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INVESTIGACIONES

 

Determinación social de la desnutrición y el retardo sicomotor en preescolares de Urabá (Colombia). Un análisis con la Epidemiología Crítica

 

Social determination of malnutrition and psychomotor retardation in preschool children in Urabá (Colombia). An analysis based on Social Epidemiology

 

 

Jaime Carmona-Fonseca 1;Adriana M. Correa B2

1 Médico, salubrista, epidemiólogo, MSc; Profesor titular Departamento de Microbiología-Parasitología, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia. Correo electrónico: jaimecarmonaf@hotmail.com

2 Bacterióloga y laboratorista clínica; MSc. Investigadora del Grupo Salud y Comunidad-César Uribe Piedrahita, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia.

 

 

Recibido: 22 de octubre de 2012. Aprobado: 10 de noviembre de 2013


Carmona-Fonseca J, Correa AM. Determinación social de la desnutrición y el retardo sicomotor en preescolares de Urabá (Colombia). Un análisis con la Epidemiología Crítica. Rev. Fac. Nac. Salud Pública 2014; 32(1): 40-51


 

RESUMEN

OBJETIVO: evaluar condiciones de vida familiares, el estado nutricional y el desarrollo infantil de preescolares de Urabá y explicar los hallazgos según la determinación social de la salud-enfermedad de la Epidemiología Crítica.

METODOLOGIA: encuesta de prevalencia. Usamos 8 cuestionarios sobre condiciones de vida. Evaluamos indicadores antropométricos calculados con Epinut 6.0 y usamos la prueba tamiz Escala Abreviada de Desarrollo para evaluar el DI.

RESULTADOS: en particular, se evidenció el crecimiento acelerado de los costos y los gastos sin ningún control con respecto al aumento en las ventas, igualmente el crecimiento de las cuentas por cobrar, lo cual incidió directamente en la sostenibilidad financiera del Hospital.

CONCLUSION:los resultados revelan deterioro nutricional y sicomotor profundos precoces. Las condiciones de vida de este grupo social explican la situación hallada. Urge la intervención del Estado para afrontar y paliar tan grave problema colectivo.

Palabras clave: desnutrición, desarrollo infantil, condiciones de vida, clase social, Colombia


ABSTRACT

OBJECTIVE: to evaluate the family home life conditions the nutricional status and child development (CD) of pre-school children from Urabá, and to explain the findings according to health-disease determinants from Social Epidemiology.

METHODOLOGY: prevalence survey. The study used 8 different questionnaires concerning living conditions. Anthropometric indicators calculated using Epinut 6.0 were assessed and the Abbreviated Scale Development (asd) was used to evaluate CD.

RESULTS:200 families and 46 children were evaluated, ranging in age from 2.5 to 4 years. Living conditions are highly deficient in individual and family processes, as well as group processes (way of life), and all are determined by the existing socio-economic, legal-political and ideological-cultural systems. The risks of malnutrition, evaluated using -1 and -2 standard deviation, were, respectively: chronic (height/age ratio) 76% and 37%; overall (weight/age) 61% and 17%; and acute (weight/height index) 26% and 0%. The frequency of developmental and pathological delays were, respectively: for gross motor skills 17% and 6%; for fine motor skills 50% and 26%; for hearing-language 40% and 34%; and for personal-social development 57% and 6%. There is no cd coefficient associated with chronic malnutrition. High nutritional and developmental deficiencies in children are, naturally, determined by the living conditions of the families and social groups to which these children belong.

CONCLUSSION: the results reveal serious and precocious nutritional and psycho motor impairments, which can be explained by the living conditions of this social group. Urgent state intervention is required in order to address and mitigate such a serious collective problem.

Key words: malnutrition, child development, social conditions, social class, Colombia


 

 

Introducción

En las zonas maláricas del mundo, como Urabá en Colombia, coexisten múltiples procesos y fenómenos de morbimortalidad, como malaria, parasitosis intestinales y desnutrición [1, 2].

Casi siempre la desnutrición es resultado del hambre y, ésta, de la ausencia de seguridad alimentaria y nutricional (SAN). Esta inseguridad afecta a las familias y en especial a los niños, que ven comprometido su desarrollo vital o desarrollo infantil (di) [3].

Ningún proceso de salud-enfermedad puede entenderse si se excluyen los procesos sociales que fundamentan cualquier sociedad y formación histórica, como los económicos, jurídico-políticos, ideológicos, culturales y sociales [4-7]. La determinación biosocial del DI tiene profunda relación con el estado nutricional (en), en particular la desnutrición crónica que aparece precozmente en la vida del niño y se mantiene por años [8].

La determinación social de la salud-enfermedad a que hacemos referencia nada tiene que ver con la lista de “determinantes sociales” o “variables sociales” a que se refiere la “Comisión de los Determinantes Sociales” de la Organización Mundial de la Salud (oms), que entiende y aplica esos conceptos como la epidemiología tradicional dominante entiende y aplica los conceptos de “variable causal”, “causa”, “factor de riesgo”, entre otros. Se trata de simples nociones teóricas, independientes de la sociedad, que pueden o no asociarse a la aparición de una enfermedad o un estado de salud.

Entendemos la determinación social de la saludenfermedad en función de las condiciones de vida, de las condiciones materiales en las cuales individuo y familia desarrollan la cotidianidad, condiciones determinadas por la dinámica social y mediadas por el proceso de reproducción social, que concibe que la salud-enfermedad es un proceso dinámico y dialéctico, de carácter histórico y cuyo análisis comprende diferentes niveles de explicación, interrelación y determinación [4-8]. La pobreza económica familiar es clave en la génesis de la salud-enfermedad y los eventos de morbimortalidad se concentran generalmente en los individuos, familias y grupos/clases sociales con mayor pobreza económica. Tal pobreza es resultado de procesos sociales estructurales referidos a la producción, distribución y consumo de bienes-servicios, procesos en los que existe o no existe equidad entre los grupos/clases sociales, lo cual se expresa finalmente, en el plano empírico, como igualdad/ desigualdad social. Estos procesos sociales estructurales equitativos o inequitativos determinan la salud-enfermedad [9]. Para nosotros, el proceso salud-enfermedad siempre es resultado de los procesos estructurales socioeconómicos, políticos, culturales y biológicos y nunca es resultado de variables biológicas o biosociales que incomprensiblemente se asocian por leyes estadísticas.

Pocos estudios hay en Colombia sobre evaluación simultánea en niños del en y del di y mucho menos del estudio de estos fenómenos en función de la perspectiva de la Epidemiología Crítica. Este informe se refiere a un estudio cuyo objetivo fue evaluar las condiciones de vida familiares y el estado nutricional y el desarrollo infantil de preescolares de Urabá y explicar los hallazgos según la determinación social de la salud-enfermedad de la Epidemiología Crítica. Por “condiciones de vida” se entienden todos aquellos procesos y elementos materiales e inmateriales que nos afectan como personas y grupo (familia, comunidad), tanto en el presente como en el desarrollo futuro de las capacidades (potencialidades).

 

Metodología

Clase de estudio y diseño de la muestra

Se hizo un estudio descriptivo, prospectivo y transversal, como parte de un macroproyecto con más de 2500 gestantes y sus familias en Urabá [10]. Para la presente investigación sobre condiciones de vida familiares y en y di, obtuvimos una muestra de esas mujeres y familias y examinamos los niños nacidos del embarazo evaluado. El muestreo fue aleatorio simple.

El tamaño muestral para las familias se definió con estos parámetros: población = 2500; nivel de confianza 95% (Z = 1,96); probabilidad del evento = 0,50; error de muestreo = 0,075. El tamaño muestral resultante fue n= 160 familias, que se elevó a 200.

El tamaño muestral para los niños se definió con estos parámetros: población = 200 familias; nivel de confianza 95% (Z = 1,96); probabilidad del evento = 0,10; error de muestreo= 0,075. El tamaño muestral resultante fue n = 47 niños. La mitad de los niños captados fueron nacidos de mujeres con antecedente de malaria gestacional y la otra mitad sin este antecedente.

Encuestas sobre condiciones de vida, historia vital y familiar del niño, indicadores antropométricos, desarrollo sicomotor

Se aplicaron 8 encuestas, ya probadas en campo, para conocer información sobre condiciones de vida familiar; las encuestas reunieron más de 200 preguntas sobre condiciones de vida.

Se procedió según las pautas de la oms [11] y de cada niño se obtuvieron la fecha de nacimiento, el peso corporal y la longitud y se calcularon los indicadores antropométricos de peso para la talla, peso para la edad en meses y talla para la edad en meses, todos ellos calculados con el programa Epinut de EpiInfo 6.00, que usa valores de referencia de nchs. La historia familiar y vital del niño se exploró con una encuesta diseñada, evaluada y estandarizada por los investigadores. El ni se evaluó con la prueba tamiz denominada Escala Abreviada del Desarrollo (EAD), de uso oficial en Colombia [12, 13]. El cociente de desarrollo se valoró así: de 100% a 85%: desarrollo normal; 84% a 70% desarrollo con retardo madurativo; menos de 70% retardo patológico. La hemoglobina se midió por el método de cianometahemoglobina con equipo automatizado.

Análisis estadístico

El análisis estadístico se hizo con EpiInfo 6.00. Las variables cuantitativas se compararon con la prueba de Kruskal-Wallis (K-W) y las cualitativas con la prueba chi cuadrada (X2). Hubo significación estadística con valor probabilidad (p) menores de 0,05.

Aspectos éticos

El proyecto fue aprobado por el Comité de Bioética de Investigación en Humanos de la Sede de Investigación Universitaria (Universidad de Antioquia) (acta cbeih-siu 07-032-108).

 

Resultados

Se evaluaron 46 niños (12 más de los previstos): 46% en área rural, 63% hombres, con 38,8 ± 4,1 meses (promedio ± desviación estándar) en el momento del estudio nutricional y 45,7 ± 4,0 meses cuando se hizo la evaluación sicomotora. La etnia (identificada por la madre, a partir de una lista precodificada) correspondió a “chilapo” (familias campesinas oriundas del departamento de Córdoba, limítrofe con la región de Urabá) en 64%. La familia es típicamente nuclear pero el 40% tienen otros parientes que conviven, en especial abuelos y primos hermanos del niño.

Evaluación nutricional

Los indicadores de desnutriciones crónica y global estuvieron alrededor de -1,5 ± 0,8 unidades Z (tabla 1) y el indicador de desnutrición aguda fue -0,281 ± 0,838 unidades Z. Los tres índices antropométricos medidos con Epinut 6.00 fueron estadísticamente similares entre hombres y mujeres. El antecedente de malaria en la madre durante el embarazo del cual nació el niño evaluado no se relacionó con ninguna de las variables antes descritas.

 

Desarrollo sicomotor del niño

Los resultados de la evaluación de los niños con la EAD indican que el desarrollo de la motricidad gruesa y el desarrollo personal y social son normales y que la motricidad fina y el desarrollo del lenguaje y la audición están muy cercanos al límite inferior del retardo madurativo (tabla 2). La frecuencia de retardos madurativo y patológico se comportó así de la siguiente manera: hubo retardo madurativo en 17% (motricidad gruesa) a 57% (personal y social), con valores de 40% para el lenguaje y la audición y de 50% para la motricidad fina. El retardo patológico se observó en 34% para el lenguaje y la audición, en 26% para la motricidad fina y en 6% para la motricidad gruesa y el área personal y social (tabla 2).

 

Solamente un niño (3%) estaba en rangos de normalidad en su desarrollo en todas las áreas. Todos los niños hombres tenían algún retardo madurativo o patológico en alguna de las áreas de desarrollo, mientras que el 93,8% de las mujeres estaba en esa situación.

El valor de cada coeficiente de desarrollo fue similar según la presencia/ausencia de desnutrición crónica (p > 0,150). También fue similar según la asistencia/no asistencia a instituciones de Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) (p > 0,118) y la escolaridad de la madre (p > 0,05). Como sucedió con el EN, el antecedente de malaria en la madre durante el embarazo del cual nació el niño evaluado, no se relacionó con ninguna de las variables del DI.

Condiciones de vida

Los aspectos básicos de la economía familiar se resumen en la tabla 3. Los hallazgos predominantes son: escasos ingresos económicos; poco e inestable empleo formal; predominio de oficios/actividades informales y marginales; escasa educación formal institucional de madres y padres; número muy reducido de madres con capacitación para realizar algún oficio remunerado. Este grupo tiene muy elevada insatisfacción de necesidades básicas (alimentación, vivienda, vestido, descanso-ocio, bienes naturales directos [agua, aire, microclimas]). Menos satisfacción alcanzaron las necesidades relacionadas con la categoría “consumo ampliado” (educación, salud,capacitación técnica, actividades artísticas, consumo de bienes accesorios y/o suntuarios, etc.).

 

Los más frecuentes oficios de los padres fueron (una persona pudo manifestar varios oficios): jornalero 100%, agricultor 33%, oficios varios 86%. Únicamente 59% de los padres tienen ocupación estable, con diferencia por zona: trabajo inestable para 54% en área rural y para 24% en la urbana. Entre los padres con empleo, apenas 15% tenía propiedad de las herramientas y equipos de trabajo (albañiles, mecánicos, peones agrícolas).

El consumo semanal de alimentos animales y vegetales importantes como fuentes de vitamina A mostró que carnes y vísceras animales (carne, pollo, pescado, hígado, asadura) tuvieron frecuencia muy reducida, con mediana de cero a una vez/semanal para todas ellas, excepto para carne de res o cerdo, que fue 2-3 veces. La leche y los huevos se consumieron 2-3 veces/semana cada uno. Las frutas ricas en carotenos provitamina A tuvieron medianas de cero o uno, excepto el tomate, que fue 2-3.

Las características de la vivienda familiar se resumen en la tabla 4. Solo dos de cada tres familias dijeron ejecutar cotidianamente alguna actividad contra la malaria.

 

Las características de los servicios básicos familiares están en la tabla 5. Es notorio que el agua para beber y cocinar obtenida de lluvia como fuente única o compartida esté acompañando a 76% de las familias y que la conexión a un sistema de alcantarillado apenas la posean 41% de ellas, cifra que en la zona rural no llega a 5%.

 

De notoria importancia es considerar las condiciones cotidianas de vida en aspectos diferentes a las condiciones materiales y tratar de adentrarse en lo sicológico, antropológico y sociológico. Algunos pocos datos sobre ese asunto, referido a la vida cotidiana de las madres, se resumen en la tabla 6.

 

En resumen, son notorias las precarias condiciones de la vivienda y el peridomicilio; los pocos y deficientes “servicios públicos básicos” (agua, eliminación de excretas y basuras); en lo específico, el ambiente peridomiciliario y las prácticas familiares frente a la malaria favorecen fuertemente la presencia de esta enfermedad.

 

Discusión

El factor decisivo en la historia es, finalmente, la producción y reproducción de la vida inmediata. Esta producción y reproducción corresponde a dos niveles de la realidad: la producción de medios de existencia corporal y de instrumentos para producir todo eso; de otra parte, la reproducción del hombre mismo, la continuación de la especie [14]. Las condiciones de vida se producen colectivamente y en ese proceso se generan las relaciones sociales y de poder que determinan la distribución de bienestar o de sufrimiento a la que acceden los grupos e individuos [6, 7].

La reproducción social explica y determina los diferentes procesos y está integrada por dos componentes que reflejan el proceso de interacción social: producción económica y consumo. Los procesos de producción y consumo generan perfiles epidemiológicos de saludenfermedad que operan en dos grandes esferas: naturaleconómica y la realización del sujeto social [4-9]. Para explicar el proceso de reproducción social que materializa las condiciones de vida de individuos y colectividades se usa el modelo de niveles de determinación [13]: nivel de los procesos singulares o individuales-familiares, nivel de determinación de los procesos particulares o grupales, y nivel del proceso general.

En el nivel de los procesos singulares o individuales y familiares se expresan problemas de saludenfermedad. Se refiere a cinco clases de procesos biosico- sociales: a) Itinerario típico personal, b) Patrón individual y familiar de consumo, c) Concepciones sobre valores personales y familiares, d) Itinerario ecológico personal y familiar, e) Capacidad de organizar las acciones en defensa en la salud [6].

El segundo nivel de determinación es el de los procesos particulares o grupales y se refiere a la dimensión del modo de vida, o sea los procesos estructurados del modo de vivir característico de distintos grupos/clases sociales. El modo de vida es un concepto que no se queda en las conductas individuales ante la salud, sino que va más allá, al incluir las dimensiones socio-históricas, englobar la dimensión de las clases sociales y las relaciones sociales de producción, y considerar los aspectos simbólicos de la vida cotidiana en la sociedad de los individuos y familias [15]. El modo de vida tiene cinco componentes: a) condiciones de trabajo, b) consumo de bienes y servicios, c) creación y reproducción de valores culturales e identidad, d) participación en toma de decisiones y organización de acciones para beneficio del grupo social, e) disfrute del ambiente [6].

El proceso general se refiere a la estructura económica de cada sociedad según la determinan las relaciones sociales de producción, el desarrollo de las fuerzas productivas o de producción y el proceso de distribución y consumo de los bienes y servicios entre los diferentes grupos o clases sociales. Este dominio o proceso estructural se refiere a las dimensiones económica, jurídicopolítica, ideológica, cultural, social y ambiental y a sus relaciones con la salud-enfermedad [6].

Los procesos bio-sico-sociales del dominio individual- familiar se comportan así en estos niños y familias:

a) Itinerario típico personal: la monotonía de la vida cotidiana es predominante en estos niños y familias. La carencia de estímulos sicosociales intradomiciliarios y en el ambiente preescolar deben contribuir poderosamente a la situación del DI tan pobre que se halló. Es claro que este asunto de lo individual y de la vida personal o privada requiere más estudio. La vida cotidiana no es asunto de tercera categoría sino uno esencial en los estudios sociales, incluidos aquellos de la saludenfermedad [16, 17].

b) Patrón individual y familiar de consumo: el consumo simple y mucho más el ampliado son muy escasos y tienen graves limitaciones en estos niños y familias, lo cual define perfiles individuales y familiares de escaso valor cultural, que se reflejan en la crianza de los niños y en su estado de nutrición y desarrollo sicomotor. Se podrá entender que si bien es cierto que la desnutrición infantil generalmente se debe a inseguridad alimentaria familiar; esta, a la vez, se debe a procesos que no están bajo control familiar, sino que corresponden a procesos estructurales de clase y de la sociedad como un todo.

c) Concepciones sobre valores personales y familiares: esta área fue muy poco explorada en este trabajo, por diferentes limitaciones. Lo poco que se indagó indica que la formación educativa de padres y madres es escasa, que la capacitación formal para un oficio también es baja, que el tiempo libre materno es empleado en actividades que poco contribuyen mejorar la formación y autoestima personales, que la monotonía es típica en la vida individual y familiar. Esto, sin duda, tendrá que reflejarse en el ambiente sicológico y social del niño en su familia y se expresará poco estímulo en cantidad y calidad para su desarrollo.

d) Itinerario ecológico personal y familiar: tiene que ver con la apropiación del entorno y la participación crítica para su conservación y construcción adecuadas; no fue explorada a fondo, excepto en lo que al ambiente domiciliario y peridomiciliario se refiere, en lo que los resultados señalan fuertes y estructurales deficiencias, que superan la educación y el compromiso individual y familiar frente al ambiente, porque muchas de las acciones requeridas exigen el compromiso y la participación de la comunidad y del Estado.

e) Capacidad de organizar las acciones en defensa en la salud: no fue explorada y se refiere a las acciones individuales y familiares para construir tejido social que permita y contribuya a generar perfiles favorables para la salud biosíquica y social, a la construcción de lazos de amistad y solidaridad, de aparatos de poder y participación (sindicatos, grupos juveniles, asociaciones de diversa índole, etc.). Es sabido que tales acciones en defensa de la salud contribuyen a generar estados de salud individual, familiar y colectiva y que su ausencia o debilidad facilitan lo contrario.

El segundo nivel de determinación es el de los procesos particulares o grupales, que se refiere a la dimensión del modo de vida del grupo o clase social, cuya investigación no se abordó a fondo, por limitaciones presupuestales y operativas; los cinco componentes del modo de vida se comportan así:

a) Condiciones o patrones de trabajo: casi todas estas familias pertenecen a la etnia “chilapo”, originaria de campesinos con fuerte ancestro indígena y afro, dedicada principalmente a labores del campo (peones u operarios de agricultura de índole precapitalista o claramente capitalista, cría y manejo de bovinos, tala de bosques y manejo de maderas; etc.), además de las tareas agropecuarias para autosubsistencia. Ellos mismos dicen que ese nombre le corresponde solo a quienes provienen de los zenúes, residentes ancestrales en los valles del río Sinú, aunque se hayan mezclado con otras etnias. Conservan el apego a la tierra; su anhelo es comprar un pedazo de tierra para cultivarlo y morir en él y que luego lo hereden los hijos como el mejor regalo. No son negociantes y el dinero solo les interesa para satisfacer sus necesidades básicas. Son aguerridos trabajadores y sobresalen para tumbar monte y sembrar pastos o agricultura [18]. Este grupo étnico fue casi el único en la zona rural y estuvo también presente en la zona urbana, donde compartió frecuencia con los “blancos”, “negros” y “mestizos”, todos ellos definidos por autorreconocimiento y no señalados como tales desde afuera. Es evidente el escaso empleo, la insuficiente remuneración para la adecuada subsistencia, la alta exigencia física de la labores desempeñadas y las dificultades agregadas dependientes del clima, el uso exclusivo de fuerza motriz humana para las labores, asociada al uso de herramientas rudimentarias, con notorio riesgo de lesiones personales; la exposición del trabajador a vectores durante el proceso laboral, entre otras situaciones.

Mención especial en el proceso productivo exige el trabajo doméstico, que fue el único trabajo para 80% de las mujeres estudiadas y que se asoció al trabajo remunerado en el restante 20%. “En el caso de las mujeres, en la determinación de su vida y salud concurren problemas que en una sociedad patriarcal sobredeterminan el deterioro que correspondería a su clase y etnia” [19], como son la triple carga y la práctica social doméstica.

b) Consumo de bienes y servicios: el consumo de un grupo social como el estudiado, compuesto básicamente por campesinos económicamente pobres, fue escaso en cantidad y calidad; este grupo es prácticamente marginal en la estructura socioeconómica de la región en cuanto a poder económico y político.

Urabá y Bajo Cauca generan más de 90% del paludismo del departamento de Antioquia y la frecuencia de desnutrición crónica infantil allí es de 60-65% y de parásitos intestinales patógenos de 80% [2]. Los niños del presente citados, situación que indica que el deterioro nutricional se inicia muy precozmente, pues las condiciones de vida de las familias son muy deficientes [2]. Los actuales y pasados datos nuestros están en concordancia general con los del departamento de Antioquia y de Colombia [20]. Hay que ser muy críticos frente a la validez de afirmaciones que refieren que la situación nutricional de los niños colombianos menores de 5 años ha mejorado [21, 22].

La grave situación nutricional de estos niños concuerda con hallazgos de otros investigadores sobre gestantes en Urabá, quienes están frecuentemente afectadas por desnutrición [23, 24]. Esas madres de los niños evaluados tienen pésimas condiciones de vida [3], situaciones estas que revelan los procesos de desigualdad e inequidad sociales [25].

El problema en el desarrollo motor fino y el área de audición-lenguaje posiblemente revela privación sicoambiental, ya sea por falta de estimulación o por desnutrición. En esta área de audición-lenguaje el debate sobre la importancia relativa de mecanismos genéticos y ambientales en su desarrollo ha recibido mucha atención [26].

Algunos niños obtuvieron cocientes de desarrollo con retardo en el área social, lo que podría explicarse por condiciones del contexto intrafamiliar. Se notó en la mayoría de niños buena habilidad motora gruesa, pero en algunos casos hubo falta de estimulación, más en niñas que en niños, y en otro caso habría que descartar un trastorno de tipo hipotonía.

La literatura internacional sobre di, condiciones socioeconómicas y nutrición, coincide en mostrar que los niños en condiciones socioeconómicas adversas presentan niveles bajos de desarrollo, como en México [27, 28] y Argentina [29]. En los estudios que involucran la pobreza con la salud y el di, los autores explican que hay múltiples mecanismos por los cuales se afecta el di en contextos de pobreza [30].

c) Creación y reproducción de valores culturales e identidad: creación de conceptos y valores referidos a la cosmovisión y perfil de subjetividad del grupo/clase social. Se trata de estudiar los asuntos referidos al papel de género, etnia, de padre/madre, al papel laboral, a la identidad personal, al conformismo/inconformismo con lo establecido. Todo esto quedó prácticamente fuera de la cobertura del presente estudio.

El concepto de identidad cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social, con el que se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias [31]. La identidad es un concepto cambiante, que se recrea individual y colectivamente y ser alimenta de manera continua con la influencia externa. La identidad surge como oposición y preafirmación frente al otro. El concepto se vincula principalmente al territorio, aunque se trasciendan las fronteras, como sucede con los migrantes [31].

d) Participación en toma de decisiones y organización de acciones para beneficio del grupo social: fue otro importante asunto del modo de vida que no se estudió.

e) Disfrute del ambiente: como los dos anteriores, fue casi ignorado y deberá estudiarse. Cada vez es más claro que disponer de un ambiente saludable es una situación fundamental en el proceso salud-enfermedad.

El tercer nivel de determinación es el proceso general.Nosotros no estudiamos directamente este nivel pero existe una buena cantidad de estudios que lo han hecho y de los cuales haremos uso para enmarcar nuestro trabajo. La estructura económica de cada sociedad está determinada por:

a) Relaciones sociales de producción: estas relaciones son aquellas que se establecen entre las personas determinadas por la relación de propiedad que ellas tienen con los medios de producción (es decir: tierra, materias primas, herramientas, máquinas). Así, aparecen propietarios y no propietarios de esos medios. Las familias estudiadas fueron, casi sin excepción, no propietarias de medios de producción.

b) Desarrollo de las fuerzas productivas o de producción: tales fuerzas son: i) fuerza humana de trabajo; ii) instrumentos de trabajo (herramientas, máquinas, fuerzas motrices usadas [aire, agua, electricidad, energía atómica, etc.]); iii) procesos de trabajo (procedimientos laborales, agrupamiento de los trabajadores en sitios de trabajo, división del trabajo y su racionalización, entre otras). Las fuerzas productivas incluyen la forma como los anteriores elementos se combinan. El atraso de las fuerzas productivas es claro en estas familias, que emplearon exclusivamente fuerza humana para sus labores de producción, ejecutadas en forma aislada entre los trabajadores, con escasa división del trabajo.

c) Desarrollo del proceso de distribución y consumo de los bienes y servicios entre grupos/clases sociales: examina la cantidad y calidad de bienes materiales (alimentos, vivienda, vestido, etc.) y servicios (educación, salud, recreación, etc.) que cada grupo/clase social obtiene para su reproducción biológica y social.

Todavía en Urabá predomina lo rural y coexisten formas de producción económica precapitalistas y capitalistas. Urabá, en cincuenta años, pasó de ser “un territorio marginal, aislado y recién poblado” a ser “el tumultuoso escenario de confluencia conflictiva de colonos, multinacionales rapaces, sindicatos combativos, caciques, gamonales, y guerrillas y paramilitares que se trenzan en sangrientas batallas entre ellos mismos y se ensaña sobre los pobladores inermes [32].

Hay varios indicadores que miden el nivel de desigualdad en la propiedad de la tierra, entre estos el más aceptado es el Gini (varía entre 0 y 1; su valor cercano a 1 implica un escenario de concentración de la propiedad y los mayores niveles de desigualdad). En Antioquia, en el período 1995-2004, el Gini por área del terreno oscila alrededor de 0,83, lo cual indica que dicho problema ha sido persistente y no ha presentado síntomas de mejoría. En Urabá, en 2005, el Gini fue de 0,720 a 0,742. En Turbo, el Gini 2002 fue de 0,83, datos que indican propiedad de la tierra en pocas manos [33].

En Urabá, en los últimos 30 años, la lucha violenta por la tierra ha sido el rasgo más notorio de la región, lucha que ha llevado al desplazamiento masivo de centenares de miles de personas y familias, al despojo de la tierra y los escasos bienes de los campesinos y trabajadores, pequeños y medianos propietarios y la acumulación de tierra en manos de unos pocos terratenientes, paramilitares, narcotraficantes y personas que comparten varios de estos o todos estos roles. Dice Aramburo que “los paramilitares llegaron a Urabá a mediados de la década del ochenta impulsados por dos móviles distintos: el primero, recuperar y proteger las propiedades que tenían los narcotraficantes en la región, sobre todo en el norte, propiedades controladas por la guerrilla... El segundo móvil era defender el territorio del comunismo…” [34]. “En la Colombia del siglo XXI, la historia del campo señala una dinámica capitalista de “tú desmontas y yo ocupo y acaparo…” [35].

a) Relación entre los anteriores componentes del proceso general y el estado de salud-enfermedad de la comunidad y las clases/grupos sociales estudiados: en 1999, Planea hizo una “síntesis de la problemática” del Urabá antioqueño (tabla 7) [36-38].

 

Los resultados sobre frecuencias de desnutrición y de compromiso del di a tan temprana edad comprometen seriamente el futuro de esos niños. El futuro está en más duda porque el retraso del crecimiento cerebral inducido por desnutrición proteico-calórica precoz parece que no se recupera completamente con la subsiguiente alimentación ad libitum [39, 40], aunque hay informes contrarios o, al menos, de recuperación parcial [41, 42]. Además de lo nutricional, las emociones son otro elemento importante para la maduración cerebral [43]. El vínculo afectivo tiene un fuerte aporte al desarrollo motor y cognitivo [44].

Peor es el pronóstico si se considera que el problema no es exclusivo de esos niños, por circunstancias personales, sino que compromete a la familia, como lo revelan las condiciones de vida [2], fruto a su vez de la desigualdad social [25], que resulta de la inequidad social impuesta por el sistema económico-político vigente en el país [25]. Ese sistema ha puesto el hambre y la desnutrición al servicio suyo, es decir del neoliberalismo, como lo demuestra Morales-González, quien afirma que “desde hace mucho se transformaron en un arma más al servicio de los poderosos y los sistemas de explotación… (Cada vez) se hacen más notorios los nexos entre el hambre y el capital” [45]. Este problema de hambre-desnutrición está absolutamente determinado por el de la SAN, a su vez resultado de la posesión y explotación del agro. Como ha señalado Robledo, el papel crucial del agro reside en que de él depende la SAN, concepto sobre el cual existen enormes diferencias en torno a su significado [46, 47]; la SAN debe concebirse como un problema nacional, en el sentido de que cada nación debe esforzarse por producir su dieta básica dentro del territorio sobre el cual ejerce su soberanía [46, 47].

Más sombrío es el pronóstico porque las causas estructurales no muestran factibilidad de cambio ni, menos, de transformación radical en el corto plazo, de unas pocas generaciones. Hambre-desnutrición y posesiónexplotación de la tierra también están indisolublemente ligados al desarrollo, entendido este como un proceso complejo, que supera la estrecha y tendenciosa visión económica del mundo occidental capitalista [48, 49], muy diferente de otras que privilegian el desarrollo y el bienestar humanos por encima del económico empresarial [49]. Debe recordarse, finalmente, que la relación entre salud, condiciones de vida y desarrollo, son obvios. Desarrollo social y calidad de vida son dos conceptos totalmente emparamentados.

Los primeros seis años de vida constituyen un período crítico para el di físico, sicológico y social y que si los adultos significativos para el niño enfrentan condiciones socioeconómicas adversas, que afectan ostensiblemente su capacidad para ofrecerles correctos cuidados, se generarán, entonces, ambientes no favorables para promover sus potencialidades [50].

En resumen, además de mostrar que un tercio de los niños de 3-4 años tiene desnutrición crónica y que 97% tiene alto riesgo de compromiso del di, estos resultados revelan que ese profundo deterioro se inicia en edad muy temprana, con pésimo pronóstico y porvenir de los niños y hace más urgente, por todo eso, la intervención del Estado y la sociedad colombianos, porque están comprometidos el presente y futuro del país. La solución de fondo a estos problemas exige el cambio de las condiciones de vida y, por tanto, del modelo socioeconómico que las genera.

 

Financiación

Universidad de Antioquia: a) codi (código SIU32-1- 161); b) Dirección de Regionalización (código IIM 2465); c) Facultad de Medicina (código IIM 2484); d) Estrategia de Sostenibilidad UdeA 2013-2014.

 

Referencias

1 Carmona-Fonseca J. Malaria, desnutrición y parasitosis intestinal en los niños colombianos: interrelaciones. Iatreia 2004; 17 (4): 354-69.

2 Carmona-Fonseca J, Arias MM, Correa A, Lemos M. Malaria gestacional y condiciones de vida. Medicina Social/Social Medicine. 2011; 6 (2): 97-107.

3 FAO. El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2006. Roma: FAO; 2006.

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