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ARTÍCULO ORIGINAL / ORIGINAL ARTICLE / ARTIGO ORIGINAL

 

Estado emocional de mujeres primigestas con embarazo en vías de prolongación

 

Emotional state of primigravid women with pregnancy susceptible to prolongation

 

Estado emocional de mulheres primigestas com gravidez em via de prolongamento

 

 

Ana Belén López Araque1; Mª Dolores López Medina2; Manuel Linares Abad3

 

1Enfermera, Máster. Hospital de Valdepeñas, Spain. email: anitaliis@hotmail.com.

2Enfermera, Doctoranda. Universidad de Jaén, España. email: lolalo20@hotmail.com.

3Enfermero, Doctor. Universidad de Jaén, España. email: mlinares@ujaen.es.

 

Fecha de Recibido: Enero 4, 2014. Fecha de Aprobado: Noviembre 4, 2014.

 

Artículo vinculado a investigación: Ninguna.

Subvenciones: Ninguna.

Conflicto de intereses: Ninguno.

Cómo citar este artículo: López AB, López MD, Linares M. Emotional state of primigravid women with pregnancy susceptible to prolongation. Invest Educ Enferm. 2015; 33(1): 92-101.

 

DOI: 10.17533/udea.iee.v33n1a11

 


RESUMEN

Objetivo. Conocer la percepción del estado emocional de las mujeres con embarazo en vías de prolongación. Metodología. Se llevó a cabo una investigación con metodología cualitativa descriptiva, fundamentada en entrevistas individuales en profundidad a siete gestantes en vías de prolongación, con edades entre los 21 y 32 años y una duración del embarazo comprendida entre 40+5 y 41+4. Resultados. El estado emocional varía a lo largo del embarazo, una vez pasada la fecha probable de parto.  En este sentido,  el bienestar emocional se ve alterado por el miedo que es genera el dolor del parto, a las posibles complicaciones y al cuidado del recién nacido,  por lo que presentan un estado de nerviosismo por el parto inminente. Las mujeres, además,  necesitan  de la presencia de un acompañante durante el parto y después del mismo. Conclusión.  El miedo puede afectar negativamente  la experiencia subjetiva del embarazo en la fase final del mismo, al proceso de trabajo del parto y a la transición hacia la maternidad en las gestantes con embarazo en vías de prolongación. Estas mujeres necesitan  el apoyo y educación específica por parte de la enfermera matrona según sus necesidades individuales.

Palabras clave: Investigación Cualitativa, embarazo; matrona; emociones.


ABSTRACT

Objective. This study sought to know the perception of the emotional state of women with pregnancy susceptible to prolongation. Methodology. The research was conducted with qualitative descriptive methodology, founded on in-depth individual interviews of 7 gestants susceptible to prolongation, with ages between 21 and 32 years and duration of the pregnancy comprised between 40+5 and 41+4 weeks. Results. The emotional state varies throughout the pregnancy; once the probable date of delivery has passed, the emotional well-being is altered by fear of pain during delivery, possible complications, and caring for the newborn, presenting a state of nervousness due to the imminent delivery. In addition, the women described the need for the presence of a companion during and after the delivery. Conclusion.  Fear can affect negatively the subjective experience of the pregnancy during its final phase, the delivery process, and the transition to maternity in gestants with pregnancy susceptible to prolongation. These women need support and specific education from the midwife according to their individual needs.

Keywords: qualitative research; pregnancy; midwifery; emotions.


RESUMO

Objetivo. Conhecer a percepção do estado emocional das mulheres com gravidez em via de prolongamento. Metodologia. Levou-se a cabo uma investigação com metodologia qualitativa descritiva, fundamentada em entrevistas individuais em profundidade a 7 gestantes em via de prolongamento, com idades entre os 21 e 32 anos e uma duração da gravidez compreendida entre 40+5 e 41+4. Resultados. O estado emocional varia ao longo da gravidez, uma vez passada a data provável de parto, o bem-estar emocional se vê alterado pelo medo à dor do parto, às possíveis complicações e ao cuidado do recém nascido, apresentando um estado de nervosismo pelo parto iminente. As mulheres ademais descrever a necessidade da presença de um acompanhante durante o parto e depois do mesmo. Conclusão. O medo pode afetar negativamente à experiência subjetiva da gravidez na fase final do mesmo, ao processo de trabalho do parto e à transição para a maternidade nas gestantes com gravidez em via de prolongamento. Estas mulheres precisam o apoio e educação específica por parte da enfermeira matrona segundo suas necessidades individuais.

Palavras chaves: pesquisa qualitativa; Gravidez; tocologia; emoções. 


 

 

INTRODUCCIÓN

La duración de un embarazo humano es de aproximadamente unos 265 días de media, definiendo el embarazo a término como aquella gestación comprendida entre las 37 semanas (259 días) y 42 semanas (294 días), calculándola desde el primer día del último periodo menstrual.1  El embarazo prolongado es definido también como embarazo post-fecha probable de parto y embarazo post-término. Estos términos se han usado de forma indistinta en la literatura, por lo que muchos artículos llevan a usarlos de forma indiscriminada haciendo difícil la búsqueda e interpretación de la información. Para hacer frente a esta falta de uniformidad, un grupo de trabajo de American College of Obstetricians and Gynaecologists2 recomienda que la definición de embarazo sea la siguiente: a término temprano (37 0/7 semanas a 38 6/7 semanas de gestación),  a término completo (39 0/7 semanas a 40 6/7 semanas de gestación), tardío (41 0/7 semanas a 41 6/7 semanas de gestación) y post-término (a partir de 42 0/7).  El embarazo post-fecha probable de parto sería aquel que va más allá de las 40 semanas (280 días) desde la fecha de la última regla (FUR). El embarazo prolongado es objeto de gran polémica, tanto en el diagnóstico como en el manejo y momento de su interrupción, además tiene una alta tasa de distocia y morbilidad materno-infantil.3

Diferentes estudios han descrito que la percepción de la maternidad y el nacimiento de un hijo va a ser muy diferente según el curso del embarazo, el tipo de parto y la atención y educación, como Parcells que encontró depresión y ansiedad durante el embarazo4 o Domínguez-Luna et al.5 en Madrid que manifestó que las mujeres embarazadas en situación de reposo prolongado en la cama por rotura prematura de membranas tenían niveles elevados de ansiedad, estrés, preocupación, miedo, tristeza y labilidad emocional por la situación vivida. Los resultados de una revisión sistemática llevada cabo recientemente ponen de manifiesto varios síntomas depresivos durante el embarazo, como la ansiedad materna, la tensión de la vida, la depresión previa, la falta de apoyo social, la violencia doméstica y los embarazos no deseados.6 Otra investigación concluye que los trastornos de salud mental son frecuentes durante el embarazo y el puerperio, pero que las mujeres que están embarazadas o en el periodo postparto no tienen más riesgo de padecer una enfermedad mental que las que no están embarazadas.7

Los profesionales sanitarios que atienden a las gestantes necesitan estar preparados para prestar cuidados integrales y atenderlas en todas sus necesidades, las matronas, como responsables de la mujer embarazada, deberían evaluar las necesidades de salud mental de las mujeres para llevar a cabo una intervención adecuada en ese sentido.8 En el embarazo ocurren importantes cambios biológicos, somáticos, psicológicos y sociales que influyen en la dinámica psíquica individual, además de influir a su vez en las relaciones sociales de la gestante, la manera en la que ella vive esos cambios repercute de forma directa en su vivencia sobre la maternidad.9 Son muchas las mujeres que cuando se les informa de la fecha probable de parto al principio del embarazo entienden que esta fecha significa que es el tiempo óptimo de la duración de un embarazo humano y que sobre ese día tendrá lugar el parto.10

Se han encontrado pocos estudios que hagan referencia al embarazo en vías de prolongación y de los sentimientos que tiene la mujer al final del mismo, por eso el objetivo de este estudio fue conocer la percepción del estado emocional de la embarazada cuando la fecha probable de parto ya ha pasado y espera el nacimiento de su hijo en cualquier momento, para mejorar la atención que se les presta. Como objetivos específicos se propone identificar los patrones funcionales que intervienen en el estado emocional de las gestantes y conocer las expectativas ante el parto y la percepción sobre la atención sanitaria prestada durante el embarazo.

 

METODOLOGÍA

Esta investigación se ha realizado con metodología cualitativa, usando como estrategia de recogida de datos e información entrevistas individuales en profundidad para conocer el fenómeno de estudio desde el punto de vista de las participantes, indagando sobre la experiencia del estado emocional de las primigestas con embarazo en vías de prolongación. Se contó con el consentimiento previo tanto del comité de ética del Complejo Hospitalario de Jaén, como del Comité de Investigación de la Universidad Jaén; de igual forma se obtuvo el consentimiento informado previo por escrito de cada una de las participantes. Cada entrevista fue grabada en formato audio para hacer una fiel transcripción de las mismas.

Participantes del estudio. Embarazadas de más de 40 semanas de gestación contadas a partir de la fecha de última regla que tuvieran como hospital de referencia el Complejo Hospitalario de Jaén, mayores de 18 años y primigestas que no estuvieran incluidas en protocolos de alto riesgo. Para la captación de las participantes se llevó a cabo un muestreo por conveniencia seleccionando a las embarazadas disponibles que acudían a la consulta de bienestar fetal para control. La muestra fue homogénea puesto que compartían rasgos similares. El número de participantes fue de siete con las que conseguimos el principio de saturación de los datos (Tabla 1).

Tabla 1. Características sociodemográficas y obstétricas de las mujeres participantes

Recogida de la información. La estrategia que utilizamos para la recogida de datos fue la entrevista individual en profundidad, semiestructurada y con preguntas abiertas. Nos apoyamos en la observación para recoger los gestos y expresiones de las mujeres entrevistadas tomando notas.  Las entrevistas fueron realizadas por dos matronas desde marzo a mayo de 2013, después de un contacto informal previo por parte de la residente de Enfermería Obstétrico-Ginecológica que las invitó a participar en el estudio. Se facilitó el tiempo necesario para que las embarazadas pudieran contestar con tiempo suficiente a lo que se les preguntaba. El lugar para llevar a cabo la entrevista fue consensuado con las participantes, realizándolas en el domicilio, estando presentes únicamente la gestante y las entrevistadoras.  El protocolo de entrevista fue previamente pilotado con una mujer embarazada que cumplía los criterios de inclusión con el objetivo de perfilar las categorías y conocer el ajuste del protocolo de entrevista a los objetivos de la investigación. Una vez realizada, el guión se modificó para acomodarla mejor a los objetivos del estudio.

Análisis de los datos. Se ha realizado un análisis del contenido y del discurso de las informantes. Éste se llevó a cabo después de la transcripción literal de los datos grabados y de las notas de campo según las recomendaciones de  Tusón.11 Una vez transcritos, los datos fueron reducidos, codificados, agrupados y después clasificados en categorías con ayuda de los memos analíticos realizados, presentando los datos para poder tomar decisiones y llegar a una conclusión a partir de la descripción e interpretación del significado de los mismos.12,13 Como ayuda en el proceso de análisis de los datos se utilizó el programa Nvivo versión 8. Tras la realización del análisis, los informes fueron devueltos a las participantes para conocer si se sentían identificadas con los resultados del informe.

 

RESULTADOS

La experiencia sobre el embarazo de cada una de las participantes es única. A pesar de esta percepción, en el análisis de los datos se encontraron resultados comunes entre todas ellas.

Representaciones sobre sí misma, personas de apoyo y el futuro descendiente

Todas las participantes deseaban tener un hijo y calificaban la experiencia como positiva. Al hacer la pregunta: “¿Cómo crees que serás como madre?” Observábamos en el lenguaje gestual que las participantes se presentaban alteradas emocionalmente, denotaban cierto nerviosismo ante la idea de no ser capaces de cumplir con el papel de la maternidad, aunque mostraban confianza en sí mismas y en la red de apoyo durante el proceso del parto y en la crianza posterior, mencionando que recibirían ayuda de sus familiares. Describían que su estilo de vida no había cambiado debido al embarazo: … dicen que me ayudan, que van a ayudarme todo lo que puedan, lo que no sepa hacer (E6).Otra de las cuestiones abordadas en esta categoría era el papel de la pareja en el embarazo y en la crianza del futuro hijo. Las mujeres resaltaban que sus parejas también veían positivo el embarazo y cada mujer describía las cualidades y aptitudes positivas del padre para el cuidado: ¡Ah muy bueno!, va a ser mejor que yo seguro, [risas] mmm él es más comunicativo que yo, entonces yo sé que se va, a lo mejor me equivoco, pero vamos creo que se va a entender mejor y eso… (E2).

Del futuro hijo había diferentes percepciones, a tres de las participantes les realizaron en el sexto mes del embarazo una ecografía en tres dimensiones. Cuando visualizaron mediante el procedimiento ecográfico los rasgos físicos de la cara, encontraron parecido con el padre o con ella. Esto podría interpretarse como un sentimiento de pertenencia del feto e incorporación social temprana del mismo y a la vez el deseo de que el no nacido tuviera rasgos que lo identifique con la pareja. Una percepción no sentida en otras formas de maternidad como la adopción o en técnicas de reproducción asistida con semen de donante. Otras mujeres, al no poseer esa información, creían que el recién nacido tendría una apariencia física compartida de ambos progenitores y describían al futuro hijo a partir de diferentes aspectos de su propia personalidad, además, se observó cierta dificultad por parte de la madre de generar una representación específica del hijo. En relación a la esfera conductual en función de cómo se comportaban los fetos en el útero materno describían que podían ser nerviosos o tranquilos, aunque su mayor preocupación era que estuvieran sanos. E3 -Físicamente yo creo que se parece a mí por lo que vimos en la eco en 3D y: por lo  demás, ahora mismo parece tranquila… (E3). Yo espero que venga todo sano y no tengamos problemas, lo demás no me importa mucho. Sí, no me importa mucho, que salga todo bien y que venga el bebé bien y ya está (E4).

Bienestar emocional

Una vez pasada la FPP, referían miedo por tres razones; primero al parto, porque desconocían la dinámica y el lugar físico del servicio de partos y no tenían ninguna experiencia previa, pero sí poseían una idea preconcebida de lo que sería su parto en función de los relatos de familiares o de amigas que ya han pasado por ese momento, además, preferirían que fuera un proceso rápido y con anestesia epidural. Valoraron positivamente que una persona de su familia, en este caso su pareja, pudiera acompañarlas durante el trabajo de parto, ya que describían que les podía aportar seguridad y sobre todo tranquilidad, siendo su principal fuente de apoyo:  Me espero que el parto sea también bueno que eso es lo que más miedo me da, además ahora que se acerca (E7). Pues yo creo que bastante importante, porque estás sola, es tu único, en ese momento creo que es tu único apoyo… (E4). Pues tranquilidad, seguridad, compañía (E6).

Expresaron la forma en que les podían ayudar los profesionales en el momento del parto, para ello reclamarían información, explicaciones puntuales de en qué momento se encontrarían y el tiempo para finalizar el proceso en función de su experiencia. Es una demanda que transmite la importancia de la información recibida y la preocupación porque el tiempo de trabajo de parto sea corto. También solicitaron apoyo y ayuda en función de cómo se fueran desarrollando los acontecimientos. Por lo que se puede deducir que la seguridad en el proceso de parto descansa en los profesionales sanitarios, dejando ver una falta de confianza en sí mismas: Con información, tranquilizándote, explicándote un poco cómo, porque al principio por mucho que te digan, no sabes a dónde vas, no sabes lo que es... (E4). Me gusta ayudar, me gusta sentirme activa, es más, yo pienso que así todo mejora, no solamente yo y el niño sino el equipo funciona mejor (E1).

En segundo lugar, refirieron miedo al cuidado del recién nacido, lo justificaron en la falta de experiencia. Aunque todas las participantes asistieron a las sesiones del programa de educación maternal y reconocieron que aprendieron mucho, y se sintieron apoyadas en el embarazo y satisfechas con el trato recibido, pero tenían miedo de la hora de llegar a casa y no saber cómo cuidarlo: le temo a lo que viene. Y al parto yo antes le tenía más miedo, pero ahora me da más miedo el hecho de llegar a mi casa y encontrarme con la papeleta (E6). Sí, en todos lados me han tratado bien, tanto con la matrona, el médico, todos... (E5). Los temores relacionados consigo misma como madre se pueden relacionar con fracasar en su cuidado y con no ser una buena madre.

En tercer lugar, describieron un miedo a cómo se desarrollaría el proceso, deseaban que su hijo naciera sin malformaciones y a la misma vez no hubiera complicaciones durante el parto. Un miedo que se acentuaba a medida que la gestación se prolongaba, ya que desde el cuarto o quinto mes podían percibir los movimientos fetales: Porque no sé si ella está bien ahí dentro y te preguntas qué pasará ahí ¿Pasará algo? ¿Se mueve o no se mueve? Si se mueve mal, sino se mueve peor… (E2). Yo que sé, que no venga bien, o que cuando nazca aunque me han dicho que todo está bien, pero a lo mejor hay algo que no se ve en las ecografías o algo y no viene bien… (E7).

Una categoría in vivo que emergió del análisis fue la del estado emocional alterado que ellas representaron como estado de nervios. Todas las participantes al preguntarle por el estado emocional actual expresaron tanto de forma verbal como con la conducta no verbal los nervios del momento, se sentían intranquilas puesto que el parto podía iniciarse de un momento a otro. En este estado emocional influía la familia y amistades, decían que el hecho de realizar llamadas telefónicas continuas y el estar muy pendientes de las embarazadas intervino negativamente en su bienestar emocional. Esta conducta social que denota preocupación por parte de la familia implica en la gestante un malestar emocional puesto que no la percibe como positiva: Yo nerviosa, en tensión continua, tengo las dos maletas preparadas, las mías y las suyas. Pues estás nerviosa porque ya: ves que, ya tiene que ser de un momento a otro (E3). Yo quizás me ponga más nerviosa en el sentido ese, porque como te llaman tanto y te preguntan ¿y cómo estás? ¿Y cómo no estás? ¿Y cómo te encuentras?… (E4). Se pelean, los estoy reteniendo para que no vengan, porque se quieren venir ya y lo que hago es retenerlos. ¡No quiero agobios en mi casa! (E1).

El estado emocional  también podía verse influenciado por la falta de descanso durante la noche, este patrón funcional está alterado a partir de la semana 38 de gestación según describen las participantes por el aumento de la micción nocturna y de la sensación dolorosa en las caderas y parte baja del abdomen y el aumento del peso del útero. Del mismo modo podría verse afectado por la intranquilidad presente en ellas al saber que en cualquier momento podría comenzar el parto: Pero ahora este último mes y sobre todo esta última semana, mal, porque me despierto a media noche para ir al baño y luego ya me cuesta mucho trabajo seguir durmiendo, me pongo de un lado y me molesta, me pongo del otro y también... (E3). No, estas dos últimas semanas, desde la semana: treinta y ocho no descanso por la noche. Me levanto como si no hubiera dormido (E1).

Otro de los patrones funcionales que podrían influir en el bienestar emocional de las embarazadas era la actividad física, pero en este caso positivamente, todas ellas siguieron las recomendaciones de los profesionales sanitarios que les atendieron, caminando al menos una hora diaria: Tengo problemas de circulación, empecé desde los dos meses a andar. Además que yo lo noto, el día que voy a andar, que me encuentro con más energía…(E4).

Tabla 2. Categorías de análisis de la información

DISCUSIÓN

Interrelación padres-hijo-familia

Los padres tienen en cuenta una serie de condicionantes personales, socio-económicos, interpersonales y temporales para tomar la decisión de concebir un hijo,14 pero una vez inmersos en la gestación, el apoyo de la familia y amigos es fundamental.15 Los familiares de las participantes relatan su propia experiencia y les aportan una información que les puede ayudar tanto en la fase de embarazo, como en la de trabajo de parto y en el cuidado posterior del recién nacido. Con respecto al futuro hijo, una investigación describe que las representaciones del hijo en gestantes con un vínculo ambivalente corresponden a una combinación de la personalidad de la madre y del padre y que no se basan en el comportamiento del feto dentro del útero, en cambio, las gestantes con un vínculo seguro sí describen al futuro descendiente en función de los movimientos fetales.16 En nuestro estudio las gestantes si refieren aspectos de la esfera conductual en función de los movimientos fetales percibidos y a su vez los representan con características físicas y personalidad de ambos progenitores, señal del apego presente en ellas. La calidad de la relación madre-hijo está relacionada con la forma en que una madre recuerda sus propias experiencias de la infancia,17 este apego está asociado a la adaptación progresiva que se produce en la mujer a su embarazo y a las prácticas de educación prenatal.18

Influencias en el bienestar emocional

El miedo en esta etapa del embarazo para las futuras madres, puede estar influenciado por varios factores. En el momento del parto, el papel que tiene el acompañante para las participantes es de dar apoyo y tranquilidad, existe una referencia que indica que, en muchos casos, la educación prenatal no está enfocada al acompañante, no se sienten partícipes, su papel es escaso y eso crea malestar y desconfianza en la pareja durante todo el embarazo. La ayuda por parte del acompañante y de la familia para las entrevistadas es un atenuante del miedo y de los nervios presentes al final del embarazo, pero un apoyo excesivo y persistente por parte de los familiares interviene de forma negativa en el estado emocional.19 El miedo al parto influye en la experiencia del embarazo, en el proceso de trabajo y la transición a la maternidad. Las embarazadas de esta investigación refieren estar satisfechas con los cuidados y la información aportada por los profesionales sanitarios que las han atendido durante su embarazo, en esta línea hay estudios que reflejan las experiencias positivas de las madres con respecto a sus cuidados, sobre la base de una buena colaboración con los profesionales de la salud.20 Una investigación describe que las gestantes relatan en su discurso cierto grado de preocupación por la salud y bienestar de sus hijos,21  por ello las intervenciones de enfermería pueden ayudar a mejorar la positividad y la comodidad en las mujeres embarazadas.22

El apego de la madre hacia el descendiente comienza en el momento en el que sabe que está embarazada,23 en ese período se inicia el vínculo emocional y al final del embarazo la preocupación es mayor. Existe una planificación del embarazo de las participantes que unida al vínculo que presentan con su hijo hace que expresen una preocupación por el estado de salud de su hijo durante el embarazo y que tengan miedo al proceso de de parto. La planificación del embarazo por parte de la pareja hace que se presente una preocupación menor, un vínculo adecuado y además tengan menos síntomas psicológicos.24

La atención a las mujeres con miedo al parto es exigente emocionalmente y consume mucho tiempo por parte del personal sanitario que las atiende, por ello necesitan el apoyo de un acompañante durante el parto y después del mismo. Esta situación invita a una atención temprana de las mujeres con miedo al parto, con atención individual y una adecuada preparación para el mismo.25 Junto con todas estas emociones convive en las participantes el miedo al cuidado del recién nacido, el primer contacto entre los padres y el bebé se caracteriza por emociones turbulentas,26 pero una vez en casa, surgen algunas dificultades y temores por la falta de experiencia, bien para la higiene o alimentación.27

Algunos de los patrones funcionales que presentan alterados las gestantes pueden intervenir en el estado emocional. Durante la noche se produce un aumento de la micción en las participantes a partir de la semana treinta y ocho y esto influye en el descanso, producto de los cambios en el sistema urinario y en el hematológico por influencias hormonales y posturales que modifican la función renal y también por el  aumento de presión que ejerce el útero sobre la vejiga, esto hace que se produzca una necesidad más frecuente de miccionar1 y que se relaciona con el sueño. Bien es sabido que el descanso está relacionado con el bienestar emocional, ya que el sueño reparador es fundamental para afrontar las situaciones con equilibrio emocional, sin dormir ni descansar la capacidad de concentración, de enjuiciamiento y de participar en las actividades cotidianas disminuye, al tiempo que aumenta la irritabilidad. Los trastornos del estado de ánimo se relacionan tanto con medidas de cantidad como de calidad del sueño.28

Para ayudar a conciliar el sueño el ejercicio físico es un factor a tener en cuenta. En las mujeres embarazadas sanas realizar ejercicio físico regularmente, incluso de baja intensidad, puede ser un método de bajo coste potencialmente efectivo para mejorar el bienestar psicológico, además de ayudar a conciliar el sueño y mantenerlo.29 Las entrevistadas siguiendo las indicaciones sanitarias realizan ejercicio a diario puesto que hoy se recomienda a las mujeres embarazadas que realicen 30 minutos o más de ejercicio moderado la mayoría de los días de la semana en ausencia de complicaciones médicas u obstétricas.30

Conclusión. Durante el embarazo de las mujeres de esta investigación se desarrollan imágenes, expectativas, temores y deseos sobre su futuro descendiente, como también de sí misma como madre, proyectando la responsabilidad del parto sobre el personal sanitario que las atiende, mientras, su mundo interior se reorganiza para los futuros cambios. El conocimiento de todo el proceso de embarazo les aporta tranquilidad. La principal fuente de apoyo de estas mujeres es su pareja, opinando que su papel en el momento del parto es fundamental, creen fehacientemente en la necesidad de que una persona las acompañe durante el trabajo de parto. El apoyo de la familia y los amigos junto con las expectativas depositadas en el futuro descendiente median en esta alteración emocional, siempre que ese apoyo por parte de la familia no sea excesivo.

Las mujeres de nuestro estudio presentan preocupación asociada a los miedos independientemente de la edad, nivel de formación, lugar de residencia y trabajo. Una vez llegada la post fecha probable de parto describen que el bienestar emocional se ve influido por dos sentimientos: el primero de ellos es el miedo, tanto al parto como a las complicaciones que puedan ocurrir. Este miedo se hace más evidente cada día que pasa y no se cumplen sus expectativas, uno de los factores que influye es el desconocimiento del servicio de partos por ser primigestas. Al ver más allá del parto, en un futuro mediato, su miedo se representa en el cuidado del recién nacido, incluso cuando todas las participantes han acudido a las clases de educación maternal, lo que nos hace pensar que las clases prenatales no son suficientes para que las gestantes se sientan seguras a la hora de llegar a casa con el recién nacido y habría que instaurar una educación sanitaria en función de las necesidades sentidas de las gestantes. Otro miedo presente son unos incipientes nervios, por el parto que está a punto de iniciarse y que les afecta emocionalmente por lo que se percibe de la conducta no verbal y de las declaraciones de las participantes.

Existen varios patrones funcionales que intervienen en el estado de ánimo, como es la actividad física desarrollada durante el embarazo que realiza un efecto protector del mismo y su práctica diaria se recomienda a todas las embarazadas. La falta de descanso nocturno junto con el apoyo excesivo de la familia influye negativamente en el bienestar emocional. En este aspecto, es importante que haya un equilibrio entre la demanda y la respuesta a las señales por parte de los familiares y amistades cercanas de la gestante, puesto que un aumento excesivo del apoyo produce malestar emocional y puede producir una respuesta no adaptativa de las embarazadas al proceso del parto y futuro cuidado de su hijo.

Para finalizar, habría que realizar estrategias de apoyo emocional por parte de matronas y otros profesionales sanitarios en esta fase final del embarazo para poder prestar una atención integral, como son visitas organizadas al servicio de partos de su zona para que tengan una toma de contacto previa y las ayude cuando comience el proceso de parto, junto con la educación puerperal, como sería la visita puerperal domiciliaria al alta, donde se haga educación sanitaria sobre los aspectos que más demandan las mujeres como higiene, sueño y lactancia, para ello sería necesaria la incorporación de la figura de la matrona en todos los centros de salud y la presencia de la matrona en las unidades de hospitalización puerperal.

Limitaciones de este estudio. Podría haber sido enriquecedor para el estudio la  realización de grupos de discusión, pero debido a las limitaciones de tiempo, se desechó esta posibilidad. Otra limitación son las pérdidas durante la fase de recogida de datos: cuatro mujeres comenzaron su proceso de parto después de contactar con ellas para realizar la entrevista.>

 

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Abstract : 215

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