frasquitos en los que metía flores y animales en agua”, dice Luis Fernando García hablando del origen de su gusto por la ciencia; aclara que en ese entonces estaba muy pequeño y fue su hermana Beatriz quien le recordó esas historias. Agrega además que en su infancia hubo una influencia marcada: su tío Juan Bautista ‘Tista’, un médico medio loco que tenía un consultorio lleno de aparatos y de recipientes enigmáticos y fascinantes con los que Luis Fernando se entretenía. Tales diversiones infantiles fueron el principio de una vida llena de preguntas y búsquedas que no han terminado y que aún ahora, en medio del disfrute de su retiro laboral siguen presentes. Sus padres Gustavo y Beatriz eran muy diferentes: él soñador y artista, ella racional y aterrizada; de ambas materias está hecho Luis Fernando García, uno de los investigadores de mayor tradición, relevancia y reconocimiento de la Universidad de Antioquia. Esta es su historia.

Tejiendo el sueño
La curiosidad fue la base con la que llegó al Colegio San José de la Salle, cuya tradición naturalista es reconocida. Allí, en ese ambiente de educación religiosa conoció a quien considera uno de sus grandes maestros: el Hermano Octavio Martínez, formado en Francia, quien fundó el primer laboratorio y formuló una nutrida propuesta experimental en biología. De 1966 y 1967 datan las primeras publicaciones de Luis Fernando en el boletín del Club Científico Colombiano, 3C: “Algunas aves recolectadas por el 3C en Palermo, Antioquia”, “Estudios sobre el cultivo de Papilio”, “Catálogo de aves colectadas hasta 1966”. Además en el periódico del Colegio, tuvo una columna llamada ‘Grandes biólogos’ donde consignaba la biografía de científicos e investigadores como Louis Pasteur y Robert Koch.

La ruta iniciada en el Colegio continuó al ingresar en 1967 al programa de Medicina. “Yo quería estudiar Medicina para hacer investigación”, eso lo tenía muy claro y hoy reconoce el valor de haber sabido qué era lo que quería hacer con su vida. El doctor Héctor Abad Gómez, su profesor de Socioantropología Médica, les preguntaba al principio del curso: ¿Usted para qué quiere ser médico?, y mientras la mayoría quería ser cirujano o especialista en algo, Luis Fernando era el único que quería ser médico para ser investigador. Por eso enfatiza: “es valioso que se acompañe a los jóvenes para que definan su sueño, no solo que tengan la idea clara de qué es lo que quieren, sino para qué lo quieren”.

Investigador en Inmunología
El encuentro directo con la Inmunología llegaría a través de sus actividades como estudiante en la Facultad de Medicina, donde hizo parte de la escuela de la doctora Ángela Restrepo. Con el doctor José Luis Ramírez se involucró en el proyecto de una estación de primates para investigación médica, y fue así como Luis Fernando hizo la primera clasificación de animales del Zoológico Santa Fe de Medellín. Tuvo además contacto con Jack Frenkel, uno de los científicos estudiosos de la toxoplasmosis, con quien colaboró en la clasificación de reptiles en busca del parásito asociado a la enfermedad. Con los doctores Ángela Restrepo, microbióloga, y Marcos Restrepo, inmunólogo, realizó un curso de Serología y Diagnóstico de Enfermedades Infecciosas, “cuando el curso terminó, yo ya tenía claro que lo mío era la Inmunología”.

Se iniciaba así la parte más sustancial de su historia como investigador en Inmunología, intentando dar respuesta a numerosas preguntas a través del desarrollo de proyectos de investigación, haciendo escuela con la formación de estudiantes, publicando en revistas prestigiosas y divulgando resultados en congresos nacionales e internacionales. Practica la investigación básica y la aplicada, con claridad acerca del alcance de cada una. Recuerda cómo él tenía preguntas que estaba abordando desde la investigación básica: qué pasa con las células, cuáles moléculas intervienen, cómo es la relación huésped-hospedero, sin embargo cuando le propusieron participar en los estudios de compatibilidad para trasplantes, lo cual es un servicio a la comunidad, además de una necesidad institucional, aceptó. Y con estas ópticas nacieron las dos grandes líneas que posteriormente tendría su Grupo de Investigación. “Uno debe transitar de un lado al otro: no se puede hacer investigación aplicada sin la básica, y también lo básico se alimenta de las preguntas que surgen de lo aplicado. Si uno quiere naranjas debe sembrar naranjos y esperar para cosechar. Si uno esperara recoger naranjas inmediatamente ha sembrado los árboles, no obtiene nada; así son las innovaciones que no se apoyan en lo básico, resultan superficiales”.

Los maestros y los alumnos
Sobre sus grandes maestros recuerda con aprecio a Ángela Restrepo y a Marcos Restrepo por el aporte que hicieron en sus inicios. Reconoce además a David Groves, su profesor en Estados Unidos “quien me enseñó a pensar más allá de la estadística”, y también incluye a Jaime Borrero y Bernardo Ochoa: sabios, emprendedores, humanistas, comprensivos. Admite además haber aprendido de las personas que lo han rodeado en el mundo familiar, en el de los amigos, y hace un reconocimiento muy especial a su esposa, Lina Vélez. “Ella es enfermera, tiene un posgrado en epidemiología y un gran trabajo con vacunas y para mí ha sido la gran cómplice. Siempre entendió en qué estaba yo y siempre me apoyó a través de una relación igualitaria”.

Habla con cariño sobre sus alumnos a quienes orientó en el camino de la Inmunología. “He sido muy afortunado de tener los alumnos que tuve, gente que ha ido sobresaliendo”. A su vez sus estudiantes tienen una visión muy particular de él. Uno de ellos lo describe así: “Un ser lleno de contrastes que tiene la energía de un quinceañero, la concentración y disciplina de un monje shaolin, la capacidad de lectura de un editor compulsivo. Luis Fernando es en dos palabras: inteligencia y carácter. A su sombra y con su respaldo, su crítica y su osadía, su convicción y su energía, no somos pocos los que le debemos mucho”. Otro de sus alumnos dice: “Uno de los primeros sentimientos que me despierta el pensar en él, es la Coherencia. Luis Fernando García busca que su vida, su estructura mental, su pensamiento científico, político, cultural.... no sean islas que se atropellan y no conversan entre sí. Busca un pensamiento armónico desde la Ciencia hasta el Goce, sin excesos ni sobresaltos”. Y una de sus más brillantes alumnas dice: “Siempre ha sido un ejemplo para mí. El día que me dictó la primera clase de Inmunología le pedí trabajar con él y me invitó a los clubes de revista. Su finca ‘El Pajaral del Sol’ ha sido un refugio para todos nosotros. Allí hemos compartido momentos inolvidables; él sabe el nombre de cada árbol que ha sembrado, el nombre de cada pájaro que la habita”.

Pájaros, libros y arte
Aparte de su vida académica, Luis Fernando García ama otras actividades que complementan su vida científica. Por un lado es un gran aficionado a las aves “es una actividad que nació en el Colegio. Me recorrí todo el país desde las costas hasta el Amazonas, colectando, embalsamando y clasificando pájaros. Esto me abrió los ojos hacia otro mundo diferente al académico. Casi toda la vida he pajareado solo; tengo miles de fotografías perfectamente organizadas y es algo que disfruto mucho porque siempre encuentro cosas nuevas. Actualmente tengo la pregunta por la química de los colores de las aves”. También es un lector constante. En su juventud leyó al endocrinólogo Gregorio Marañón y al padre de las neurociencias Santiago Ramón y Cajal, pero fue en un taller orientado por Estanislao Zuleta que conoció la tuberculosis leyendo a Tomas Mann. “La Montaña Mágica me tocó mucho porque yo estaba interesado en la inmunología y esas conversaciones de Hans Castorp en el sanatorio de Davos trataban sobre algunos de los temas más profundos que siempre ha discutido el ser humano. Fue con esta novela que descubrí que la tuberculosis no es una enfermedad, ni es un bicho,… es una tragedia humana”. Y el arte ha sido su manera de mirar el mundo desde otra perspectiva; es por ello que cuando estuvo en la dirección de la SIU impulsó el evento ‘Ciencia y Arte, SIUarte’. “El arte y la ciencia son los productos más depurados del talento humano; el paradigma mayor es Leonardo Da Vinci… me fascina el interés que Dalí mostró a través de sus obras por la molécula del ADN. Entre los nuestros, en su novela Los Derrotados, Pablo Montoya escribe un último capítulo magnífico en el que hace bellas y rigurosas descripciones sobre orquídeas”.

Un consentido de la vida
Luis Fernando mismo se define como un consentido de la vida porque se propuso algo y lo consiguió: su sueño juvenil de estudiar medicina para hacer investigación lo ha desarrollado con creces. Dice que la vida no le ha negado prácticamente nada. Como científico siempre hubiera querido ser más porque ser científico es ser ambicioso, pero cree que cumplió su misión. Le pregunto qué le falta por hacer y dice: “Ya no más Londres o París. Quiero conocer más a Colombia, sobre todo las zonas que estuvieron vedadas, quiero ir a la selva y conocer sitios bellísimos”. Finalmente le pregunto cuál es el gran logro de su vida y lo que más satisfacción le produce; lo tiene tan claro que su respuesta es inmediata y contundente: “haber hecho escuela”.

Este es Luis Fernando García, una vitalidad particularmente robusta, tal como reflexiona Tomas Mann en La Montaña Mágica, una de sus obras favoritas:

El hombre no vive únicamente su vida personal como individuo, sino que también, consciente o inconscientemente, participa de la de su época y de la de sus contemporáneos. (…) Para estar dispuesto a realizar un esfuerzo considerable que rebase la medida de lo que comúnmente se practica, (…) es preciso un aislamiento y una pureza moral que son raros y una naturaleza heroica o de vitalidad particularmente robusta”.

Fotografías Juan Alexander Monsalve Muñoz





Mientras la mayoría quería ser cirujano o especialista en algo, Luis Fernando era el único que quería ser médico para ser investigador. Por eso enfatiza: es valioso que se acompañe a los jóvenes para que definan su sueño, no solo que tengan la idea clara de qué es lo que quieren, sino para qué lo quieren.

















Habla con cariño sobre sus alumnos a quienes orientó en el camino de la Inmunología. “He sido muy afortunado de tener los alumnos que tuve, gente que ha ido sobresaliendo”.















La Montaña Mágica me tocó mucho ... Fue con esta novela que descubrí que la tuberculosis no es una enfermedad, ni es un bicho, es una tragedia humana.

—Luis Fernando García















Cuando estuvo en la dirección de la SIU impulsó el evento ‘Ciencia y Arte, SIUarte’: “El arte y la ciencia son los productos más depurados del talento humano”.















Ya no más Londres o París. Quiero conocer más a Colombia, sobre todo las zonas que estuvieron vedadas, quiero ir a la selva y conocer sitios bellísimos.

—Luis Fernando García






























En Inmunología es una autoridad, pero también es un aficionado a las aves, un gran lector y un apasionado por las artes.













Más sobre Luis Fernando García...
Luis Fernando García nació en Medellín, es bachiller del Colegio San José de La Salle, médico de la Universidad de Antioquia donde también se graduó como magister en Microbiología Médica. Además realizó un Posdoctoral Fellow en Inmunología en la Escuela de Medicina Bowman Gray en Carolina del Norte, USA. En la Universidad de Antioquia se desempeñó como Jefe de la Sección de Inmunología de la Facultad de Medicina, Jefe del Centro de Investigaciones Médicas, Director de Institutos e Investigaciones, Director Científico de la Sede de Investigación Universitaria, SIU. Fue el fundador del Grupo de Inmunología Celular e Inmunogenética, -GICIG- donde desarrolló la mayor parte de su actividad como investigador. Tiene más de 100 artículos científicos publicados en prestigiosas revistas. Ha dirigido decenas de trabajos de grado en los niveles de pregrado, maestría y doctorado y ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales, Actualmente es investigador emérito.


Texto completo:

PDF
Resumen : 868 PDF : 301

Métricas de artículo

Cargando métricas ...

Metrics powered by PLOS ALM

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.


Esta publicación hace parte del Sistema de Revistas de la Universidad de Antioquia
¿Quieres aprender a usar el Open Journal system? Ingresa al Curso virtual
Este sistema es administrado por el Programa Integración de Tecnologías a la Docencia
Universidad de Antioquia
Powered by Public Knowledge Project