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ARTÍCULO ORIGINAL / ORIGINAL ARTICLE/ ARTIGO ORIGINAL

 

Recuperando al hijo y cuidándole la primera noche en casa

 

Retrieving the offspring and caring for it during the first night at home

 

Recuperando ao filho e cuidando-lhe a primeira noite em casa

 

 

Edelmira Castillo Espitia1; Melva Patricia Ocampo González2

 

1Enfermera, Doctora. Profesora, Universidad del Valle, Cali, Colombia. email: edelcases59@yahoo.com.

2Enfermera, Magíster. Profesora, Universidad del Valle, Cali, Colombia. email: melvapa67@yahoo.com.mx.

 

Fecha de Recibido: Mayo 4, 2013. Fecha de Aprobado: Agosto 20, 2013.

 

Artículo vinculado a investigación: Vivencias de padres y madres que afrontan el cuidado de niños prematuros en el hogar.

Subvenciones: ninguna

Conflicto de intereses: ninguno

Cómo citar este artículo: Castillo-Espitia E, Ocampo-González MP. Retrieving the offspring and caring for it during the first night at home. Invest Educ Enferm. 2013;31(3): 354-363.

 


RESUMEN

Objetivo. Describir las vivencias de las madres con respecto al cuidado de su hijo prematuro el primer día después del alta. Metodología. Estudio fenomenológico interpretativo con 10 madres. Resultados. El alta del bebé fue interpretada por las madres como un evento que les permite recuperar al hijo, quien no era suyo sino del personal del hospital. La experiencia de cuidarlo la primera noche en casa fue vivida con zozobra, angustia y total dedicación. Conclusión. Después de la hospitalización del hijo, las madres dudan de su capacidad para cuidarlo. Por lo tanto, es necesario implementar estrategias que les permitan conocer a sus hijos y participar en el cuidado durante la hospitalización con el fin de desarrollar confianza en su capacidad para el cuidado en el hogar.

Palabras clave: relaciones madre-hijo; prematuro; cuidadores.


ABSTRACT

Objective. To describe experiences of mothers caring for their preterm offspring on the first day after being discharged from the hospital. Methodology. This was an interpretative phenomenological study with 10 mothers. Results. Release of the infant from the hospital was interpreted by the mothers as an event that permits them to retrieve the offspring that did not belong to them but to the hospital personnel. The experience of caring for the child during the first night at home was undertaken with uneasiness, angst, and total dedication. Conclusion. After the child's hospitalization, the mothers doubt their own capacity to care for it. It is necessary to implement strategies that permit mothers to know their offspring and participate in the care during the hospitalization to build trust in their capacity to care for the child at home.

Key words: mother-child relations; infant, premature; caregivers.


RESUMO

Objetivo. Descrever as vivências das mães com o cuidado de seu filho prematuro o primeiro dia depois da alta. Metodologia. Estudo fenomenológico interpretativo com 10 mães. Resultados. O alta do bebê foi interpretada pelas mães como um evento que lhes permite recuperar ao filho que não era seu senão do pessoal do hospital. A experiência de cuidar-lhe a primeira noite em casa foi vivida com soçobra, angústia e total dedicação. Conclusão.Depois da hospitalização do filho, as mães duvidam de sua capacidade de cuidá-lo. É necessário implementar estratégias que permitam às mães conhecer a seus filhos e participar no cuidado durante a hospitalização com o fim de desenvolver confiança em sua capacidade para cuidar-lhe no lar.

Palavras chaves: relações mãe-filho; prematuro; cuidadores


 

INTRODUCCIÓN

En general, las mujeres, durante el proceso de gestación, no consideran la posibilidad de tener alguna enfermedad o complicación que pueda hacer que su hijo nazca de manera anticipada. Por consiguiente, el parto prematuro sorprende a la mayoría de ellas y se convierte en el inicio de vivencias inimaginadas al entrar al mundo de una Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal (UCIN) y pasar de ser una mujer embarazada a una visitante de su hijo prematuro hospitalizado. En la UCIN, las madres deben respetar horarios de visita limitados, así como ciertas normas las cuales pueden ser difíciles de comprender y aceptar; además porque definitivamente no les facilitan el contacto continuo e íntimo con su hijo, a partir del cual se dan los procesos de apego y apropiación del rol de madre cuidadora.

Las madres afrontan varias crisis pues la sorpresa de la prematurez, la hospitalización y los altibajos de la situación clínica del niño les abruman emocional, espiritual, social y económicamente; además, la separación del hijo durante la hospitalización rompe con la dinámica de cuidado parental y tiene consecuencias en todos los integrantes del grupo familiar.1-3 El anuncio de su salida del hospital conduce a que aparezcan en los padres temores reales e imaginados, sentimientos y expectativas tales como inseguridad y desconfianza en sus posibilidades de cuidarlo exitosamente.4-6 Los estudios desarrollados en los últimos años han permitido empezar a conocer parte de lo que sucede en las familias cuyo hijo recién nacido requiere hospitalización en la UCIN, cómo vivencian el proceso de hospitalización, qué pasa con sus roles, cuáles son sus dudas, temores, fortalezas, expectativas, mayores esperanzas y alegrías.4,7 No obstante, poco se sabe sobre cómo las familias afrontan el cuidado de los bebés en el hogar. 5-9,10 Algunos de los interrogantes por resolver son: ¿qué significa realmente el hecho de llevar el niño al hogar y cuidarlo después de que han sido otros quienes lo han hecho por semanas?, ¿cómo se da el inicio del cuidado en casa por parte de los padres?

Para ayudar a buscar algunas de las respuestas a estas preguntas, se realizó un estudio fenomenológico interpretativo, cuyos resultados sobre las vivencias de las madres al egreso del bebé de la UCIN y durante la primera noche en casa al cuidado de su hijo se presentan en esta publicación. Si cada miembro del equipo de salud que labora en la UCIN reconoce y comprende la complejidad de la experiencia que enfrentan los padres de los niños hospitalizados una vez éstos son dados de alta, podrán dimensionar sus necesidades desde el período de hospitalización y ofrecerles a lo largo de ese tiempo acciones de cuidado que les permitan afrontar más efectivamente el cuidado del bebé en el hogar.

 

METODOLOGÍA

Estudio que utilizó la fenomenología interpretativa basada en la filosofía de Martín Heidegger. La fenomenología interpretativa como método de investigación pretende ''comprender las habilidades, prácticas y experiencias cotidianas y articular las similitudes y las diferencias en los significados, compromisos, prácticas, habilidades y experiencias de los seres humanos''.11 El mundo para Heidegger no es único o universal, por el contrario es diferente para cada ser humano según su cultura, tiempo y época histórica y la familia en que nace y crece. La manera de ''ser'' y de ''estar'' en el mundo está guida por el significado que cada quien le atribuye a las cosas y situaciones en su mundo propio y particular. Estos significados los va construyendo cada persona a partir de su cultura, apoyada en todas las formas de expresión de que dispone. A partir de los estudios fenomenológicos nos podemos acercar a la esencia de un fenómeno humano, a conocer y comprender los fenómenos como aparecen a la conciencia de las personas.

La muestra estuvo conformada por 10 madres, cuyas edades oscilaban entre 18 y 37 años en el momento de realizar las entrevistas. Con relación a la escolaridad, una de las madres era analfabeta, seis tenían algún grado de educación secundaria, dos tenían nivel técnico y una de ellas nivel profesional. Cuatro de las diez mujeres vivían en unión libre con el padre de su hijo, una era separada, dos eran solteras y vivían con familiares, dos estaban casadas y vivían con su pareja y una era viuda. Siete de las diez mujeres participantes trabajaban al momento de descubrirse embarazadas, sin embargo para la fecha de las entrevistas sólo una de ellas tenía vinculación laboral. Las nueve restantes estaban dedicadas de tiempo completo al cuidado de su hijo y no sabían cuándo volverían a la actividad laboral.

Para seis mujeres era su primer embarazo, tres habían tenido dos y una de ellas había estado embarazada tres veces; dos mujeres tenían antecedentes de hijo prematuro. Ninguna de las diez mujeres planeó ni buscó el embarazo; ocho asistieron a más de cuatro controles prenatales, una solo asistió a uno y otra nunca asistió porque no sabía que estaba embarazada. El nacimiento de los niños se dio por cesárea en seis de los casos y en los demás por parto vaginal. La edad gestacional fue calculada según la escala de Ballard durante las primeras 48 horas de vida del niño en la UCIN, fluctuando entre 28 y 34 semanas, para un promedio de 30.3 semanas. El peso de los niños al nacer fluctuó entre 670 y 1 495 gramos, con un promedio de 1 182 gr. La hospitalización de los bebés fue en promedio de 34.2 días (máxima 75 y mínima 16). Todos los niños recibieron oxígeno complementario, cinco de ellos al 100% y los otros cinco tuvieron máxima fracción inspirada de oxígeno de 40%; únicamente dos de ellos requirieron el uso de ventilación asistida, los ocho restantes necesitaron microcámara; a cuatro se les administró surfactante exógeno, uno necesitó cierre quirúrgico del ductus arterioso persistente, seis fueron politransfundidos y los diez recibieron fototerapia y nutrición parenteral total. Los niños estuvieron hospitalizados en una UCIN nivel III, en una ciudad del suroccidente Colombiano, con capacidad instalada para cuarenta y seis niños, doce de ellos críticamente enfermos. Los criterios de inclusión fueron tener 18 o más años de edad, ser madre de un niño nacido prematuramente, hospitalizado en la UCIN al menos durante dos semanas, sin malformaciones congénitas, estomas ni dependencia de oxígeno que exigieran cuidados especiales.

Antes de proceder a la recolección de la información, una de las investigadoras estableció contacto con las madres para verificar los criterios de inclusión, explicar las características del estudio e invitarlas a participar. Todas las madres contactadas aceptaron ser participantes, firmaron el consentimiento informado y recibieron una copia del mismo.

La información fue recolectada por la investigadora que contactó a las madres y tuvo con cada una de ellas dos entrevistas en profundidad, cuya duración fluctuó entre 45 y 90 minutos. En todas las entrevistas se usó una grabadora digital. Hasta las entrevistas de la quinta participante, la investigadora las transcribió de manera textual, luego este trabajo fue realizado por dos digitadores conocidos, además por sus cualidades éticas. La investigadora revisó las transcripciones hechas por ellos para corroborar que correspondieran exactamente con la grabación. Para proteger la identidad de los participantes se usaron nombres ficticios. Cada entrevista se orientó con una guía temática pero se permitió que las mujeres hablaran de una manera libre y espontánea. Al inicio de la segunda entrevista, la investigadora describió a la madre un resumen de la comprensión de la información obtenida en la primera entrevista, de manera que ella pudiera confirmar las interpretaciones de las investigadoras, aclararlas, ampliarlas o corregirlas según fuera el caso. La saturación de la información se alcanzó con diez participantes, pues las entrevistas ya no revelaron información nueva o diferente. La homogeneidad encontrada en ese punto permitió identificar los temas con riqueza de detalles.

El análisis de la información se hizo en dos niveles y momentos: 1) Durante la recolección de la información después de verificar la transcripción literal de cada entrevista, la investigadora entrevistadora analizó el texto de la misma para iniciar la comprensión de la historia de cada participante y para identificar aspectos que debían completarse, profundizarse o confirmarse en la segunda entrevista. La otra investigadora revisó el texto para ayudar a la primera a identificar vacíos en la información o aspectos que debían profundizarse durante la siguiente entrevista. 2) Al terminar la recolección de la información, se procedió con el análisis profundo del texto. Para esto, una de las investigadoras leyó y releyó el contenido de las mismas y escribió la historia de cada mujer participante, la cual fue revisada con la otra investigadora. Una vez escritas todas las historias, las investigadoras buscaron similitudes, diferencias y patrones con el propósito de identificar los temas y subtemas que permitían describir las vivencias de las madres.

Para velar por el rigor metodológico durante el estudio, las investigadoras tuvieron en cuenta los criterios de credibilidad o validez interna y auditabilidad o confirmabilidad de Guba y Lincon.12 El estudio fue aprobado por el Comité Institucional de Revisión de Ética Humana de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle según Acta #013-09.

 

RESULTADOS

Las narraciones que hicieron las madres participantes en el estudio sobre cómo vivieron el alta del bebé de la UCIN, les permitieron comprender su significado. Ellas sintieron que recobraban a su hijo, a quien habían percibido como ajeno durante toda la hospitalización. Hicieron todo lo necesario para ir con él a casa cuanto antes y mostrarlo a la familia y amigos. La primera noche en casa cuidando al hijo estuvo colmada de temores, inseguridades e incertidumbres. A continuación se describen detalladamente estos dos temas que conforman las vivencias de las madres participantes.

Recobrar al hijo

Recobrar a su hijo, es decir, tenerlo consigo y cuidarlo todo el tiempo, fue una ilusión que tuvieron las madres mientras estuvo hospitalizado; a veces esto les pareció lejano y distante en el tiempo, incluso algunas dudaron que el momento de llevarlo a casa se hiciera realidad. Esta duda fue más frecuente al inicio de la hospitalización y durante los días en los que hubo alguna complicación clínica. Superados esos momentos críticos y a partir de los comentarios del personal de la UCIN, reaparecía en las madres la esperanza de que llegaría el día que podrían tenerlo en casa. El personal de enfermería enseñaba a las madres la manera de realizar algunos procedimientos al bebé, pero ellas dudaban si sabrían todo lo necesario. Todas, sin excepción, estuvieron dispuestas a hacer su mayor esfuerzo, a dedicar el tiempo y la voluntad requeridos para aprender lo que se necesitara para cuidar bien al bebé. De manera consciente o inconsciente tomaron la decisión de trabajar arduo con el fin de reunir los requisitos para recuperar a su hijo; concentraron sus esfuerzos en aprender todo lo que era menester y esperaron el tiempo necesario para que el niño también estuviera en condiciones de ser devuelto a su familia: Eso es como un proceso... que uno está haciendo las cosas para ganarse un premio, para ganarse el mejor, el mejor premio, entonces ¿qué es lo que yo estoy haciendo para ganarme ese premio? Venir todos los días a la visita, no faltar, estar pendiente de su leche, estar pendiente en el momento del baño y para aprender a cuidarla...

En ninguno de los casos, la salida del bebé fue anunciada para un día preciso. De hecho, ese día, las madres llegaron a la visita de manera habitual, es decir solas, sin dinero extra, sin los documentos de la seguridad social del niño, sin ropa ni cobija extra. Cuando les informaron que su hijo tenía salida, ellas solamente pensaron que ese anhelado momento al fin había llegado y de inmediato se movilizaron y en pocas horas consiguieron lo necesario para el bebé, hicieron los trámites de egreso y se fueron con su hijo a donde le sentirían completamente suyo. No obstante, inicialmente no fue el propio hogar para cinco de las diez madres que no vivían en Cali, ya que después de su egreso debían llevarlo frecuentemente al hospital para controlar su estado de salud y confirmar su bienestar. Estas madres tuvieron que alojarse temporalmente con familiares o amigos o en un hogar de paso.

El alta de la UCIN significó para las madres que ellas habían hecho los méritos necesarios para tener consigo a su hijo y que podrían cuidarlo y sacarlo adelante. Durante la hospitalización, ellas anhelaban el momento de su salida de la UCIN, por lo que tenían un listado de cosas pendientes que deseaban poder hacer. Por lo cual, ante la idea de recobrar al bebé y tenerlo bajo su cuidado y responsabilidad, las madres experimentaron diversos sentimientos. Inicialmente, sintieron una gran alegría por tenerlo las 24 horas del día y todos los días, sin restricciones de horario y contacto en el espacio íntimo, cálido y privado del hogar, donde podrían sentirlo, verlo, tocarlo, tenerlo en brazos, alimentarlo, es decir, hacer todo lo que su hijo y ellas necesitaran y quisieran. Otro sentimiento fue el temor de estar a solas como responsables del niño y la desconfianza en sus capacidades para ser la madre que este necesitaba: ... como le digo, algo rico del corazón que le sale a uno aquí y por fin lo va a tener y por fin va hacer cosas que...que se están deseando, por lo menos que uno pudiera chocholearla, a la hora que uno quisiera, y le da besitos por lo menos en la mejilla, le dice cositas, que por lo menos acá uno se lo decía pero por raticos..., mientras que uno allá teniéndolo uno le decía todo a cada nada, dormida le decía ay! tan linda, le podía expresar todo el tiempo los sentimientos...y no tenía que pedir permiso... era como sentir que podía hacer lo que quisiera y a la hora que quisiera, y demostrar el amor...como yo quisiera.

Al llegar al lugar donde estarían con el niño, las madres se sintieron muy contentas y orgullosas de poder presentarlo a los familiares y amigos. Las madres sentían que la salida del hospital con su hijo era una prueba superada, que habían vencido a la muerte, que la peor parte de la experiencia vivida con su hijo prematuro ya había pasado. Por supuesto, los familiares tuvieron expresiones variadas para darle la bienvenida al hogar. Para las madres que vivían en Cali, la alegría fue plenamente compartida con la familia extensa y todos pudieron conocerlo y expresar sus buenos deseos y afecto.

Por su parte, las madres habían recibido indicaciones en el hospital sobre algunas normas que se debían seguir en casa para protegerlo de infecciones. Sin embargo, al llegar se dieron cuenta que cumplirlas al pie de la letra significaba seguir limitando el número de personas que podían tener contacto con él y entonces algunas decidieron que esta regla no la cumplirían estrictamente. Por lo tanto, permitieron que su hijo fuera visto por todos los miembros de la familia; no obstante, ninguna de las madres invitó a tantas personas como hubiera querido y todas se aseguraron de que quienes se acercaran al niño no estuvieran enfermas y se realizaran el lavado de las manos si lo iban a tocar.

Después de la bienvenida y al quedar únicamente en compañía de las personas que vivían en la casa, las madres organizaron el lugar donde iba a dormir por primera vez con el bebé, lejos del ambiente hospitalario y siendo ellas las únicas responsables de su bienestar. Pero, también sabían que a la mañana siguiente debían llevarlo al hospital para el control en el que se verían los resultados de su actuar durante esa primera noche, especialmente el aumento del peso corporal. Precisamente, al acondicionar el lugar donde dormiría el niño, echaron mano de lo que habían aprendido. Fue así como dos mujeres arreglaron el corral con el nido que se usa en el hospital para acunar y contener a los niños dentro de las incubadoras; nadie les indicó que lo usaran en la casa pero ellas vieron que en la UCIN todos los niños lo tenían y parecían cómodos en él. Así que decidieron hacer uno para que su propio hijo no extrañara la forma de dormir a la que estaba acostumbrado; además, cubrieron el corral con cobijas térmicas y lo ubicaron pegado a la cama donde ellas dormirían. Las otras ocho madres acondicionaron un espacio en la cama donde ellas dormían pues era muy importante que recibiera su calor y compañía. Al acostarse, la mayoría se acomodó en uno de los lados de la cama y colocaron al bebé a su costado; sólo una madre convenció a su compañero de ubicar a la niña en medio de los dos: ... sí, yo no la dejé en el corral, tanto tiempo que estuvo durmiendo ahí en esa incubadora sola y no yo no la dejé en el corral, la puse a dormir conmigo, y el papá y yo nos quedamos ahí durmiendo, todos los días era lo mismo; ellos decían que era malo, que el humor de uno es muy fuerte para los bebés, que yo no sé qué, pero a nosotros no nos importó y la acomodamos ahí.

Primera noche en casa

Al final de ese primer día en casa, las madres estaban muy cansadas pues habían ido de un lugar a otro dentro y fuera del hospital gestionando la salida del niño y luego recibiendo a los familiares que vinieron a conocerlo. Esta primera noche fue descrita por ellas como la más dura que habían vivido; no pudieron descansar porque cada dos o tres horas debían alimentarlo, vigilarlo y cambiarle el pañal. Ellas tenían mucha información y estaban absolutamente dispuestas a seguir avanzando en el proceso de convertirse en una verdadera madre para su hijo a pesar del cansancio físico. Sin embargo, la zozobra y la angustia prevalecieron dada la novedad de la situación y el hecho de no conocerlo plenamente, pues lo máximo que habían estado con él era un par de horas cuando lo amamantaban o cuando aprendían a bañarlo y vestirlo: Y.... yo no sé, ya le di comida, empieza uno el no sé y es primera vez que está con uno... a uno se lo entregan.. ya se lo puede llevar pero uno no sabe nada... le han dado muchas cosas ... pero también debe ser que uno está con tanta información y uno quiere hacer las cosas tan bien que al final uno se estresa pero llega un momento en que uno no llega...

Para todas las madres, la alimentación del niño fue el aspecto que mayor estrés les ocasionó durante los primeros días en casa pero particularmente durante la primera noche. Al egreso, en promedio, los niños tenían 35 semanas de edad corregida por lo que tenían prescrito alimentarlos cada tres horas, mas las madres decidieron alimentarlos cada dos o tres horas. Ellas se sintieron abrumadas con la tarea de alimentar al bebé al darse cuenta que era imposible hacerlo cada dos horas porque cuando se terminaba un ciclo era casi la hora de empezar el otro, ya que los niños tardaban mucho tiempo en completar la toma, succionaban con poca fuerza, despacio y hacían pausas largas en las que se dormían. Cuando finalmente terminaban la toma, debían sacarle los gases, proceso que también era dispendioso y frente al cual hubo dudas tales como cuánto tiempo acomodarlo con la cabeza levantada, cómo saber si ya había expulsado todos los gases, entre otras. Cuando ellas consideraban que ya el niño había eliminado completamente los gases, lo acostaban evitando movimientos bruscos que pudieran hacer que vomitara. Estas situaciones hicieron que alimentarlo inicialmente fuera una tarea agobiante y frente a la cual las madres tuvieron preguntas y situaciones problemáticas para resolver: Una de las cosas que yo veía era que yo insistía todo el tiempo pero ella estaba dormida, se lo toma en un ahora y treinta minutos y la alimentación es cada dos horas, o sea ella terminaba de comer y a los 30 minutos ya eran las dos horas, había que volver a empezar... entonces uno como madre ahí no descansa y uno está en resumen todo el tiempo despierto porque está pendiente de eso. Lo otro es que antes de alimentarlo hay que cambiarle el pañal porque si tú lo haces después... va a vomitar y vas a perder lo hecho... realmente uno se la pasa como dándole comida todo el tiempo.

Además de la escasez de tiempo para cumplir con el horario para alimentar al bebé, varias madres debieron afrontar dificultades al amamantarlo; una de ellas consistía en no saber qué hacer ante la incapacidad del niño para agarrar el pezón porque éste era muy grande, además no podía succionar, o porque el pezón era muy corto (plano) y el niño tampoco lograba hacer adecuada succión. Estas madres, después de intentar lactar al niño en varias ocasiones, optaron por ofrecerle leche de fórmula en biberón. Otras madres tuvieron que afrontar el rechazo que hizo el niño del chupo del biberón; después de pasar algún tiempo tratando que se tomara el tetero como lo hacía en el hospital y de no comprender cuál era el problema. Ellas intuyeron que podía ser el tamaño o la textura del chupo ya que era nuevo, se sentía más duro que los que había en la UCIN y además era de forma diferente pues aquellos tenían un borde plano justo en la punta y no eran cilíndricos como los que ellas estaban utilizando. Las madres no se percataron de estos detalles del chupo antes de comprarlo; por consiguiente, cuando fueron a la droguería o al supermercado simplemente compraron un biberón, luego lo hirvieron y empezaron a usarlo.

Una madre vivió el rechazo de la fórmula láctea por parte del niño. Durante la hospitalización, ella se extraía la leche y se la daba al niño en biberón, cuando era necesario completarle la cantidad prescrita le daban una fórmula líquida que no es de venta al público en nuestro medio. Por consiguiente, cuando en casa le ofreció la fórmula que ella había comprado en el supermercado notó que el niño arrugaba el seño y expulsaba el chupo y la leche de la boca, ante lo cual concluyó que extrañaba el sabor de la leche y por esto no la aceptaba.

Las madres buscaron la manera de resolver estas dificultades, algunas con más éxito y menos angustia que otras quienes vieron a su hijo llorar por largo rato. Por ejemplo, una madre que producía gran cantidad de leche que el bebé no alcanzaba a deglutir, optó por abrirle la boca al niño con una mano y con la otra echarle chorritos de leche directamente del seno y esperar a que la deglutiera para repetir el proceso hasta que el bebé se quedaba dormido, lo cual ella interpretaba como que el niño estaba satisfecho. Esta madre estaba alojada en un hogar de paso y compartía la habitación con varias personas, así que para no importunarlas con la luz encendida, acostaba al niño en la cama y se inclinaba sobre él para darle el seno mientras se cubría la espalda con una cobija y alumbraba con la luz del teléfono celular.

Las circunstancias vividas por algunas de ellas al alimentar al bebé durante la primera noche les dejaron muchas preguntas para hacer a la mañana siguiente en el hospital. Así, pidieron que les regalaran chupos de los que usaban en la UCIN y biberones con la fórmula que el niño estaba familiarizado. Ellas también querían saber cómo o qué hacer para que los niños se tomaran todo el tetero más rápido, cómo despertarlos cuando se quedaban dormidos con el tetero en la boca, cómo saber si ya habían salido todos los gases, dónde comprar chupos de los mismos que tenían en el hospital.

Otro aspecto que preocupó a todas las madres durante la primera noche con el bebé fue el miedo a que éste muriera porque dejara de respirar y se ahogara. Tal preocupación las condujo a utilizar fuentes pequeñas de luz para observarlo frecuentemente sin despertar a las otras personas que dormían en la misma habitación. Con la luz de una linterna o del teléfono celular, revisaban frecuentemente el ritmo respiratorio del niño; una de ellas, al ver que su hijo respiraba superficialmente, colocaba su mano encima del pecho del niño para confirmar si se movía con la respiración, despertándolo en varias ocasiones. En resumen, la primera noche transcurrió entre alimentar al bebé, evitar que vomitara, asegurarse de que respirara y mantenerlo con el pañal seco y limpio: Una de las cosas que yo veía era que yo insistía todo el tiempo pero... está dormido, se la toma en más de una hora luego botar gas y a los 30 minutos ya había que volver a empezar.... lo otro como mantienen tan dormidos, entonces uno mantiene como pendiente está respirando, no está respirando, cambiarle de posición porque las orejitas no tienen todavía cartílago entonces uno ve que se le doblan y se marcó y se lastimó horrible''

A la mañana siguiente, inevitablemente las madres se levantaron muy cansadas pero sabían que debían ir al hospital para el primer control médico del niño, así que le cambiaron de ropa, prepararon la pañalera con todo lo necesario y salieron a buscar el transporte público que las llevaba al hospital; solamente tres madres tuvieron acompañante. Las madres tenían que demostrar que podían cuidarlo bien, no obstante reconocían que cuidarlo era un proceso más demandante y exigente de lo que ellas habían imaginado y que les faltaba conocerlo más y tener más claridad sobre lo que debían hacer para poder actuar con seguridad y confianza.

 

DISCUSIÓN

El estudio reveló que las madres interpretaron el alta del bebé como el evento que les permitió recuperar al hijo percibido como ajeno durante la hospitalización. Igualmente, mostró que la primera noche en casa cuidándolo fue vivida por las madres con zozobra, angustia y total dedicación por la falta de conocimiento que tenían de él y lo exigente que era cuidarlo. Estos hallazgos coinciden con lo reportado por diversos autores que señalan la inhabilidad de las madres para establecer apropiadamente el vínculo con su hijo hospitalizado,1,2,4,7,9,10,13 el sentimiento de incapacidad para cuidarlo en casa después del alta del hospital,3,5,6,8,13 las dudas e inquietudes sobre cómo realizar algunas acciones para su cuidado.3,5,6,13 Los hallazgos del estudio evidencian la importancia de la continuidad de la interacción entre la díada madre-hijo durante la hospitalización del bebé nacido prematuramente, principalmente para que aquella pueda avanzar en el proceso de convertirse en madre.

Según Mercer,14 el proceso de convertirse en madre implica además del nacimiento físico del hijo, el ''nacimiento psicológico'' de la mujer a la identidad de ser madre, siendo la interacción constante y positiva entre los dos el aspecto fundamental para el desarrollo de una identidad materna fuerte. Esta autora reconoce cuatro etapas en el proceso de convertirse en madre: la etapa inicial de ''compromiso, apego y preparación'' que se vive durante la gestación cuando la mujer realiza ajustes psicológicos y se prepara para vivir las expectativas de su nuevo rol. La segunda etapa es ''conocimiento, aprendizaje y restauración física'' que se inicia con el nacimiento del bebé, momento en el cual la mujer asume y empieza a aprender el rol de madre en su contexto social. En tercer lugar, está la etapa ''avanzar hacia una nueva normalidad'' que se da a lo largo de los primeros meses de vida del hijo, cuando la madre hace los ajustes necesarios para que su nuevo rol encaje en su propio y particular estilo de vida, lo que implica modificación en sus motivaciones, valores y rutinas. Finalmente, está la etapa ''logro de la identidad materna'' durante la cual la mujer interioriza su rol y lo vive con competencia, armonía, alegría y confianza. Esto se alcanza, según Mercer, alrededor de cuatro meses después del nacimiento.15

Mercer16 sostiene que la interacción de la madre con su hijo es lo que genera la capacidad, la confianza y la alegría de la mujer en su rol materno. Las mujeres que tienen un hijo prematuro hospitalizado viven estresores adicionales en el proceso de convertirse en madres, por tener a un hijo con mayor probabilidad de morir, que requiere de procedimientos dolorosos, del cual es separada y cuyo futuro parece más incierto. Estas situaciones, además, tienen un gran impacto en la interacción madre-hijo lo cual afecta el avance de la mujer en el proceso de convertirse en madre.16,17 En Colombia, es necesario ampliar el conocimiento científico sobre la interacción madre-hijo cuando el bebé prematuro es hospitalizado, debido a que la separación entre ellos es casi total por las normas y prácticas existentes en la mayoría de las UCIN. Además, la diversidad de las características demográficas, sociales y culturales de las mujeres, de las características clínicas de los bebés y del soporte social a nivel familiar y comunitario justifican indagar el proceso de convertirse en madre en las mujeres colombianas que viven esta situación.

Mercer16 también considera que las enfermeras pueden tener un rol clave promoviendo el empoderamiento de las mujeres en el proceso de adquirir su rol materno porque se ha demostrado que las madres valoran y aceptan las acciones del personal de enfermería encaminadas a fortalecer la interacción madre-hijo y el conocimiento de la madre sobre el cuidado del niño. Para lograr que las enfermeras incluyan en su quehacer cotidiano el apoyo a las mujeres en el proceso de ser madres, se requiere proporcionarles la fundamentación teórica sugerida por Mercer y autores como Barnard14 y Bowlby18 entre otros, respecto a cómo la interacción del binomio madre-hijo es modulada por diversos factores personales y del ambiente. Por lo tanto, en nuestro país, es pertinente investigar los resultados del quehacer de las enfermeras de las UCIN en la interacción madre-hijo y por ende en el proceso que viven las mujeres para convertirse en madres al tener a su hijo hospitalizado.

Los resultados del estudio también justifican la implementación de estrategias que, durante la hospitalización del bebé, fomenten el contacto madre-hijo y permitan que las madres sientan que su hijo les pertenece, que aprendan a interpretar los comportamientos del niño y que vivan día a día el cuidado del bebé. Estrategias como el contacto piel a piel o cuidado canguro ofrecen las condiciones ideales para que los niños se fortalezcan y las madres participen y se empoderen en el cuidado de sus hijos, contribuyendo al proceso de sanación y crecimiento de ambos y a la apropiación del rol materno.19-21

Otra medida que se debe implementar para mantener el contacto madre-hijo es la apertura de las puertas de la UCIN a las madres sin limitaciones en los horarios. Además, estas medidas son fundamentales para lograr el cuidado humano que propone Jean Watson.22 Varias sociedades de pediatría en Europa y Latinoamérica, han iniciado este camino con el cuidado a los niños prematuros.23-25 La Iniciativa del Hospital Amigo del Niño,25 propiciada desde los años 80 por la Organización Mundial de la Salud y la United Nations Children's Fund -UNICEF-, ha causado un impacto altamente positivo en las diadas madre-hijo atendidas en los servicios de puerperio y pediatría en términos de lactancia materna, apego, menor abandono y maltrato infantil; pero esta iniciativa aún no se ha hecho extensiva a la mayoría de UCIN, donde lo que sucede habitualmente es la abrupta separación madre- hijo y la subsecuente limitación en los procesos de apego y desarrollo del rol materno24. Permitir la presencia y participación de la familia en el cuidado del niño prematuro hospitalizado en la UCIN no es más que el reconocimiento y respeto a los derechos de los niños hospitalizados y el reconocimiento a sus padres quienes no deben ser espectadores pasivos sino participantes activos del cuidado de su hijo. En la Constitución Política de Colombia de 1991 en el título I, artículo 44, el Estado también se pronuncia en favor de los derechos de los niños colombianos y reconoce entre ellos el de tener una familia y no ser separados de ella.

Adicionalmente y para facilitar la transición de la madre al cuidado de su hijo en el hogar y minimizar su incertidumbre al enfrentar el cuidado del niño durante la primera noche en casa, es ideal establecer el alojamiento conjunto madre-hijo la noche anterior a la salida del niño de la UCIN. De esta manera la madre tendrá la oportunidad de proveer los cuidados al niño con la posibilidad de recibir apoyo del personal de enfermería si lo requiere, y estará un poco más lista para asumir su responsabilidad en el hogar. También, se puede implementar la comunicación telefónica entre la familia y el personal de enfermería como estrategia de apoyo y acompañamiento a las madres durante el inicio del cuidado en casa. Es esencial investigar los efectos que pueden tener estas estrategias de apoyo en el cuidado del bebé en el hogar y en el proceso de las mujeres para convertirse en la madre de su hijo prematuro.

La conclusión de este estudio es que la falta de contacto e interacción de la madre con su hijo durante la hospitalización de éste en la UCIN afectan la apropiación y el ejercicio del rol materno durante la estadía del bebé en el hospital y, en consecuencia, hacen que su cuidado en el hogar sea más difícil para la madre, al menos durante la primera noche en casa. Las enfermeras pueden jugar un papel clave para que las mujeres vivan exitosamente el proceso de convertirse en madres de un hijo hospitalizado en la UCIN implementando estrategias que mantengan el contacto e interacción madre-hijo.

 

REFERENCIAS

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Abstract : 324

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